Alrededor de un centenar de personas se han acercado hasta el Monasterio del Olivar en Estercuel para disfrutar del eclipse total de sol. Desde primera hora de la tarde los telescopios ya apuntaban al lugar en el que iba a suceder el gran evento.
Una fila de coches, que abarcaba cerca de un kilómetro, llenaba el arcén de la carretera que une Estercuel con Obón. Poco a poco los asistentes comenzaban a llegar al punto de visualización, los más curiosos hacían cola para ver desde el telescopio las manchas solares antes de que empezara a cubrirse al sol.
A las 19.00 comenzaban las explicaciones de Fernando, Fray del monasterio que indicaba a los asistentes como ver de forma segura el eclipse. Los ánimos iban aumentado a medida que se acercaba el momento y los asistentes comenzaban la cuenta atrás hasta el primer impacto.
A las 19.30 llegaba el momento tan esperado cuando por fin se empezaba a oscurecer el sol. Los gritos de alegría y euforia se escucharon en todo el mirador. A medida que pasaban los minutos el fray narraba las diferentes fases por las que pasaba el eclipse y el tiempo que faltaba hasta la oscuridad total.
A pocos minutos de la plenitud del eclipse una espontanea se arrancó a cantar en un arrebato de alegría por el momento amenizando la espera de todos los asistentes. Otros confundidos por la situación se preguntaban si era "verdad que el sol se iba a cubrir por completo".
Se acercaba el gran momento y volvía la cuenta atrás. Tres, dos, uno y la noche caía sobre el cielo de Estercuel. "Maravilla, asombroso o espectacular" eran las palabras más repetidas entre los asistentes. Al volver el sol las lágrimas caían por la cara de algunas personas que presenciaban "el momento de su vida". Los grupos posaban unos tras otros delante del sol para inmortalizar el momento tan mágico.
Para algunos el momento ha pasado como un rayo fugaz, como una inspiración, aunque para otros como Amadeo Triviño, aficionado a la fotografía, se les ha hecho más largo. «Yo pensaba que aquello iba a ser como un flash, pero me equivocaba», comenta Triviño
El minuto que ha durado el eclipse ha sido suficiente para que las cerca de 10 cámaras que apuntaban al sol pudieran captar el momento en su máximo esplendor. «El tiempo ha sido el ideal para poder captarlo con la cámara y poder disfrutarlo con mis propios ojos», confiesa el fotógrafo.
Por su parte Fernando Ruiz, fray del convento y organizador del evento, ha sentido una alegría inmensa por haberlo podido vivir rodeado de tantas personas. «Estoy muy agradecido a todas las personas que han pasado estos días aquí con nosotros, ha sido algo maravilloso», dice Ruiz.
Con los nervios más calmados los responsables del Monasterio comenzaron a sacar las botellas de cava que como todos los asistentes estaban esperando su gran momento. Las copas se alzaron al vuelo y todos a una brindaron por un momento que será único e irrepetible para muchos de ellos.
Las perseidas sobrevuelan el cielo del Monasterio
Tras el eclipse la actividad no cesó en Estercuel. Otra vez de la mano del Fray Fernando los huéspedes del Monasterio se reunieron en el patio del complejo para disfrutar de la lluvia de perseidas.
Se apagaron las luces de todo el recinto y tumbados en el suelo o sentados en sillas todos los aficionados a la astronomía pudieron disfrutar de las lágrimas de San Lorenzo. Los gritos de asombro y los aplausos se empezaron a escuchar durante los primeros instantes cuando se apreciaron las primeras estrellas fugaces sobrepasar el cielo del Monasterio.
El Fray Fernando acompañado por su telescopio describió brevemente a los allí presentes lo que estaban a punto de disfrutar. Así pues, dio paso a la actuación en directo de una de las huéspedes que amenizó y emocionó a partes iguales a todas las personas que disfrutaban del maravilloso espectáculo.













