La Confederación Hidrográfica del Ebro inició hace varios días la reparación del túnel-trasvase que deriva agua desde el paraje de El Parrizal de Beceite, en el río Matarraña, al embalse de Pena. El organismo gestor de cuenca adjudicó estos trabajos el pasado mes de abril y otorgó las obras de reparación y retirada de varios desprendimientos a la empresa Altius Geotecnia y Obras Especiales S.L. por un valor de 325.000 euros, lo que supone una rebaja de 18.000 euros respecto a los 343.000 que se licitaron.
Las obras se están llevando a cabo tanto en las bocas de entrada y salida del túnel como, especialmente, en el único punto intermedio del canal, que tiene salida directa al exterior, ya que todo el resto del caño transcurre a varios metros en el subsuelo atravesando roca.
Se trata de la segunda vez que la CHE inicia el procedimiento de reparación de este túnel cuya azud de derivación se encuentra en el río Matarraña, en el paraje de El Parrizal, aguas arriba del casco urbano de Beceite y que finalizan en el valle del río Pena, donde se encuentra la presa del ya citado embalse. La empresa cuenta ahora con 6 meses para ejecutar las obras. Hasta el momento no ha trascendido la fecha en la que podrían iniciarse los trabajos.

Fue en octubre de 2020 cuando se iniciaron por primera vez lo trabajos de reparación en este trasvase que discurre por un canal subterráneo a través de un túnel de 5,5 kilómetros de longitud. En aquel momento la actuación se adjudicó por 434.000 euros con el objetivo de subsanar varias deficiencias y desprendimientos aparecidos en el interior del mismo y con el propósito de concluir la reparación a principios de este año. Sin embargo, pocos meses después del inicio de los trabajos se interrumpió la actuación a instancia del contratista -Obras y Servicios Públicos S.A- por causas económicas ajenas a la CHE, según aseguró entonces el propio organismo gestor de cuenca.
Esta infraestructura fue construida a finales de los años 70 para subsanar la irregularidad y los escasos aportes que el río Pena aporta durante los años de escasa pluviometría. Parte del túnel se revistió con hormigón, sin embargo, algunos tramos que se excavaron en roca viva no se revistieron. Esta obra es especialmente útil en años de lluvias escasas cuando el río Pena aporta muy poca agua debido a que necesita de grandes y persistentes temporales para contar con un caudal considerable. En estas épocas los caudales del río Matarraña suelen ser suficientes para aportar los decámetros o hectómetros suficientes para garantizar reservas en verano.
La capacidad máxima del citado túnel es de unos 5 metros cúbicos por segundo. Por contra, en años y épocas de abundancia de lluvias el río Pena puede llevar caudales extraordinariamente altos, que pueden superar los 100 metros cúbicos por segundo generando un enorme impacto sobre el nivel del embalse de Pena. Por todo ello, cabe recordar que desde Beceite reivindicaron una revisión de los caudales ecológicos a partir del azud de derivación.
Reservas bajo mínimos
La reparación del túnel deberá estar concluida durante el próximo otoño. Desde la Junta Central de Regantes del Matarraña subrayan que su reparación puede ser muy importante de cara a la próxima campaña, ya que el embalse de Pena finalizará la presente campaña de riegos bajo mínimos. Actualmente se encuentra a tan solo el 24% de su capacidad y es previsible que su volumen continúe bajando. Por ello, de producirse al fin, lluvias este próximo invierno, el túnel podría ya derivar agua al embalse. «Llevamos dos años sin llover apenas y nos preocupa mucho cómo podremos afrontar la campaña de 2025 ya que la actual, economizando y optimizando los escasos recursos, la estamos salvando, pero la siguiente es toda una incertidumbe», explica Miguel Zurita, presidente de los Regantes del Matarraña.
No obstante, de haber estado operativo el citado túnel-trasvase tampoco hubiese podido derivar agua al embalse de Pena durante el último invierno, ya que la extrema sequía que padece la cuenca ha imposibilitado que el río Matarraña y afluentes hayan experimientado ninguna subida de caudal.
Sin avances en las balsas laterales
La situación que vive el Matarraña actualmente ha puesto de manifiesto la carencia que conlleva no disponer de las tres balsas laterales incluidas en el Dictamen de La Fresneda de 2005: Val de Figuera en el Matarraña; Comellares en el Tastavins y Pla de Serrats en el Algars. En este último río no existe ninguna infraestructura de regulación y varios pueblos ribereños como Arens de Lledó continúan con restricciones de agua de boca, como así sucedió en Cretas y Lledó en años anteriores.
No obstante en estos dos últimos municipios los consistorios tomaron la iniciativa y construyeron sus respectivas mini-balsas. En el caso de Lledó el consistorio continúa pendiente de un FITE para poder conectar su balsa a la red. En cuanto a Comellares y Val Figuera serían cruciales para concluir la regulación del Matarraña. En el caso de la balsa del Tastavins aseguraría además un mínimo caudal ecológico después de que este año el cauce haya permanecido seco en casi todo su recorrido.







