El Centro de Restauración de la Fundación Santa María de Albarracín ha comenzado con el saneamiento del pórtico de entrada a la Iglesia gótica de Villarroya de los Pinares -que acumulaba palomina y algunos problemas de humedades- siguiendo con los criterios de restauración más exquisitos. Entre otros, se está actuando en el zócalo, que en su momento se recubrió de cemento siguiendo unos criterios poco acertados que no permiten transpirar al muro. Ahora se va a sustituir por mortero de cal. Al actuar sobre él en los paramentos ha aparecido un recubrimiento de capas de yesos antiguos que parece que tienen alguna decoración del pórtico original aunque aún están valorando el alcance de su importancia. «No sabemos si son colores claros o puede aparecer algo más. No creemos que haya pintura figurativa, si aparece será más geométrico y con colores claros», explica Rosana Herrero, restauradora del Centro.
También se van a tratar las maderas del interior de la cubierta del pórtico para recuperar la decoración original y unificar su color.
Estos trabajos se enmarcan dentro del Plan de Sostenibilidad Turística para afrontar las necesidades patrimoniales y lumínicas de sus 16 pueblos desde la perspectiva de la conservación, la restauración, el embellecimiento y la eficiencia energética. Asimismo, está incluida en las actuaciones del Libro Blanco de Embellecimiento de los Pueblos, de cuya redacción tras un arduo trabajo se encargó la Fundación, la misma a la que ahora la Comarca le ha encargado nueve de las labores que establece el plan.
Se sigue en Bordón y Molinos
Desde el lunes está realizando los trabajos en Villarroya y próximamente seguirá en la portada de la Iglesia de la Virgen de la Carrasca Bordón y en la de Nuestra Señora de las Nieves de Molinos, que cuenta con «el mejor gótico» de la provincia de Teruel en palabras del director de la Fundación, Antonio Jiménez.







