Las obras de rehabilitación del pórtico del antiguo Hospital de Pobres de Cañada de Benatanduz están concluyendo. En concreto, se ha actuado sobre los dos arcos de la lonja, para devolverles su aspecto original que datan desde hace cuatro siglos. El área de Patrimonio de la Comarca del Maestrazgo ha invertido cerca de 7.000 euros en la restauración, a cargo de la Fundación Santa María de Albarracin. Dos albañiles y una restauradora han sido los encargados de los trabajos.
El espacio se utilizaba décadas atrás como cuadra para guardar los toros que se sueltan por la plaza en las fiestas patronales. "Se colocaron ahí los toriles, entonces había unas puertas de hierro con unos morteros de cemento que estaban pegados a las columnas. Todos esos materiales se han retirado y han dejado limpios los arcos", ha explicado Sonia Sánchez, técnico de Patrimonio de la Comarca del Maestrazgo.
Al retirar los materiales, muchas partes estaban muy desgastadas por lo que también se han reforzado los arcos y se les ha devuelto la volumetría original. "Además algunos añadidos que rompían la simetría de esa fachada también se han eliminado y se ha vuelto a un acceso en rampa sobre la propia roca que es lo que había dentro de la lonja", ha puntualizado Sánchez. Ademas, gracias a una actuación del año 2016, en el piso superior se encuentra el Museo de la Escuela, una recreación de la escuela del siglo XIX con diversos materiales restaurados e inventariados que inicialmente estaba operativa en el edificio del Ayuntamiento anexo.
La fachada del Hospital cuenta con una placa tallada en piedra con una inscripción en latín 'Domus Pauperum' (casa de pobres) que indica que el edificio fue construido por el arquitecto Francisco Mas el 4 de agosto de 1568, 30 años después de la construcción del antiguo edificio del Ayuntamiento. También figura el escudo de Cañada de Benatanduz, por lo que se interpreta que se trató de una fundación concejil. "No tenemos ningún documento del hospital ni ninguna referencia a excepción de alguna visita pastoral que indica que existió".
Estos trabajos de restauración han permitido mejorar además la plaza exterior ya que el hospicio se encuentra anexo a la Iglesia y a la antigua Casa Consistorial, que también cuenta con tres arcos "menos cultos", y un acceso con una escalera noble de yeso del Renacimiento que comunica los dos edificios.
El conjunto se encuentra protegido por una delimitación de la zona del castillo de la localidad que se sitúa en la parte superior. Esta parte del pueblo no tiene ningún servicio ya que el ayuntamiento se trasladó hace años a otro edificio, pero el lugar es frecuentado por turistas y se realizan algunas actividades en la Iglesia los días de culto.







