El sector de la construcción encadena una «situación difícil, aunque esperanzadora». La continúa arrastrando desde la crisis del 2008, cuando quedó con un amplio número de empresas desaparecidas, trabajadores en desempleo y jubilaciones precipitadas. De hecho, antes de la crisis se estimaba que las contrataciones se situaban en torno a las 60.000 al año en Aragón. Después, cayeron hasta las 20.000, cifra que ha ido recuperándose, pero que no ha logrado igualarse (36.000) en 2023 a las anteriores que se registraban antes de que llegara la crisis.
2024 se podría describir como el año de «la excesiva burocracia y el aumento de los costes de producción», que explican, «castigan al constructor a la hora de llevar a cabo sus proyectos». «Lo único que queremos es trabajar en buenas condiciones. Nos enfrentamos a una excesiva regularización que no ayuda para nada y que, además, no deja que construyamos como nos gustaría», dice Pedro Rodríguez, presidente de la asociación de la Construcción de Teruel, entidad que aglutina a pequeñas y medianas empresas del territorio y que tiene como objetivo «darles su apoyo y representar sus derechos ante la administración».
El gremio estima que son necesarios aproximadamente 100.000 trabajadores más en toda España - si se tiene en cuenta toda la cadena de producción-, es decir desde el camionero que trae los ladrillos, hasta los albañiles que los colocan. En Aragón, la situación podría extrapolarse con una falta de mano de obra, según explican, de 50.000 empleados y que se agudiza con la escasez de relevo generación en prácticamente todo el país. En este sentido, UGT (Unión General de Trabajadores) en un estudio que publicaron recientemente cifran que la media de edad del sector supera ya los 45 años y menos del 6% tiene entre 25 y 29 años.
«El relavo generacional prácticamente no existe porque los hijos de los padres que han vivido en primera mano cuál es la realidad del sector saben los problemas que existen, ya que los han visto siempre en casa y no quieren que les suceda lo mismo», recalca Rodríguez. Entre los 45 y 49 años representan un 18% del total y en los tramos de edad de 50 a 54 y de 55 a 59 la construcción vuelve a registrar el 15,97 y 12,81% respectivamente. «El albañil que estaba en el pueblo y que iba por las casas y hacía todo el trabajo de principio a fin, desgraciadamente ya no existe y se va a perder», lamenta. En cuanto a las mujeres, en todo Aragón solo hay afiliadas 4.500 (11,56%), que en comparación con otros sectores como la agricultura (27,97%) o en la industria (27,22%) es una diferencia «notoria». Si se observa la cifra del número de parados, el número total en junio de 2024 es de 50.016. Asimismo, en lo que va de año se ha registrado un descenso del desempleo del 11,5%, que se intensifica en la construcción de edificios con un 15,1%.
Más formación en los centros
Cambiar el paradigma de un momento a otro es «complicado», pero desde la Asociación de la Construcción insisten en que el futuro del sector pasa por la profesionalización y la puesta en marcha de grados y formaciones, que hagan más atractiva la construcción para que así, de alguna manera, los jóvenes se la plateen como una posibilidad a la hora de elegir a que van a dedicar su futuro profesional. «Hemos evolucionado mucho y ya no se trabaja como lo hacían nuestros abuelos. La ciudadanía piensa que estamos todo el día picando piedra y no es así», insiste el presidente, que anima a los jóvenes a apostar por este camino. Desde la entidad explican que han trasladado en reiteradas ocasiones al Gobierno de Aragón y a las instituciones pertinentes la necesidad de ofrecer formación en los institutos públicos, al igual que en las universidades, y las respuestas por de DGA «no ayudan». «En resumidas palabras nos dicen que, si hace falta más formación, debemos ser nosotros los que la impartamos. No podemos asumirlo económicamente porque ya tenemos suficiente con el aumento de los costes de producción. Nosotros estamos dispuestos a colaborar, pero primero nos tienen que ayudar también».
Piden que se fomenten más grados para formar a los jóvenes y charlas que ayuden a entender cómo es realmente trabajar en el sector de la construcción. Al igual, que lo promueve la Fundación Laboral de la Construcción con más de 100.000 formados en lo que va de año con diferentes clases tanto online como presencial. «Está muy bien, el único hándicap es que se encuentra en Zaragoza y en la provincia de Teruel no tenemos prácticamente nada», insiste.
«La construcción empieza moverse»
«Es difícil» asumir los costes de producción y la excesiva burocracia, pero si se dejan a un lado estas dos variables sumadas a la falta de personal, la construcción de vivienda privada y de obra pública presenta en 2024 datos «más esperanzadores». Como todos los sectores que no eran prioritarios se paró por completo en 2020 con la llegada de la pandemia, no obstante, a partir de 2022, empezó a remontar con la puesta en marcha de más obras públicas y, en especial en el Bajo Aragón Histórico con el desarrollo de proyectos relacionados con la Transición Justa. «Ayuda bastante porque de alguna manera fomentan el empleo y es positivo en el sector porque son iniciativas grandes», valora Esteban Milián, gerente de la empresa Construcciones Milián Quílez, asentada en Calanda. En su caso, cuentan con una plantilla de más de 40 personas y ofrecen diferentes servicios como para particulares u obras públicas, además de tener un taller mecánico y un servicio de grúas. «En la construcción del nuevo Hospital de Alcañiz hemos estado presentes con las grúas», ejemplifica.
El mismo sentimiento tiene el presidente de la asociación de la construcción, quien recalca que ciudades como Alcañiz o Andorra tienen «un buen tejido empresarial y económico» y qué además, en los próximos años van a experimentar un crecimiento. No obstante, pide ser realistas porque confiesa que
«no sabe hasta qué punto todos los empleos que se van a generar, después se van a mantener en el territorio. «Está muy bien, pero lo que interesa es que la gente se quede aquí y los pueblos crezcan. No son personas que vayan a desarrollar su proyecto de vida en esta zona».
«Las pequeñas empresas crecen»
Son las pequeñas empresas las que según un estudio de la UGT más han crecido este último año y representan prácticamente un 40% del total de sector, aunque las grandes siguen teniendo mucha presencia también. «Hay trabajar para que sigan por esta línea porque la construcción es clave para el desarrollo del mundo rural», insiste Rodríguez. Estudios de arquitectura como el de Nuria Tomas también lo están «notando». «Este año ha sido muy bueno y hemos tenido mucho trabajo. Las perspectivas son positivas para el 2025. Por su parte, el presidente de la asociación «también confía». «Va a seguir por los pequeños productores que vamos a estar ahí y si nos dejan sobrevivir así lo haremos». «Vamos a seguir luchando y hay mucho espíritu y personas que lo siguen viviendo», concluye.
Plan 700
En la línea de fomentar la construcción de vivienda en el mundo rural se encuentra el recién Plan Vivienda 700, que se enmarca, dentro del Plan Aragón Más Vivienda que, busca rehabilitar o construir hasta 900 viviendas públicas en municipios de 3.000 habitantes entre 2024 y 2030. El objetivo es combatir la despoblación, fomentar la regeneración de cascos históricos y vacíos urbanos. El plan dispone de 52,2 millones de euros y cada municipio podrá recibir un máximo de hasta 500.000 euros, aunque las opiniones son dispares en cuanto a las necesidades de vivienda en municipios pequeños. «No son necesarias tantas viviendas, lo que falta es industria porque tenemos una provincia que a 30 kilómetros de Teruel no hay nada. Para qué queremos construir aquí si no hay nadie que las vaya a comprar», insiste, Rodríguez. En el Bajo Aragón Histórico están incluidos un total de 14 municipios, por lo que aproximadamente al territorio le llegarán dos millones de euros de fondos. En concreto se repartirán entre: La Puebla de Híjar; Chiprana; Albalate del Arzobispo; Maella; Urrea de Gaén; Calaceite y Seno. Además, en la resolución provisional están incluidos Tronchón, Cañada de Benatanduz; Mirambel; Villarluengo; La Cuba y La Zoma.







