El Día del Pilar en Caspe se vivió este sábado con fervor y devoción, y este año la programación comenzó a primera hora de la mañana, marcando el inicio de una jornada llena de tradiciones y actividades. La lluvia no lo puso nada sencillo, pues se encargó de modificar planes en el último momento. Aunque el tiempo no acompañó, la felicidad y el orgullo de todos los caspolinos venció y brilló en cada rincón y calle de la ciudad.
La festividad comenzó cuándo el gallo y los primeros repiques de las campanas dieron las 7 de la mañana. El primer madrugón llegó con el rosario de la aurora, un acto que reúne a los fieles en un ambiente de recogimiento y espiritualidad. El punto de partida y llegada fue el mismo, la prominente Parroquia de Santa María la Mayor. Este primer momento del día da el pistoletazo de salida a una serie de eventos que reflejan la rica herencia cultural de la localidad.
Con el tiempo suficiente para poder desayunar, tomar un café o, simplemente pasearse por los entresijos de ciudad, a las diez continuaban los actos. El reloj marcó la hora y la lluvia dio un poco de tregua durante el izado de bandera. La plaza Aragón fue escenario de este emblemático acto. Por unos instantes la zona se paralizó, libre de vehículos y bajo la voz en los altavoces de Ana Jarque, alcaldesa de Caspe, durante su discurso. Fue segundos después cuando, bajo el himno nacional y la atenta mirada de los espectadores, amantes, y también de los curiosos, se alzó la bandera de España y la ciudad se llenó de color y solemnidad.
Este acto no solo simboliza el respeto por los valores patrios, sino también la unión de la comunidad en la celebración de su patrona. A cargo de la Guardia Civil de Caspe, el respeto y admiración hacia este día tan especial se hizo notar. «Estamos viviendo estos días como aragoneses que somos, en honor a la Guardia Civil. Hoy es un día de sacar nuestra indumentaria baturra y salir a la calle a festejar con familiares y amigos», ha comentado Ana Jarque, alcaldesa de Caspe.
Pasacalles y ofrenda de flores a la Virgen del Pilar
Con la bandera ondeando en lo más alto, las baturras, los baturros, y toda la ciudad aprovechó para un breve descanso antes de continuar con los actos. La Tasca del Artillero fue el punto de reunión. Todos acudieron al lugar para disfrutar el día, ya sea con amigos o familiares. Los altos cargos de Caspe se dejaron ver y demostraron su cercanía con toda la localidad que, al ritmo de "dos cafés y tres aguas más por favor" los camareros no tuvieron descanso por un tiempo.
La celebración y la felicidad se cocía en el ambiente, al igual que la lluvia vaticinaba algún que otro aviso. Con los paraguas en una muñeca y el reloj en la otra, sonaron las 11.00. Cargos del Ayuntamiento de Caspe junto con la Guardia Civil y otras autoridades salieron andando para llegar a la siguiente parada: el pasacalles.
Los caspolinos se congregaron en la plaza de las Monjas preparados con sus preciados trajes de baturros. Estas prendas tradicionales, con su colorida y rica ornamentación evocan la historia y el orgullo de un pueblo. Los trajes, con sus faldas amplias, chalecos bordados y pañuelos al cuello, resaltan la belleza de la identidad aragonesa y transportan a los espectadores a épocas pasadas. Como bien dicen, "cada hilo cuenta una historia", y en cada costura de la vestimenta baturra se entrelazan los relatos y las tradiciones de generaciones.
Los colores de los paraguas conjuntaban con los ramos de las flores que cada baturro llevaba a la Virgen. Era la hora de iniciar el pasacalles de la ofrenda de flores y el tiempo así lo notificó. Lo que comenzó siendo un leve 'chispeo', continuo acelerando su fuerza. El agua obligó a abrir los paraguas y modificar el trayecto inicial del pasacalles. El recorrido comenzó y trascurrió por la Calle Huertos, Calle Prim y mostró su presencia por la bajada de la Calle de Don Fernando el Católico. Llegando a la Plaza de la Virgen para dar un esquinazo y subir hasta su destino.
La Virgen del Pilar consiguió llegar hasta la Parroquia Santa María la Mayor. Acto seguido, los paraguas se recogieron y se celebró una emotiva eucaristía en su honor. Este acto religioso es el corazón de la festividad, donde los fieles se unen en oración y veneración. «La Virgen del Pilar la llevamos todos en el ADN., es nuestra cultura aragonesa. Hoy es un día festivo e importante para celebrarlo», ha añadido la alcaldesa.
Gastronomía y cultura local para completar la festividad
La hora de comer se acercaba y era el momento idóneo para hacer una parada antes de volver a casa. Después de la eucaristía, los asistentes se dirigieron al Casino Principal para disfrutar de un vermut aragonés, una tradición que combina la gastronomía local con la convivencia entre vecinos y amigos, creando un ambiente de camaradería y alegría.
Llego la tarde y con ella la calma. La lluvia volvió a dar tregua a los caspolinos para poder proseguir con la celebración. Trasladándonos a tiempos pasados y adentrándonos de lleno a un mundo repleto de historia y tradición, comenzó el evento 'Vestir el pasado'. Donde las vestimentas hablan por si solas y cada momentos nos transporta a épocas pasadas, nos movemos hasta el Jardín de Franciscanos bajo la organización de Historica Vestimentúm. «Hemos preparado vestimentas de diferentes épocas, tanto para hombre como para mujer. Vestimentas que abarcas desde principios del siglo XX hasta principios del siglo XXI», ha comentado Pedro Palacios, presidente de la asociación encargada del evento.
A mitad tarde y con los árboles presenciando el acto, esta actividad ha ofrecido una mirada a la vestimenta tradicional y la historia que acompaña a las festividades, promoviendo el interés por las raíces culturales de la región. «Llevamos muchos años dedicándonos a la investigación y el estudio de prendas históricas. Un día como hoy para nosotros es muy importante porque podemos sacar a lucir todas las prendas en este día tan especial», ha añadido el presidente de Historica Vestimentum.
Aunque los habitantes de Caspe no tuvieron tiempo para parar en todo el día, aún tienen una cita pendiente. Organizado por el área de Cultura del Ayuntamiento de Caspe, el teatro Goya se abrirá para disfrutar del recital lírico y las zarzuela aragonesa.
La jornada no acaba aquí, la sesión de Dj's hará que todas las personas, independientemente de la edad, saquen sus mejores pasos y salgan a bailar a las calles de la localidad. Con la última canción y los gritos de fondo este día pondrá fin a las Fiestas del Pilar, una celebración que une tradición, fe y comunidad. Una jornada que, a pesar de las inclemencias del tiempo, ha estado marcada por la participación activa de los ciudadanos, el respeto por las tradiciones y el deseo de compartir momentos inolvidables. Sin duda, este día refuerza la identidad y el orgullo de los caspolinos en su devoción a la Virgen del Pilar.





















