De urgencia decidió actuar la Comunidad de Usuarios del Río Aguasvivas para construir un nuevo pozo tras el derrumbe de uno de los dos con los que se abastecen tres poblaciones. Vinaceite, Azaila y Almochuel (Zaragoza) dependen de estos manantiales tanto para el consumo humano de agua de boca como animal en las granjas. El suceso se produjo en enero y el nuevo pozo ya está a punto de entrar en servicio. Entre los tres municipios, que apenas superan los 400 habitantes, decidieron afrontar los 84.163 euros de inversión de la nueva infraestructura que incluye la bomba y la instalación completa. Almochuel, que posee el 8,4% de la concesión de agua, aportó 7.000 euros; Azaila, con el 23,6% de la concesión, 19.862 euros; y Vinaceite, con el 68% de la concesión, desembolsó 57.236 euros.
«Es fácil imaginar lo que supone a un ayuntamiento como el nuestro con 370.000 euros de presupuesto, destinar a esto el 16%. Nos ata de pies y manos», dice el alcalde de Vinaceite y presidente de la Comunidad de Usuarios, Luis Ezquerra, que lamenta la falta de ayuda inmediata ante un problema que pone en jaque un bien común. «Acudimos a Diputación de Teruel pero no hubo solución, en ese momento no podíamos esperar a la publicación de subvenciones y pasar meses, o el año entero, con un solo pozo y el verano encima. No digo que nos lo paguen pero sí una ayuda de emergencia porque el agua es vital para pueblos además agrícolas y ganaderos», dice. No obstante, confían en poder acceder a alguna subvención futura aunque la infraestructura abarca a dos provincias. Además de incluir Almochuel, los dos sondeos están en término de Belchite. «Queríamos incluirlo en un POS (Planes de Obras y Servicios) de la DPT pero la obra está en otra provincia. Los pozos se hicieron en su día hace años por Diputación y de ellos nos abastecemos dos pueblos turolenses, que acaparamos el 90% de la concesión», apunta.
En el caso de Vinaceite los problemas con las infraestructuras hidráulicas comenzaron ya en septiembre con el hundimiento de casi 60 metros de desagüe de varias casas en el pueblo. «Acabamos el año con 28.000 euros en reparaciones y empezamos el siguiente abonando 57.000 para el pozo, que son 85.000 euros en seis meses. Es agónico», añade.
El nuevo pozo ya está a punto
El nuevo pozo está a 10 metros del anterior y a unos 100 del que ha quedado funcionando. Ya está construido y solo queda el permiso de sanidad para ponerlo en marcha, un trámite que prevén obtener en cuestión de días. La obra acabó el 5 febrero y, desde entonces se han realizado todas las analíticas requeridas y son óptimas. Como último requerimiento se ha desinfectado la tubería, eliminado la turbidez del agua y «los análisis salen perfectos».
El derrumbe se produjo el 8 de enero y la arquitecta municipal declaró un estado de emergencia para proceder a solicitar las autorizaciones y poder reparar. El 30 de enero obtuvieron el permiso de la Confederación Hidrológica del Ebro (CHE) para comenzar a aforar -calcular caudales- un nuevo pozo. «En cuanto contactamos con la CHE ya nos dijeron que podíamos empezar a tantear y buscar maquinaria mientras llegaba el permiso formal, tuvieron la sensibilidad desde el primer momento», agradece.







