Andorra ha dado un paso más en su estrategia de salud pública al instalar 20 nuevos desfibriladores automáticos externos (DEA) en puntos clave del municipio. La medida, impulsada por el Ayuntamiento con el asesoramiento del Observatorio Aragonés de Cardioprotección Pública, refuerza su posición como una de las localidades más cardioprotegidas de Aragón, manteniendo su vinculación con la Red Española de Ciudades Saludables y la Estrategia de Promoción de la Salud del Ministerio de Sanidad.
La nueva adquisición sustituye al anterior contrato de renting de cinco años —que supuso un desembolso de 93.600 euros más IVA— por una compra directa valorada en 16.879 euros IVA incluido. Esto representa un ahorro significativo frente al coste anual del alquiler, superior a 18.000 euros. Además de la eficiencia económica, el cambio de modelo refuerza una gestión más sostenible de los recursos públicos. Los dispositivos adquiridos —modelo CU Medical SP1— no requieren mantenimiento, incorporan funciones de geolocalización y videograbación, y pueden ser utilizados tanto en adultos como en menores, lo que incrementa su funcionalidad en contextos diversos.
Los DEA han sido instalados en ubicaciones de gran tránsito ciudadano y centros comunitarios: colegios, la Casa de Cultura, instalaciones deportivas, la Estación de Autobuses, el tanatorio, la Policía Local o el Hogar de Personas Mayores, entre otros. Tres de ellos están disponibles las 24 horas del día gracias a cabinas climatizadas de uso exterior, lo que garantiza su operatividad en todo momento. Desde el Ayuntamiento subrayan que dotar de un DEA a una patrulla policial permite una intervención inmediata ante situaciones de emergencia, clave para salvar vidas cuando cada segundo cuenta.
El Observatorio Aragonés complementará la instalación con sesiones formativas dirigidas a personal municipal y ciudadanía, generando una red de personas capacitadas para actuar como primeros intervinientes. Esta capacitación resulta crucial, ya que las estadísticas señalan que una actuación con DEA en los primeros cinco minutos tras una parada cardiaca multiplica por cinco las posibilidades de supervivencia.
Con una tasa de 2,7 desfibriladores por cada 1.000 habitantes —por encima de la media regional de 2,2—, Andorra continúa apostando por políticas públicas centradas en la prevención y la equidad. La adhesión a iniciativas como la Red Española de Ciudades Saludables y la Estrategia Nacional de Promoción de la Salud responde a un modelo salutogénico: generar entornos y hábitos que promuevan activamente la salud más allá de combatir la enfermedad.









está muy bien comprar desfibriladores. en este caso son DESAS, pero lo que hay que hacer es mantenerlos. el decreto que regula los DESAS en Aragón dice que una vez al mes una persona debe mirar la caducidad de los parches y el estado de baterías. Dn muy pocos sitios hacen esto, luego vas a coger el desfibrilador y no hay batería.,es decir, no hubiera funcionado en caso de necesidad. se muy bien de lo que hablo,porque me dedico a dar cursos de RCP y DESA entre otros y puedo decir que me he llevado unas sorpresas desagradables, cuando vas a enseñar el DESA a la población y ves que no funciona. los ayuntamientos deben deben mirar una vez al mes estos aparatos, son responsables de su correcto funcionamiento…espero que se cosiga
antes no había y igual se vivía. y se trabajaba no había tiempo para esto
Antes había muchas cosas que había y ahora no y viceversa y no quiere decir que fuera mejor.
Con que una sola vez uno de esos desfibriladores sirva para salvar una vida, habrá valido la pena la inversión.