Diez meses después de la DANA que azotó Montalbán el 30 de octubre de 2024, el cauce del río Martín permanece cubierto de grava, impidiendo la entrada de agua a las acequias. Los daños causados por la tormenta arrasaron las infraestructuras de riego, especialmente los azudes, dejando a la comunidad de regantes sin una red operativa para canalizar el agua.
La primera fase de recuperación, consistente en la limpieza de las acequias de Montalbán, se completó en julio de este año con la intervención del Departamento de Agricultura, Ganadería y Alimentación del Gobierno de Aragón. Sin embargo, la segunda fase, que implica la reconstrucción de los azudes o paradas, continúa pendiente de ejecución por parte del mismo departamento.
Además de esta actuación, la comunidad de regantes solicita de forma urgente la intervención de la Confederación Hidrográfica del Ebro para que proceda a la limpieza del cauce del río Martín, que en la actualidad está completamente cubierto por grava. Esta situación impide comprobar la circulación del agua y en varios puntos el cauce baja seco, lo que lleva a pensar que el agua circula por debajo del material acumulado.
La presidenta de la comunidad de regantes, Rosa María Cuerva Martínez, hace un llamamiento a la administración autonómica de Aragón y a la Confederación Hidrográfica del Ebro, advirtiendo del riesgo que implica no actuar con rapidez, especialmente ante la frecuencia creciente de DANAs y tormentas fuertes en la provincia de Teruel.
Desde la comunidad alertan de que si no se limpia el cauce y se reconstruyen los azudes o paradas con una estructura más firme y se aplican medidas de prevención, como la limpieza regular de los cauces, cualquier nuevo temporal en Montalbán tendrá consecuencias aún más graves.
La comunidad también ha manifestado su malestar por la falta de visita del presidente de la Confederación Hidrográfica del Ebro al municipio, tras los daños provocados por la DANA de principios de noviembre de 2024. En otros municipios afectados sí se produjo esta visita institucional, pero no en Montalbán, donde aseguran que «hubiera visto en primera persona los destrozos y la situación penosa en la que quedó el cauce del río».
El pasado 16 de marzo de 2025, la comunidad de regantes solicitó una reunión con el presidente de la Confederación Hidrográfica del Ebro. Hasta la fecha, siguen sin recibir respuesta a esa petición, lo que ha generado frustración entre los afectados por la falta de atención institucional directa. Desde la CHE, aseguran que aunque la reunión no se ha celebrado, sí que se han puesto en contacto en dos ocasiones.
Respuesta por parte de la CHE
La Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE) ha respondido a las recientes declaraciones de la presidenta de la Comunidad de Regantes en relación con los trabajos en el barranco del Infierno. En un comunicado emitido este 7 de agosto, el organismo ha señalado que «tiene previsto actuar en la confluencia del río Martín con el barranco del Infierno», si bien ha matizado que las obras están a la espera de la autorización ambiental del Instituto Aragonés de Gestión Ambiental (Inaga). «Sin dicha autorización no se puede intervenir», subraya la CHE.
En relación con las defensas y azudes mencionados por la Comunidad de Regantes, la Confederación aclara que «se trata de actuaciones que no competen a la CHE», aunque será necesaria, igualmente, la aprobación del Organismo de cuenca. «Este aspecto ya se ha comunicado a la Comunidad de Regantes en al menos dos ocasiones», indican desde la institución.
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Si por mi fuera, el ayuntamiento de Montalbán debería mandar a la brigada municipal a sacar la grava y si hay arena tb. Y ya tendrían más de la mitad del material necesario para reparar todas las calles y/o aceras del pueblo que estén afectadas. Solo les faltaría comprar sacos de cemento, a masar en la hormigonera y a arreglar el pueblo.
Y para cuándo vengan los de la CHE q arreglen los azudes, si es q el ayuntamiento no lo ha hecho también. Antes vendrá otra tronada que se habrá podido actuar en el cauce….con lo fácil y ágil q es solucionar y la cantidad de burocracia e impedimentos que ponen solo para encarecer y retrasar las soluciones.