"Una época dorada», así es cómo define la situación que está atravesando Calanda su alcalde, Alberto Herrero. La localidad ha batido un récord histórico en los primeros meses de 2026 y ha superado los 4.000 habitantes en el último censo, en concreto alcanza los 4.056, el número más alto desde que existen datos registrados.
Para conseguir la llegada de nuevos pobladores y ante la necesidad por parte de las empresas de cubrir puestos de trabajo, el municipio pasó a formar parte de ‘Vente a vivir a un pueblo’ en agosto del año pasado. Desde entonces el Consistorio calcula que unas 15 familias han establecido su proyecto de vida en Calanda. «Estamos gratamente sorprendidos porque nos están llamando muchas personas interesadas", defiende Alberto Herrero, primer edil.
Se trata de una plataforma que les ayuda a dar visibilidad de todas las oportunidades que existen y ponerse en contacto con aquellos que quieren dar un giro radical a sus vidas. Cuando se interesan, el Ayuntamiento contacta con ellos y acuden al pueblo para conocerlo. «Nosotros les pedimos el currículum y después las empresas les llaman y empieza el proceso de buscar vivienda de alquiler o, si lo prefieren, de compra», explica.
Calculan que son 100 familias las que están interesadas y que unas 15 o 20 son las que ya están establecidas en Calanda. «El perfil es muy variado. Unos son jubilados, otros solteros y una de las características es que todos proceden de alguna ciudad española». «Nos dimos cuenta, a través de hablar con las empresas, de que hacía falta mano de obra y gracias al programa se ha servido para solventar esta problemática», añade.
La familia Yepes - Martínez y Bretones - Tallón no vineron a través del proyecto 'Vente a Vivir a un pueblo', pero son ejemplo de nuevos pobladores de la localidad del Bajo Aragón.
Familia Yepes Martínez: «Vinimos de turismo y al tiempo nos mudamos»
Hace aproximadamente seis años que los Yepes Martínez decidieron hacer turismo por el Bajo Aragón Histórico. Tienen familia en Foz Calanda y en ese momento las impresiones ya fueron muy buenas y les pareció un buen lugar para asentarse aquí. Al tiempo el padre de la familia encontró trabajo y la familia entera vino a vivir a Calanda con sus dos hijos: Antonia, de seis años, y Jerónimo, de 3.
La mayor va al colegio Virgen del Pilar y el pequeño a la guardería. A la niña es a la que más le ha costado adaptarse, ya que dejó amigos y algunas costumbres en Colombia, pero confiesa que ya se ha integrado muy bien. «El niño acude a la guardería y está muy contento. La gente nos ha acogido con mucha amabilidad y eso es lo más importante», defiende.
La familia ha pasado de vivir en una ciudad de más de dos millones y medio de habitantes a hacerlo en Calanda, que ronda los 4.000. «La diferencia es grande, pero ahora sentimos más calma y el pueblo nos parece bonito. La valoración general es positiva». Esta ha sido su primera Semana Santa y también durante este año que llevan en Calanda les ha dado tiempo para visitar otros municipios como Zaragoza, Barcelona o Andorra.
Familia Bretones - Tallón: «Vinimos por la educación de nuestros hijos. Nos dijeron que el Gloria Fuertes era el mejor de España y así ha sido»
El principal y único motivo de la familia Bretones-Tallón para establecerse en Calanda fue la educación de sus dos hijos, Andrés y Jesús, de 18 y 14 años. Los dos necesitan una atención especializada que en Badalona (Barcelona) no estaba siendo satisfactoria para los padres y el colegio Gloria Fuertes de Andorra era el mejor valorado. «Ya nos decían que era el mejor y así se ha demostrado. Estamos muy contentos con la forma en la que imparten las clases. La directora, Lola Oriol, es una pasada y los niños están muy bien», valoran.
La familia ya conocía la zona porque ya venían para disfrutar del premio de MotoGP. «Nos encontramos muy a gusto y pensamos: ¿por qué no miramos una casa? Con la vivienda ya en sus manos, directores de colegios y gente de Barcelona nos decía que el mejor colegio que hay en España era el Gloria Fuertes y que si teníamos la opción de vivir aquí que ni nos lo pensáramos, y así fue», recuerda.
La familia tomó la decisión y se trasladó en agosto de 2024 a vivir a Calanda. Óscar dejó su trabajo de 15 años en Badalona y su mujer, María Jesús, también después de 20 años. «Nos hemos adaptado enseguida y hemos hecho amistades. Cogemos la agenda de las ferias e intentamos ir a todas las de alrededor que nos gustan. Es también la segunda Semana Santa que pasamos aquí», defiende.
Los niños, además de estar muy bien dentro del colegio, están apuntados a actividades y juegan en el equipo de fútbol de diversidad de Andorra. «Son niños muy queridos y ahí donde van los quieren mucho. Se han involucrado genial con el resto de compañeros y están felices», reflexionan.
Confiesa que tienen muchas comodidades y valoran la tranquilidad que les ofrece Calanda, a pesar de que en Badalona residían en un barrio a dos minutos de la playa que era «como un pueblo». «Llegamos aquí y yo ya podía dormir un poco más sin ruido». Respecto al trabajo tampoco le ha costado mucho encontrar, aunque insiste en que lo más importante es tener ganas y, sobre todo, carné de conducir. «Si te mueves un poco encuentras», concluye.









Calalanda, PUEDE.
Época de Oro dice ? trabarajan en el campo que es la única industria que genera empleo temporal. Luego por otra parte se que recogéis currículum ,pregonais la Oferta y luego vosotros a dedo eligen al candidato y como no es boletín oficial pues nadie os pilla.NO quiero un ayuntamiento que diga que crece la población sin que antes no arregle los problemas que tiene sus ciudadanos en encontrar empleo y manipule currículum este si este no, para conseguir votos.
estoy interesado en trabajar
y vivir con mi familia y conocer su culturas sus costumbres sería estupendo