Valderrobres se afianza como un nudo neurálgico para la producción de energía renovable y economía circular en el marco europeo. Lo hace precisamente en una zona que presenta elevados índices de nitrificación debido a la alta actividad porcina que existe en pueblos del Matarraña y, de forma estratégica, desde la planta de tratamiento de purines que el Grupo Arcoiris gestiona en la localidad. Esta planta fue la designada para implantar un proyecto cofinanciado por la Comisión Europea, Life Chandelier. El proyecto tiene por objeto, en primer lugar, producir biogás de calidad, algo que está ya cerca de conseguirse, y después, tras un proceso de purificación, en biometano de uso vehicular. ¿Para qué serviría ese gas renovable? Inicialmente, está planteado para mover una flota de camiones de forma autosuficiente, sin repostar ni necesitar combustibles fósiles, aprovechando los residuos agroalimentarios lignocelulósicos presentes en estas tierras. A saber, polvo de almendras, pepitas de uva, el alperujo procedente de la industria del aceite y residuos de trigo, dentro del campo del cereal.
El proyecto está cofinanciado por la Comisión Europea dentro del programa de mitigación y lucha contra el cambio climático y alcanza un presupuesto de unos 4 millones de euros. «El plan comunitario dentro del que se enmarca Life Chandelier es lograr una movilidad más ecológica y verde. El futuro más inmediato está en abastecernos de fuentes de energía renovables y depender menos de los derivados del petróleo», afirma Enrique Beitia, gestor de proyectos de I+D+i del Clúster de Alimentación y la Nutrición de Aragón.
Según explica Beitia, sobre el terreno los avances dados en la planta de purines en Valderrobres son muy relevantes, donde ya se encuentran instalados los biorreactores para generar biogás tanto a pequeña escala (en un biodigestor anaerobio de 100 metros cúbicos) como a escala industrial, una vez se valide que la energía limpia producida tiene la calidad suficiente. El proceso se basa en que los citados residuos lignocelulósicos serán codigeridos de forma anaeróbica en el primer demostrador, el pequeño, junto a otros residuos orgánicos como purines y residuos de matadero para una fermentación conjunta. La «dieta mixta» de sustratos, además de las soluciones tecnológicas innovadoras diseñadas específicamente para este proyecto, harán realidad la transformación exitosa en energía limpia. Cuando el primer proceso de generación obtenga resultados óptimos entonces se saltará al biometano.
Beitia, quien es también el coordinador del proyecto Life Chandelier dentro del Clúster, traza un calendario que haría factible la producción de biometano ya el próximo mes de julio en Valderrobres. «Tras más de 18 meses de trabajo, nos encontramos justo a la mitad del proyecto que tiene continuidad hasta agosto de 2027, y ahora mismo hemos completado alrededor del 85% de los trabajos necesarios para iniciar la producción de biogás».
Biogás eficiente en abril
Antes de eso, hay varios hitos a seguir. Los plazos marcados en la agenda del proyecto son los siguientes: a mediados de marzo se debe completar por completo la instalación mecánica del biodigestor; a finales de abril se quiere producir ya biogás de calidad y recepcionar el sistema ‘upgrading’, una tecnología de membranas hidrofóbicas a partir del cual se debe comenzar a separar (o "purificar") el biogás de las trazas y el CO2 con los que está mezclado y producir biometano. La puesta a punto de ese sistema se prevé para el próximo mayo.
El biometano debe ponerse al servicio de la flota de camiones del Grupo Arcoiris (GUCO) en el mes de julio. El proyecto se ha ideado para que un camión pueda desplazarse un tramo de 120.000 kilómetros y que ayude a reducir un 1,5% los gases de efecto invernadero que se están produciendo a raíz de la utilización de otros combustibles fósiles para el mismo trayecto. Desde ese momento se tendría que validar en una flota más amplia (toda la del GUCO) y que desde Valderrobres se sirviera biometano eficiente para vehículos grandes, pues está pensado para camiones y tractores, en principio, aunque Beitia no descarta que un día se produjera para utilitarios o turismos de menor tamaño.
El fin último es replicar el modelo del Matarraña a otras diez plantas más en zonas rurales tanto del país como del continente
Enrique Beitia. Coordinador del proyecto Life Chandelier
La fase de optimización que permita comprobar que el biometano cumple con todos los requisitos, normativas y criterios para uso vehicular es la que se prolongará un año más. Se cerraría el circulo cuando los camiones que transportan residuos orgánicos biodegradables hasta la planta se desplazasen con el biometano producido a partir de los residuos que estos vehículos mismos transportan.
Además, Life Chandelier también prevé producir fertilizantes naturales para completar el círculo de sostenibilidad económica, ambiental y social del sector agroindustrial del Matarraña.
El futuro de la energía vehicular en zonas rurales
El futuro de la energía renovable vehicular se escribe desde Valderrobres, apunta en conversación con este medio el coordinador del proyecto, por cuanto el fin último "es replicar este modelo del Matarraña a hasta otras diez plantas más en zonas rurales, tanto en el ámbito nacional como en el conjunto europeo". A este fin, los pasados días 24 y 25 de febrero se recibió la visita en la sede de la comarca del Matarraña y también en la planta de producción de biometano vehicular de Valderrobres de los técnicos de la agencia de la Comisión Europea que auditan la implementación del Life Chandelier y su extrapolación al resto del continente.
Durante esas jornadas, los técnicos evaluaron el estado técnico del proyecto, pudieron ver el nuevo biodigestor anaerobio de 100 m3, una vez completada su instalación a la red eléctrica, y concluyeron que se trata de «un proyecto muy prometedor, que entra ahora en una fase desafiante: la conexión mecánica con las termoextrusoras (que es el sistema de tratamiento de residuos antes de meterlos en el biorreactor) y la puesta a punto final», resume el responsable. El proyecto se alinea con el compromiso de la UE de reducir en un 60% los gases de efecto invernadero para el año 2030 y Valderrobres es una buena piedra de toque para cumplirlo.
El Clúster de Alimentación y la Nutrición de Aragón coordina el proyecto radicado en el Matarraña y está integrado por el Grupo Arcoiris, empresas del sector de gases renovables y centros tecnológicos especializados en la producción de bioenergía y gestión de residuos agroalimentarios como Genia Bioenergy, Inderen, el Instituto Tecnológico de Aragón y Eurecat.










Ay! La palabra bio aquí sirve de escudo para blanquear algo muy problemático (como no, a la tierra de sacrificio solo nos mandan lo peor).
Muchos millones veo yo (intereses, mordidas, políticos que favorecen saltándose evaluaciones)
Y al pueblo quien le va a contar que: para que funcione esa planta se necesitan cientos de miles de toneladas de purines, que son decenas de camiones DIARIOS, con la peste inevitable. Y el riesgo de fugas de metano, de explosiones…
para más información, aquí. https://stopganaderiaindustrial.org/biogas-con-purines/
Que solo se habla de proyectos de luz y color, cuando la realidad es mucho más problemática (para los habitantes de la zona, claro, que los impulsores se lo llevan limpito)
Si que es cierto, que algo se habrá hecho mal para que un proyecto siga necesitando de ayudas despues de tantos años y millones.
Eso si, las personas que hablan de explosiones en plantas de biogas es porque reparten miedo gratuitamente. Mira a ver cuantas explosiones han ocurrido en plantas a nivel mundial. En el caso practicamente imposible de que algo explotase, en el pueblo ni siquiera se van a enterar. La cocina de tu casa o de tu vecino, si tienen gas, eso si que puede explotar. Esparcidores de bulos!
Por cierto, el residuo ya existe localmente. Las plantas no generan residuo de la nada