Preocupación entre los ayuntamientos y el tejido empresarial de las comarcas del interior de Castellón y Teruel por las consecuencias de la venta de Electra del Maestrazgo a Iberdrola en los 30 puestos de trabajo, los proveedores y el servicio. Así lo entienden desde la Mancomunitat Els Ports, donde han emitido un comunicado en el que destacan que la empresa, con más de un siglo de historia y con sede en Morella, ha sido durante décadas un referente de proximidad, gestión autónoma y compromiso territorial que ahora temen que se pierda. «Su modelo, muy distinto al de las grandes eléctricas, ha sido especialmente valorado por los pueblos, ya que se ha caracterizado por su trato cercano y su claro compromiso con el desarrollo local», destacan.
Los representantes municipales de las localidades afectadas han manifestado su inquietud ante la posible pérdida de esta buena relación y las posibles consecuencias de la integración. Consideran que, al formar parte de un grupo empresarial tan inmenso como Iberdrola, se tiende a perder calidad en el servicio y atención a las especificidades del territorio.
La venta ha despertado una honda preocupación por el impacto económico y social que podría derivarse. Electra del Maestrazgo cuenta con una plantilla de aproximadamente 30 trabajadores que viven en la zona. «Dijeron que mantendrían los empleos pero no aseguraron que seguirían en la comarca. No sabemos si los destinarán fuera cuando la Comisión de la Competencia apruebe la venta», afirma Iván Guimerà, presidente de la Mancomunitat Els Ports. Su desaparición como entidad independiente supondría un nuevo golpe para unas comarcas ya castigadas por la despoblación y la pérdida de tejido industrial.
Este escenario se suma a la reciente noticia del cierre definitivo de la histórica empresa Marie Claire en Vilafranca, lo que agrava aún más el panorama económico y laboral en el interior del norte de Castellón y el Maestrazgo turolense.
Otra cuestión importante es que la empresa genera un notable volumen de actividad económica indirecta a través de contrataciones, mantenimiento y servicios en la zona, que no saben si se van a mantener o si, como temen, Iberdrola los evitará para trabajar con proveedores a gran escala.
Según Guimerà, otra preocupación es si se reduce la inmediatez y calidad del servicio que ofrece hasta la fecha el grupo empresarial del sector eléctrico que distribuye su energía principalmente por un extenso territorio del norte de la provincia de Castellón y por el sureste de Teruel. «En cualquier urgencia como las nevadas Electra responde con rapidez porque sus trabajadores viven aquí pero no sabemos qué pasará a partir de ahora», incide.
Los ayuntamientos afectados han solicitado a través de la Mancomunitat mantener reuniones con los portavoces de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) y todas aquellas instituciones competentes para conocer el alcance de la operación y garantizar la continuidad de la ocupación, los servicios y la inversión en el territorio.









¿Qué habrá visto Iberdrola en esta pequeña empresa familiar? Está claro que se trata de una pequeña empresa familiar con escaso volumen de negocio. La pequeña central hidroeléctrica de Santolea (Castellote) no es importante, pero sí -seguramente- los derechos de agua y caudal de sus presas en el Guadalope. El agua se va a convertir en un recurso estratégico de valor incalculable… ¡y no solo para el campo!