
Con creces la Educación es una de las competencias más beneficiadas de la descentralización. Aragón no asumió plenamente su competencia hasta 1999 pese a que el Estatuto de Autonomía nació en 1982 y en estas más de dos décadas no ha parado de crecer. De no ser por la apuesta directa del Gobierno de Aragón, sería prácticamente impensable contar con aulas abiertas con tan solo tres alumnos o escuelas infantiles y de adultos en numerosos pueblos, en este último caso gracias a la apuesta de otro de los logros de la descentralización, las comarcas. También con las lenguas propias, el catalán y el aragonés, integradas en la oferta educativa de las zonas en las que se habla pese a no ser cooficiales. No solo en Primaria y Bachillerato sino también en las Escuelas Oficiales de Idiomas.
Aragón cuenta con escuelas abiertas en prácticamente todos sus municipios. Aulas en las que se ejerce una educación muy cercana e innovadora que mantienen el arraigo de los jóvenes con su pueblo y que son dinamizadoras de la actividad social y cultural. El Bajo Aragón Histórico suma este curso 1.289 niños matriculados en uno de los 51 centros de los 14 Colegios Rurales Agrupados (CRA). Los colegios más grandes son los de Cantavieja (79) y La Puebla de Híjar (76); y las aulas más pequeñas las de Los Olmos (5), Pitarque (4) y Cuevas de Cañart (4).

Cuando la administración hace política sin tener la calculadora de votos, los docentes son más 'maestros', y las familias apoyan, se genera la magia más potente
Salvador Berlanga. Director del CRIET 20 años
«Cuando la administración hace política sin tener la calculadora de votos al lado, los docentes son más «maestros» y las familias apoyan se genera la magia más potente de la educación y entonces es cuando de verdad educar es un acto de amor». Con esta definición se queda el maestro Salvador Berlanga, una de las caras más representativas de la educación en el territorio. Empezó en 1982 y un año después estuvo en el equipo fundador del CRIET de Alcorisa, el Centro Rural de Innovación Educativa de Teruel en el que trabajó durante 23 años, 20 de ellos como director. Precisamente los CRA y los CRIET de Alcorisa y Albarracín son los únicos proyectos que «han pasado a la historia» y siguen vigentes de las más de 500 iniciativas que el Ministerio puso en marcha con el Plan de Educación Compensatoria en 1983. La creación de los Centros Rurales Agrupados supuso «organización y apoyo» para las escuelas del medio rural, que antes funcionaban de forma independiente sin relación con las más cercanas. Ahora comparten docentes y un mismo proyecto.
Para Berlanga la escuela y la sociedad han ido paralelas y han ido evolucionando a la par. Recuerda que los ochenta fueron años especialmente innovadores y la sociedad rural demostró que quería escuelas en sus pueblos. Se reabrieron muchos centros e incluso algún ayuntamiento se pagaba a su maestro para que sus jóvenes no se tuvieran que marchar tan pronto. «El mundo rural salía a la calle para defender su escuela, habría manifestaciones», apunta el maestro.

«Con la transferencia de competencias se ha ganado el mantenimiento de las aulas pequeñas, algo esencial porque cuando se cierra una escuela se cierra un pueblo. En estos años los distintos gobiernos también han invertido más en educación y ahora tenemos mejores centros, un profesorado más formado y unas familias realmente preocupadas por la educación. En lo que tenemos que seguir mejorando es en la calidad de la educación, no se trata solo de mantener el colegio abierto sino en que sea de calidad», opina.
El maestro pide situar la escuela en el centro del debate de la despoblación y que sea una pieza clave para atraer población ofreciendo una educación de calidad. Pone como ejemplo Alpartir (Comarca de Valdejalón), cuyo centro se apoya en la capacidad de la comunidad escolar para buscar vías de innovación y renovación que se adapten a las exigencias del alumnado y de la sociedad. «Todo lo que tiene que ver con la escuela rural debe estar presente en la legislación. En las grandes leyes educativas que se han aprobado en España no aparece la palabra rural. Si el binomio CRA-CRIET se potencia como se debe funciona y a ello se debe unir la estabilidad del profesorado, que no sean maestros de ida y vuelta, de un rato. Hay CRAs que cambian cada año casi todos los profesores, eso seria insoportable si ocurriera en una empresa o en las propias Cortes de Aragón. Si cada año renovamos al 80-100% de los trabajadores es imposible ofrecer calidad y eso hay que solucionar ofreciendo más estabilidad al profesorado rural. Un suplemento salarial, vivienda a un precio razonable y hablando de la escuela rural en las facultades», propone Berlanga.

Los principales cambios son la mayor participación de padres y alumnos; y el cambio de la educación más memorística a la práctica
Carmen Agud. Profesora durante 35 años
La maestra ya jubilada Carmen Agud destaca que uno de los principales cambios es la mayor participación de padres y alumnos en las decisiones de los centros a través del Consejo Escolar. También los proyectos innovadores y el cambio de la «educación más memorística a más práctica». «Antes te lo daban todo hecho para que memorizaras, ahora los niños reciben las herramientas para obtener la información», destaca Agud, quien ejerció en Mequinenza, Cantavieja y Fuentespalda antes de trabajar en el IES de Valderrobres.

Con la transferencia de la Educación se ha ganado en cercanía y comprensión. No es lo mismo hablar con Madrid que con Zaragoza o Teruel
José María Maldonado. Profesor durante 40 años
Para el alcañizano José María Maldonado, profesor durante cuatro décadas, con la transferencia de competencias se ganó en cercanía y comprensión con el interlocutor a la hora de resolver problemas. «No es lo mismo pedirle al Ministerio sobre un problema concreto de un pueblo que en Madrid no saben ni que existe que hablar con Teruel o Zaragoza, donde nos ponen en el mapa y conocen nuestra idiosincrasia», explica Maldonado.
Comenzó en la docencia en dos grandes ciudades del área metropolitana de Barcelona, Badalona y Santa Coloma de Gramanet; y en 1984 empezó a trabajar en el colegio de Castelserás antes de trasladarse al instituto Bajo Aragón de Alcañiz, donde estuvo 18 años. «Cuando comencé en Castelserás lo primero que hacía al levantarse es ir a la escuela a encender la estufa para que los alumnos se encontraran la clase caliente. Después regresaba a Alcañiz, desayunaba y volvía al colegio a trabajar. Después DGA ya instaló la calefacción», recuerda.
Para Maldonado la educación ha dado «un gran cambio» en las últimas décadas y el Gobierno de Aragón «se ha preocupado más que otras autonomías» por sus centros educativos.
El alcañizano recuerda cómo la educación ha evolucionado. Destaca que la llegada de los institutos a otras localidades grandes de la zona más allá de Alcañiz al terminar la dictadura ayudó a «democratizar la educación» al facilitar que pudieran estudiar no solo los hijos de las familias que podían permitirse el tener a sus vástagos internos.
La educación también ha ayudado a asentar población con estudios ligados al territorio adaptados a las necesidades. Para ello es esencial la Formación Profesional, presente en todos los institutos. Un ejemplo son los estudios de Hostelería del IES Matarraña, que ya tienen 22 años; o el grado superior de Formación Profesional en Energías renovables que se estrenó en el curso 2019-2020 en el IES Pablo Serrano de Andorra, donde el currículo del grado medio de Instalaciones eléctricas también se adaptó a la demanda de mano de obra que se prevé con la construcción de parques solares en la zona.

Hemos ido creciendo exponencialmente con el turismo del Matarraña de la mano de la demanda de las empresas porque formamos a sus profesionales
Dabí Latas. Profesor FP Hostelería
La FP de Hostelería de Valderrobres comenzó con la garantía social para camareros y ahora cuenta con estudios de FP básica de Cocina y Restauración y los grados medios de Servicios en Restauración y Cocina y Pastelería para una comarca muy enfocada al turismo y cada vez más profesionalizada. «Hemos ido creciendo al tiempo que lo hacían nuestras empresas y siempre con los productos de la zona. Comenzamos hace 22 años cuando acababa de abrir La Torre del Visco, un proyecto que se veía raro entonces y poco a poco más empresas han ido siguiendo su línea. Hemos ido creciendo a medida que lo ha hecho el turismo en el Matarraña formando a su personal y ahora, desafortunadamente, no podemos ofrecer a tantos profesionales como demanda el sector», explica Dabí Latas, profesor del grado de Hostelería, para quien no tendría sentido la FP si no fuera trabajando con las empresas de la zona. Realizan prácticas en el territorio pero también en el extranjero gracias al programa Erasmus+ para que vean otras cocinas y aprendan idiomas para ponerlo en práctica después en la zona. A ello se le suma su restaurante, que cuelga siempre el cartel de completo y «al que equiparan con los de las Estrellas Michelín».
Eso sí, falta más inversión de material y de infraestructuras. De hecho, este fin de semana estuvieron en la feria de Valderrobres con un stand (ver páginas 16-17) para recaudar dinero para poder impartir mejor sus clases y visibilizar los estudios de FP.

Más reciente es la escolarización anticipada a los dos años, de la que fue pionero el colegio de Samper de Calanda. Se trata de un proyecto autonómico que nació en el curso 2016/2017 como una experiencia piloto en tres colegios y que ha ido creciendo hasta sumar los 48 que se ofertarán a partir del próximo curso. El pasado septiembre comenzó la escuela Virgen del Cantal de Oliete y el próximo curso el colegio Gloria Fuertes de Andorra al integrarse también la Educación Especial. Este centro recibió recientemente la Medalla de la Educación Aragonesa cuando se cumple el cuarenta aniversario de su fundación coincidiendo también con la celebración del cuarenta aniversario del Estatuto de Autonomía de Aragón. Actualmente atiende a 82 alumnos de Educación Especial desde los dos años de edad hasta los 21 de 27 localidades de la provincia de Teruel y la comarca del Bajo Aragón Caspe escolarizados en las etapas educativas de Educación Básica Obligatoria y de Transición a la Vida Adulta así como a través de los programas de cualificación.
La conciliación familiar también es posible gracias a las escuelas infantiles que en muchos pueblos mantienen los ayuntamientos y en otros las comarcas. Una de las más activas es la del Matarraña, que con 18 municipios cuenta con 10 aulas. Agud, actualmente vicepresidenta de la Comarca del Matarraña, destaca que sin su apuesta los municipios no podrían soportar mantener aulas abiertas con solo cuatro alumnos. «Lo mismo ocurre con el convenio de las Escuelas de Adultos, que ofertan un gran servicio», apunta.







