La localidad corta el servicio de doce de la noche a siete de la mañana y teme que la situación se agrave
Se confirman los peores temores. El Ayuntamiento de Cretas ha decidido restringir el suministro de agua potable de doce de la noche a siete de la mañana debido al insuficiente caudal de entrada a los depósitos municipales. La sequía y la falta de una infraestructura de regulación son los responsables de que el río Algars, que da suministro a Cretas y a otros 5 municipios de Aragón y Cataluña, presente uno de los niveles más bajos de caudal de los últimos años.
Por todo ello el Consistorio se vio obligado a partir de este lunes a cortar el servicio de agua durante 7 horas al día. Se trata del segundo año consecutivo en el que los cretenses padecen la falta de agua. Cabe recordar que en 2018 se vivió una situación similar a mediados del mes de agosto.
En esta ocasión la situación preocupa todavía más al producirse 2 semanas antes que el año pasado, con perspectivas de no llover a corto plazo y pocos días antes de que el municipio triplique su población durante las fiestas mayores y en plena temporada alta turística. «Estamos muy preocupados. Demandamos la construcción de las balsas laterales del río Algars ya que no tenemos ni una sola infraestructura para almacenar agua», lamentó el alcalde de Cretas, Fernando Camps.
Desde la localidad tienen localizado un pozo en el río Matarraña, en las proximidades de Valderrobres. Sin embargo, se trata de una solución a medio plazo que no estaría disponible este año y, añaden, no es la solución definitiva. «Pedimos desde hace años que se ejecuten las balsas laterales del río Algars. Recibimos visitantes, tenemos industrias, granjas y no puede ser que todos los años estemos igual», añadió Camps.
Durante estos días la localidad recibe parte del suministro de la toma de aguas de la vecina localidad de Arnes, que cede parte de sus caudales. Sin embargo, la localidad catalana está comenzando a notar la escasez de agua por lo que sería inviable seguir cediendo esos vitales caudales.
Lledó es otra de las localidades que miran día a día con preocupación el nivel del río. Pese a que todavía no están teniendo problemas y el suministro a los depósitos está siendo suficiente, explican que algunos años tienen problemas de abastecimiento en agosto. «No estamos teniendo problemas de momento pero nos preocupa esta situación», indicó Teresa Crivillé, alcaldesa de Lledó.
Una misma preocupación que se repite aguas abajo, en Arens de Lledó, donde el año pasado padecieron restricciones y, aunque todavía mantienen suministro de caudal, han dosificado el agua de la acequia para que la toma de agua tenga el caudal suficiente.
Las balsas como solución definitiva
En lo que todos están de acuerdo es en que la solución definitiva pasa por dotar al río Algars de una infraestructura de almacenamiento de agua. Esto es, la construcción de una balsa lateral, siguiendo así el ejemplo de las balsas de Valcomuna y La Trapa en el río Matarraña.
En sus 80 kilómetros de longitud no existe ni una sola obra de regulación en un río que se caracteriza por su extrema irregularidad, pasando de llevar grandes caudales a permanecer prácticamente seco como en la actualidad.
Además de los municipios bajoaragoneses de Cretas, Lledó, Arens de Lledó, Maella, Fabara y Nonaspe, la obra aseguraría agua de boca y riegos en las localidades catalanas de Arnes, Horta de Sant Joan, Caseres y Batea.







