El jugador de fútbol sala, Carlos Anós, vuelve a casa después de 15 años jugando de forma profesional
Ha sido un viaje de ida y vuelta de 15 años desde Caspe, tu pueblo natal, de donde saliste un día para jugar a fútbol sala de manera profesional. Algunos se preguntan, ¿por qué, si todavía tiene mucho por hacer?
La verdad es que los últimos años han sido difíciles y todo se estaba haciendo muy complicado. En las últimas dos temporadas he estado en el Elche y en el Betis, y la última ni la terminé por temas de presión. Estaba un poco saturado y cansado y en ese momento y he decidido volver aquí a Caspe, a mi casa.
¿Y ahora, qué?
Mi idea es jugar de forma no profesional los próximos cinco o seis meses hasta verano, y ahí ya decidir. He tenido alguna que otra oferta en el mercado de invierno, alguna me ha llamado la atención, pero creo que en este momento no estoy preparado. Necesitaba urgentemente un descanso y por eso estoy aquí.
¿Se trata de un punto y final?
No es un punto y final, pero sí que es un punto y seguido. De momento, creo que me debo al club de Fútbol Sala de Caspe, que es el lugar donde se me dio la oportunidad de crecer. Me ayudaron a salir para poderme dedicar profesionalmente a lo que de verdad me encantaba. Por suerte, no he parado en todos estos años, y ahora me toca devolverlo y ayudar al equipo en todo lo que pueda. Quiero aportar mi granito de arena sobre todo en la cantera porque hay muchos niños que merecen la pena y además son el futuro del equipo.
¿Cómo ves al FS Caspe en este momento?
Podría estar mucho mejor, la verdad. Estamos en puestos bajos pero hay que valorar el trabajo de entrenadores y cuerpo técnico. Yo voy a ayudar en todo lo que pueda para que el equipo suba.







