Guillem Manuel gestiona este verano el bar de unas piscinas sin agua, las de Mirambel, que por primera vez no se han llenado por la falta de agua. Es otra de las caras de la sequía en el Maestrazgo. El Ayuntamiento tomó esta decisión una vez que el joven de 20 años ya había asumido la gestión del bar así que le ha toca abrir más horas y echarle imaginación para aminorar la pérdida de clientes.
Manuel es natural de un pueblo vecino, La Todolella (Els Ports) y este verano decidió llevar el bar con la ayuda de su familia para ganar más dinero porque el próximo curso no estudiará en su universidad, la de Castellón, sino en Bilbao con el programa SICUE. Para hacer frente al cierre de las piscinas abre más pronto para servir almuerzos y también intenta tener clientes en las cenas y que éstas se alarguen con copas. Abre a las nueve de la mañana y en un día bueno puede cerrar a las dos o las tres de la madrugada aunque por la tarde tiene «muchas horas muertas».
«No me puedo quejar de los vecinos de Mirambel porque se dividen entre el bar y aquí; y el pádel también ayuda. Tengo amigos por la comarca y también intento que vengan», explica. Organizó una fiesta hawaiana como prefiestas, ha comprado un futbolín y un altavoz para ambientar con música la hora de las copas y también ofrece una buena carta para captar clientes de toda la comarca en las cenas con pizzas caseras de un establecimiento de Morella, platos tradicionales o cachopos.







