Tres años de prisión y una multa de 2.000 euros. Es la condena que cuatro personas han recibido tras ser consideradas responsables de un delito de tráfico de drogas en Utrillas. Dos de los condenados son una madre y su hijo, y los otros dos son personas ajenas a la familia que se encargaban de suministrarles la cocaína.
La investigación comenzó en agosto de 2023, cuando la Guardia Civil puso bajo vigilancia a una vecina de Utrillas por su presunta dedicación diaria a la venta de cocaína y hachís desde su domicilio. En febrero de 2024, y con autorización judicial, se intervino su teléfono móvil, comprobándose que recibía pedidos mediante lenguaje en clave y que las entregas se realizaban tanto por ella como por su hijo y, en ocasiones, por una hija menor de edad. Una segunda menor (novia del hijo) también colaboró durante el mes en el que convivió en la vivienda.
La droga era suministrada por dos hombres que, además, explicaron al núcleo familiar cómo preparar las dosis y fijar los precios. Ambos se desplazaban periódicamente a la vivienda para entregar la sustancia y participaban en la venta cuando permanecían en Utrillas.
El 18 de marzo de 2024, tras detectar una entrega, los agentes practicaron un registro en la vivienda en el que hallaron 74,3 gramos de hachís preparados en 39 dosis, 13,19 gramos de cocaína distribuidos en 25 envoltorios con un 77,7% de pureza, 85 euros en efectivo y material para el fraccionamiento de las sustancias. El valor conjunto de la droga alcanzaría 1.819,9 euros en el mercado ilícito.
Tras su detención, permanecieron varios meses en prisión provisional y, según recoge el fallo judicial, todos eran consumidores habituales de cocaína, destinando una buena parte de las ganancias obtenidas con la venta al menudeo a sufragar su propio autoconsumo. Todos se encontraban sometidos a tratamientos tanto en los centros penitenciarios como en los de deshabituación.







