Bordón, Tronchón, Mirambel, Olocau del Rey recuperaron el pasado sábado 7 de mayo su tradicional Fiesta de Procesiones, tras dos años sin poder celebrarla por culpa de la pandemia. «Es la fiesta de hermandad entre estos cuatro pueblos como pilar fundamental», explica Sergio Valero, teniente de alcalde de Bordón, localidad anfitriona. Esta celebración se desarrollaba con anterioridad el primer lunes del mes de mayo, pero por motivos «de despoblación», se ha pasado al primer sábado del mes.
En cuanto al desarrollo de la festividad los tres pueblos bajaron en rogativa hasta Bordón, donde fueron esperados y recibidos por los vecinos de esta localidad, para posteriormente dar comienzo a los actos religiosos y populares. Vecinos, invitados y autoridades disfrutaron de la misa en la Iglesia. Este año se adelantó la despedida a las 14.30, para por la tarde poder continuar con una sesión de baile.
Una celebración «muy arraigada» que contó con la habitual firma en el acta. «Según la tradición se firma un acta entre todos los alcaldes y los párrocos y si alguno no llegara hacerlo pierden derecho a pertenecer a la fiesta», explica Valero remitiéndose a esta singular anécdota.










