La Iglesia Parroquial de la Asunción de Calaceite se encuentra acometiendo la última fase de los trabajos más urgentes de reparación de la cubierta, cuyas vigas se encontraban muy afectadas por las termitas desde hace años. Fue concretamente hace seis anualidades cuando se descubrió la afección y se comprobó que era necesaria una intervención urgente de la cubierta. Desde el pasado viernes y aproximadamente durante poco más de una semana se han desactivado los toques de las horas de las campanas para facilitar el trabajo de los albañiles en el tejado.
En los últimos cinco años se ha venido realizando un cambio de toda la cubierta de la iglesia de forma progresiva, ya que al ser de gran tamaño requería de un alto presupuesto que no se podía sufragar a la vez. Ya se han realizado las primeras tres fases y este año correspondía la cuarta. Como quedaba muy poco para terminar la cubierta, el arquitecto recomendó realizar también la quinta fase.
Concretamente, cuando hayan terminado las obras a mediados de junio se habrá cambiado toda la cubierta de las naves centrales y laterales. Se han reemplazado las vigas y el tejado, y al mismo tiempo, se ha ido llevando a cabo un proceso de eliminación de las termitas.
Con estos trabajos se habrá renovado la mayor parte del tejado, sobre un 70%, aunque quedan otras zonas menores del tejado y una cúpula superior que el arquitecto ha comprobado y parece que no será necesaria la intervención.
La afección por la plaga de termitas no ha causado problemas en el día a día de la parroquia. «Aparentemente estaba todo bien pero, sin embargo, debajo de las cubierta estaban las vigas carcomidas por las termitas y demandaban una actuación urgente», explica Arturo Ladino, párroco de Calaceite, Cretas, Lledó y Arens de Lledó.
Obra financiada a cuatro partes
Los trabajos han sido sufragados por un convenio entre la Diputación de Teruel, Obispado de Zaragoza y Fundación Ibercaja para intervenir en Bienes de Interés Cultural con un coste medio de entre 30.000 y 35.000 euros por fase. El Arzobispado aporta el 30% del coste, la DPT otro tanto, Ibercaja colabora con el 10% y con el 10% restante contribuyen las parroquias. «Cuando, como puede ser este caso, las parroquias no tienen el dinero para aportar, se solicita ayuda a los ayuntamientos. En el caso de Calaceite, el Consistorio ha aportado dinero en una o dos fases y cuando no ha podido lo ha asumido el Arzobispado», precisa Ladino.







