Ocho jóvenes de 18 a 29 años van a pasar los próximos seis meses en cuatro de los centros que ATADI tiene en toda la provincia turolense. Han llegado procedentes de cinco países diferentes y ya trabajan por parejas en las localidades asignadas: en Alcorisa la combinación es Marruecos y Alemania; en Andorra, Italia y Alemania; en Cantavieja, Francia y Jordania y en Mora de Rubielos, Italia y Francia. Llegaron con el inicio de septiembre en un proyecto que forma parte del Cuerpo Europeo de Solidaridad, y está gestionado y financiado por la Comisión Europea. ATADI participa desde hace años en proyectos de voluntariado europeo, que han permitido que varios jóvenes vivan esta experiencia en la provincia de Teruel. La estancia de los participantes será de medio año, excepto un caso que alargará un mes más.
Llegan a España de la mano de organizaciones acreditadas por el programa en sus respectivos países, que les aportan formación, apoyo y asesoramiento para facilitar el desarrollo del proyecto. El programa incluye los gastos del viaje hasta el centro donde realizan el voluntariado y alojamiento, alimentación y dinero de bolsillo. "Este año hemos tomado la decisión de ofrecer la oportunidad a jóvenes extracomunitarios que, en ocasiones, no cuentan con las mismas posibilidades que los europeos. Supone un mayor esfuerzo de gestión, pero queremos apostar por experiencias significativas en cuanto a interculturalidad se refiere. Esto supone también un modo de desmarcarnos de los discursos de odio que últimamente se han intensificado", explica Elena Aldecoa, coordinadora del programa en ATADI.
La también trabajadora social añade que han seleccionado personas que tuvieran "cierto nivel de castellano" para facilitar la adaptación y que puedan comprender las propias dinámicas de los centros. También son personas que tenían algo de formación en el ámbito de lo social o, en su defecto, experiencia en estas dinámicas. "Incluso una de ellas tiene una FP muy interesante de dinamización de territorios rurales", apunta. Todo esto redunda en el beneficio de los voluntarios que, además, llegan generalmente de zonas urbanas, y en el de las personas usuarias. Los voluntarios harán fase asistencial y también la de ocio confeccionando las actividades. "Las personas usuarias están muy ilusionadas porque es aire fresco y traen otros acentos e idiomas que les despierta mucho interés", valora Aldecoa.
"Experiencia única"
Cada voluntario tiene una razón para elegir ATADI. La francesa Pauline Naton porque "trabajo en el sector social, he sido voluntaria en una asociación de atención a personas con discapacidad durante un viaje vacacional y fue una experiencia increíble, disfruté mucho compartiendo esos momentos". El alemán Tom Schumacher, de 18 años, espera "acumular experiencias" para su vida y ampliar horizontes, "además de mejorar mi español y conocer gente agradable". Eligió ATADI porque el proyecto le "sonó muy bien" y quería probar algo nuevo. Saja Mohammed Faraj es de Jordania y es la única que no había estado antes en España, aunque el resto lo había hecho en estancias cortas y por vacaciones y ocio. "Creo que esta oportunidad me ayudará a comprender mejor la discapacidad y ayudar a las personas a integrarse en la comunidad", dice. Ella, al igual que el resto, desea también "aprender un nuevo idioma, ampliar competencias, expandir la red personal y avanzar". Al tiempo que trabajan en los centros también se integran con la población del entorno y en su día a día. De este programa, el alemán Tom Schumacher, de 18 años, espera acumular experiencias en la vida y ampliar horizontes. Chiara, de 29 años y procedente de Italia, pretende consolidar su experiencia en el área educativa. "Probablemente, es diferente a la de mi país, quiero aprender un nuevo idioma y conocer gente nueva", dice la joven, que ya ha trabajado en varias ocasiones con personas con discapacidad. En el caso de la alemana Hanna recaló en ATADI en el año sabático que se ha tomado tras terminar el instituto. "Quería utilizar ese tiempo adecuadamente; creo que ATADI es la mejor decisión porque trabajar con personas con discapacidad, además de educativo, es agradable", dice. Con "muchos amigos y experiencias" espera volver a casa Alice Manini, de Italia. "Nunca he trabajado con personas con discapacidad, pero creo que esta es una estupenda oportunidad para aprender de los demás y ayudar", apunta. Charlotte Pellegrino, de 20 años y procedente de Francia, espera mejorar su español e inglés y compartir. "Quiero compartir las competencias que pueda adquirir en mi vida, como el trabajo en equipo, que me gusta". La mitad de ellos han convivido o trabajado antes con personas con discapacidad y todos ellos están interesados en aprender más sobre discapacidad e inclusión.







