Entre el aroma a tierra mojada y el bullicio de un público expectante, Valderrobres ha vuelto a ser el epicentro de la habilidad y el ingenio pastoril durante el fin de semana. El III Concurso Nacional de Perros Pastores ha reunido a los mejores exponentes del arte del pastoreo, donde la destreza y coordinación de los perros Border Collie han sido protagonistas. Con pruebas celebradas el 26 y 27 de octubre, el evento ha mostrado no solo la técnica y precisión canina, sino también la importancia de esta labor en la ganadería extensiva.
Desde el amanecer del sábado hasta bien entrada la tarde, y durante la mañana lluviosa del domingo, Valderrobres ha acogido distintas pruebas que han desafiado tanto a iniciados como a pastores experimentados. Los competidores han demostrado la habilidad de sus perros para conducir y manejar rebaños en situaciones que simulaban el trabajo diario en las granjas. Alberto Riva, presidente de la Asociación de Ganaderos de Ovino y Caprino del Matarraña, destaca que la diferencia de este concurso con otros radica en que «cada prueba es diferente». Explica que, a diferencia de otros certámenes, en Valderrobres las ovejas no siempre cooperan, lo que obliga a los pastores a trabajar mucho más con sus perros.
La iniciativa, organizada por la Asociación Canina Aragonesa de pastoreo y CatPE MurGuía, ha contado con el respaldo de la Diputación Provincial de Teruel, que ha aportado 2.000 euros para asegurar el éxito del evento. Además, como antesala al concurso, Óscar Murguia, reconocido campeón de España e internacional, ofreció dos jornadas de formación para los ganaderos locales. Este taller, celebrado los días 23 y 24 de octubre, brindó herramientas esenciales para mejorar el adiestramiento de perros pastores, poniendo en valor la importancia de estos animales en la gestión eficiente del rebaño.
Un certamen que trasciende fronteras
El certamen ha atraído a participantes de diversas comunidades autónomas, desde Galicia hasta Andalucía, pasando por Navarra y el País Vasco. Riva asegura que «el boca a boca ha ido haciendo su trabajo» y que cada año llegan más participantes y de lugares más lejanos. La edición de este año ha destacado por la calidad de los competidores, que han traído consigo casi cincuenta perros, principalmente de la raza Border Collie, célebres por su instinto natural para el pastoreo y la aguda sensibilidad para seguir instrucciones.
La competencia no solo ha tenido una relevancia deportiva, sino también económica y cultural. El concurso no solo pone en valor el oficio del pastor, que aún pervive gracias al esfuerzo de quienes practican la ganadería extensiva, sino que también impulsa el turismo rural, ya que atrae a profesionales y visitantes de toda España que disfrutan de la oferta turística y gastronómica del Matarraña.
Pese a la lluvia, un fin de semana de éxito
Aunque el domingo estuvo pasado por agua, las pruebas no se detuvieron. Los participantes, con impermeables y paraguas, no se dejaron intimidar por el clima, y las demostraciones de habilidad canina continuaron hasta el mediodía, cuando la jornada cerró con una degustación de productos locales y actividades infantiles que atrajeron a las familias de la zona.
El futuro de este certamen parece prometedor. Según Riva, la intención es «mantenerlo y seguir mejorando la organización para que Valderrobres siga siendo un referente nacional». Comenta que han tenido un crecimiento constante y esperan que el evento continúe así. De cara a próximas ediciones, se esperan más participantes, y con ello, el desafío de coordinar un evento que, cada año, deja una huella más profunda en el paisaje cultural del Matarraña.
Así, entre ladridos, órdenes firmes y el aplauso de los espectadores que pese a la lluvia se han acercado hasta el viejo transformador del municipio para disfrutar de las pruebas, Valderrobres se ha despedido del fin de semana, recordando que, más allá del entretenimiento, el pastoreo es una tradición viva que une a la comunidad y preserva el equilibrio entre el hombre y la naturaleza.








Las pobres ovejas extresadas