Víctor Perena Barrios es natural de Magallón, en la provincia de Zaragoza, pero no siempre ha sido así. Cuando su padre le dijo que un abuelo procedía de la población de cercana de Tosos, quiso saber más, y descubrió que también por parte materna había habido traslados desde otras localidades. "Fue la curiosidad por saber de dónde vengo y qué pasó con mi familia lo que llevó a empezar a hacer mi árbol genealógico", dice. Ver cómo fueron los movimientos de su familia le hizo comenzar una tarea que va haciendo poco a poco y cuando dispone de tiempo.
Porque para embarcarse en esta labor es necesario acudir a los sitios y eso incluye archivos y también cementerios. Cuenta que en los ayuntamientos se dispone de información desde 1870, salvo que se perdiesen en la guerra. Cuando la búsqueda salta a épocas más anteriores, la investigación se traslada a las diócesis y parroquias y sus archivos, y Perena ya ha estado unas cuantas veces en unos cuantos. "En la documentación de la iglesia te encuentras los matrimonios, bautismos, defunciones e incluso puedes saber cuántos hijos dejó, si hubo otro matrimonio...", enumera. "A veces hay muchas sorpresas en las familias", bromea.
Información en los cementerios y la labor de digitalizar
Buena parte del trabajo de Perena está centrado en el cementerio de Alcañiz, donde reside desde hace años y de donde es natural su mujer. Al tiempo que hace el suyo cuando saca tiempo para ir a Magallón, va elaborando el de su familia política. De vez en cuando toma fotografías de lápidas o determinadas zonas para luego en casa estudiar con más detenimiento. El personal encargado del cementerio es buen aliado para encontrar el lugar exacto donde yace la persona a la que se busca, pero no siempre existe ese registro si se trata de tumbas muy antiguas, especialmente.

"Hace 150 años las personas se movían en radios cortos de distancia, y es fácil encontrar a toda la familia enterrada en el mismo pueblo. Eso hoy en día ya se complica", dice. En las lápidas aparece información valiosa en fechas de nacimiento y defunción, edades o vínculos como matrimonios o padres e hijos, fotografías en algunos casos, o incluso tumbas que son ofrendas o encargos. Este es el caso del mausoleo de Vicenta Estrada, que en el último año se ha sometido a una investigación precisamente con fines históricos impulsada por el artista y profesor alcañizano Jorge Egea y cuyo resultado se presentó este sábado.
"De crío veía el cementerio como algo que da miedo, pero con el tiempo comprendes que es un trocito de historia. Es más importante de lo que parece porque nos cuenta mucha información tanto propia como de la sociedad, porque nos dice qué personas viven y vivían en la población", reflexiona. Alaba la "suerte" de Alcañiz por poseer documentación desde el año 1.500 que permite saber qué familias vivían entonces, la calle, número de hermanos, cuando murieron y hasta la causa.
En esta tarea ha ido descubriendo cosas curiosas. Como por ejemplo, la manera en la que el apellido Egea se distribuyó por toda la localidad. Tanto, que "en cada calle encuentras un Egea". También destaca la presencia de enterramiento de soldados italianos y piensa en la cantidad de familias que en Italia desconocerán que un ascendente suyo está enterrado en Alcañiz. Un paseo por el camposanto también permite descubrir el espacio reservado a 'Alcañizanos ilustres' lleno de apellidos que forman parte del día a día de la ciudad, y que se puede visitar.
'Salvemos nuestras tumbas', un proyecto colectivo en Geneanet, una plataforma con buscador internacional
Estos esfuerzos los comparte Perena en Geneanet, una plataforma internacional que mantiene varias iniciativas vinculadas a la genealogía. 'Salvar nuestras tumbas' se nutre de personas voluntarias que acuden a los cementerios para fotografiar y compartir la imagen. En algunos casos, incluso aparece la transcripción de la leyenda de la lápida. "Si otra persona está haciendo su árbol genealógico puede buscar con el nombre, por localizador del cementerio... Es muy útil y, además, se recoge una información para que no se pierda", explica.
Remontándose a apellidos muy anteriores, él mismo ha descubierto que en la actualidad tiene parientes en otros pueblos aragoneses, e incluso en Francia en el caso de su mujer. "Hemos contactado y siempre te alegra, porque no tenemos nada que ver y resulta que compartimos las mismas raíces aunque nunca lo hubiéramos sabido", reflexiona.
No solo Alcañiz, en la plataforma se están documentando varios cementerios bajoaragoneses.







