Corazzini ha sido capaz de introducirse en la mente de los asesinos más sonados de nuestro país. La periodista y criminóloga Carmen Corazzini desentraña la crónica negra y ahonda en la psicología de los criminales en su libro 'Personas Bestias¡, recientemente también estrenado como videopodcast en Mediaset Infinity. Su pasión por el true crime se suma a una amplia trayectoria periodística en la televisión. Será una de las ponentes destacadas del Curso Nacional de Periodismo Especializado de Alcañiz que se celebrará del 23 al 25 de septiembre.
Su libro y videopodcast Personas Bestias ofrece un contenido que además va mucho más allá de la narración de los crímenes seleccionados porque se aporta conocimiento y voces expertas que buscan ahondar en las motivaciones. ¿Es difícil conseguir esto?
Es difícil ahondar en la mente de cualquier persona, más aún en quienes llevan a cabo actos tan extremos como los crímenes de los que hablo en el libro. La ciencia, neurociencia, cicatría, ciencias forenses y todas las disciplinas que abarca la criminología nos ayudan a acercarnos cada vez más a esas mentes, a esas motivaciones. Al final es lo más importante porque no es por el morbo, no es solo por curiosidad, es por prevención. Si entendemos por qué ocurren las cosas, sabremos cómo evitar que vuelvan a pasar.
Eso significa que se puede intervenir y ver las señales. Según la información que hay hoy en día, ¿cuáles serían?
Hay distintas en función de cada caso, pero creo que uno bastante llamativo, si hablamos por ejemplo de psicopatía, lo podemos ver a través de una especie de escáner. Son pruebas PET-TAC especializadas con neuroimagen que con los años se han ido perfeccionando y hoy en día podemos ser capaces de observar a través de esta imagen qué áreas del cerebro de un psicópata están afectadas. Como norma general, el cerebro del psicópata y el no psicópata son completamente diferentes y eso es lo llamativo. Podemos ver la comparación y ver por ejemplo la amígdala, la corteza prefrontal o que ciertas conexiones tienen una forma diferente. También, hay zonas que están literalmente apagadas. ¿Qué nos indica eso? Que estas personas tienen nula o poca capacidad empática, no tienen la capacidad de ponerse ya no solo en el lugar del otro, sino también de aprender de sus propios errores, de entender la diferencia entre el miedo, la ira, el placer. Muchas veces se vuelven difusos.
¿Cuáles son los detonantes que hacen que una psicopatía termine en un asesinato? Porque no todos los psicópatas van a ser asesinos.
Hay que diferenciar que dentro de la psicopatía tenemos al psicópata puro, al psicópata integrado o a personas que tienen simplemente algunos rasgos psicopáticos. Una persona incluso con un cerebro psicópata no tiene por qué llevar a cabo un crimen. Existen unos factores, unos detonantes, unos episodios a lo largo de la vida que pueden moldear nuestra personalidad. Desde una exposición a la violencia temprana o incluso ciertos trastornos no tratados a tiempo. Las relaciones familiares, relaciones sentimentales, de amistad, la educación, el sitio y el lugar donde se nace y todas las emociones que nos van forjando a lo largo de los años. Pueden ser episodios puntuales, puede ser una sucesión más alargada de motivos. No hay una fórmula secreta o una fórmula mágica, pero siempre hay un último detonante, esa gotita que colma el vaso. Quizá a lo largo de toda la vida esta persona ha ido acumulando razones o motivos o malestares hasta que de repente hay algo que hace clic y provoca que se cruce esa línea.
¿Qué otras motivaciones han llevado a personas a cometer asesinatos? Muchas veces es el miedo, la frustración, el odio y la distorsión del amor y el control.
A menudo vemos esa sensación de control que quizá una persona no haya tenido a lo largo de su vida por sus motivos y busca esa dominación, que en el fondo es un reflejo de sus propias carencias. Cuando vemos a un individuo o a una mujer que, por ejemplo, dicen que mató por amor, nunca se mata por amor, se mata por frustración, se mata por control, por narcisismo, egoísmo, miedo, ira, despecho, egoísmo, pero nunca es por amor. Suelen ser emociones de las que todos hemos sentido alguna vez, rabia, miedo, pero en estas cabezas, que funcionan a menudo de forma diferente, cobran un protagonismo que provoca esa toma de acción.
Aun así, la mayor parte de asesinos o de delincuentes son personas sin trastornos, son personas sin unas afectaciones ni enfermedades mentales, por supuestísimo. Por tanto, es una decisión racional que, aunque a ojos del resto de la población parece absurdo que una decisión racional te puede llevar a matar, suelen ser siempre esas decisiones. Es siempre muy importante diferenciar entre enfermedad mental y entre personas que no la tienen porque generalmente, si una persona con una grave afectación mental comete un crimen, es una reacción patológica, es decir, no está siendo consciente de lo que hace. Ahí ya entramos a nivel penal, si tiene o no responsabilidad. Pero es eso, son personas en su sano juicio que toman una decisión racional movidas por unas emociones que son incapaces de manejar.
¿Hay algún caso que haya sido especialmente difícil para usted, ya sea por la parte emocional, de tener que trabajar con información tan dura, o por quizás la parte profesional de llegar a esa investigación, a concluirla?
Hay dos casos que me siguen fascinando desde el punto de vista científico y criminológico. Uno es el de Patrick Nogueira, un chico brasileño de 18-19 años que mató a toda su familia y contó el crimen a través de Whatsapp a un amigo suyo. Fueron horas y horas narrando cómo lo iba haciendo, algo tétrico, y además algo nunca visto porque no teníamos hasta ahora la posibilidad de escuchar, leer los pensamientos de un asesino mientras llevaba a cabo ese crimen Hubo todo un debate alrededor de este caso porque fue pionero en España, era la primera vez que se presentaba una prueba TAP del cerebro como prueba de descargo. Tenía un cerebro diferente, pero esa psicopatía evidente en la imagen cerebral no implica que tú no sepas lo que haces. También el caso de Diana Quer porque ¿Cuántas chicas en el mundo no han vuelto a casa y se han sentido en algún momento incómodas por alguna mirada o comentario? Existe la posibilidad de que nos ocurra a cualquiera de nosotras y que te tomes ese caso como algo muy potente. Cuando yo escribía el capítulo en el que le hablo directamente a la víctima me he sentido afectada por esa proximidad y desgarro de la familia al buscarla.
¿Estamos haciendo bien el trabajo periodístico, la cobertura periodística de estos casos que son tan sensibles y que además pueden tener una profundidad tan amplia como la que expone, por ejemplo, en su libro?
Creo que cada vez más y mejor. Tenemos en nuestra historia, en nuestra crónica negra algunos episodios donde no se supo hacer bien, donde no se supo tratar el suceso adecuadamente. Pero cada vez hay más empatía hacia la familia y a la víctima y menos necesidad de tener la exclusiva y volverse locos a contar detalles escabrosos. Ahora la sociedad busca más el análisis, la prevención, comprensión, psiquiatría, psicología y la motivación.
En el mundo true crime o el mundo simplemente de sucesos está cogiendo cada vez un tono más didáctico. Es de gran relevancia para la población porque nos enseña red flags, a cómo reaccionar y la forma en la que funciona una investigación policial e incluso a detectar de manera más temprana ciertos comportamientos que podrían derivar en algo negativo.
Cada vez hay más periodistas que estudian criminología, másteres relacionados en ello o que simplemente se interesan, buscan fuentes expertas, se empapan de conocimientos más técnicos para poder abordar esta información, porque muy sensible. No dejan de ser personas que han sufrido y que van a sufrir muchísimo, por tanto, la empatía es imprescindible.
Se especializó también en terrorismo y de hecho ha analizado algunos de los actos terroristas que ha habido en España. ¿La aproximación a esta información en este caso es diferente y también las motivaciones?
Las motivaciones sin duda son también distintas. Muchas veces si hablamos de terrorismo, sobre todo, de corte yihadista, vemos perfiles de chavales jóvenes que sienten desarraigo, que no encuentran un lugar en el mundo, que les falta una meta, que quieren mejorar sus condiciones económicas y sociales, que no tienen un respaldo familiar y que buscan respuestas que otros aprovechan. También están los líderes, que son perfiles diferentes con mayor egoísmo y más sociopatía incluso en ocasiones.
El abordaje es más teórico porque cuando se habla de un suceso tienes acceso al informe, puedes hablar con el psiquiatra, con el abogado, la jueza y la aproximación al crimen es más directa a cuando, por ejemplo, se analiza un acto terrorista en Alemania o en Francia o en España. Eso no implica que no se pueda entender en su totalidad lo que ha ocurrido. Son distintos pero igualmente relevantes para comprender también la sociedad en la que vivimos y los errores cometidos y el futuro que nos espera
Este año ha recibido la antena de plata que entrega la Federación de Asociaciones de Radio y Televisión de España y ha sido además elegida para presentar los informativos de fin de semana de Telecinco tras la salida voluntaria de María Casado para tomarse un descanso, según ella misma ha explicado. ¿Está siendo un buen año para usted en lo profesional?
Estoy encantada de haber dado el paso a informativos. Tengo el mejor equipo inimaginable, La partida de María Casadome ha roto el corazón porque yo la quiero mucho y es y será una mentora para mí, además de una amiga. Ahora nos espera una nueva etapa. Yo sé que ella está contenta, entonces como ella está contenta yo también lo estoy. Nosotros en Informativos Telecinco tenemos la nueva temporada a la vuelta de la esquina, con mucha ilusión y ganas de trabajar.
¿Qué significa recibir este galardón o reconocimiento en esta etapa de su carrera profesional?
Fue una sorpresa maravillosa, la ilusión me desbordaba por cada poro de mi piel. Es un impulso, y se traduce en ganas de seguir mejorando. Una bella caricia que te dan al trabajo realizado, pero al mismo tiempo significa que hay que trabajar, que hay que merecérselo, que hay que mejorar y que hay que seguir para adelante. El agradecimiento es infinito y las ganas de seguir creciendo más todavía.







