La solemnidad se hizo a una hora de que el chupinazo marcase el inicio de las Fiestas del Pilar, pero el acto lo requería. El salón de plenos del ayuntamiento sentó a toda la corporación municipal para la entrega de la Medalla La Calandria con el alcalde, Alberto Herrero, presidiendo junto al Mantenedor de las Fiestas, Tomás Redondo; y el presidente de la Peña Taurina, Isidoro Rueda, quien una vez terminado el acto reconoció que a punto había estado de derramar alguna lágrima.

Como presidente fue a quien le tocó la tarea de recoger la Medalla La Calandria, distinción que entrega el Ayuntamiento a personas, asociaciones o colectivos para reconocer su labor. En esta sexta edición le correspondió a la Peña Taurina, que este año cumple su 50 aniversario. El presidente estuvo acompañado por un nutrido grupo de asociados en el público, entre ellos, Miguel Portolés, autor de un libro sobre la historia de la tauromaquia en el pueblo y quien también fue premiado con La Calandria en 2023.
"Recibimos este reconocimiento como un impulso para seguir", reconoció Rueda, que celebró que el relevo generacional sea una realidad porque cuentan con un buen número de asociados jóvenes. Esto se debe, en buena parte, a la apuesta por un bono júnior más barato. "Este premio abarca a quienes estamos, pero también a quienes nos precedieron y pusieron esto en marcha. Compraron un local, con lo que ello conlleva en gastos e inversiones, y entre la ayuda de mucha gente hemos llegado hasta aquí", añadió.
El alcalde valoró el trabajo de la asociación en el aspecto taurino a la hora de organizar los festejos. "Junto con el empresario de la plaza, sois parte fundamental para que todos los años contemos con espectáculos de gran nivel y no solo en el Pilar, también en otras fechas", dijo, antes de encomiar también su labor más allá de lo taurino. "Sois una asociación que ayuda a la cohesión, a hacer pueblo".

El portavoz del PSOE, José Ángel Galve, también destacó el papel de la Peña Taurina en el ámbito del día a día de los calandinos. "En el local tenemos todos buenos recuerdos, hemos asistido a muchas celebraciones familiares y de amigos, y casi todas las familias calandinas están vinculadas de alguna forma a la peña", dijo. "Y en lo taurino, a Calanda han venido figuras. ¿Qué niño no ha querido ser torero después de ver a Ponce, a Dominguín o a tantos otros?", recordó.

El acto, sencillo y emotivo, contó con acompañamiento musical. Ania Placzkowska deleitó a los presentes con varios pasodobles interpretados al violín con su toque diferenciador y de calidad.










