Se inaugurará el jueves con la apertura del bar y los bungalós estarán listos el 15
El campin de la capital bajoaragonesa reabrirá de forma progresiva en la primera mitad de septiembre bajo la gestión de la Fundación para el Desarrollo Social de Zaragoza después de año y medio cerrado. El jueves comenzará la actividad en el bar-restaurante, que contará con una terraza chill out; y el día 15 se abrirán los 32 bungalós. Ya cuentan con reservas para el Mundial de MotoGP, con un 90% de ocupación. Además, el jueves se celebrará un acto de inauguración oficial con autoridades. Para mañana se ha organizado una fiesta con música en la terraza aunque sin utilizar las instalaciones del bar.
Hasta la puesta en marcha, la gestora aún tiene un arduo trabajo para poner al día el campin, en muy malas condiciones después de llevar año y medio cerrado y sufrir actos de vandalismo. Los bungalós se encuentran deteriorados con elementos rotos y falta de mobiliario. Habrá dos áreas que no llegarán a tiempo, la piscina y la zona del mini-golf, que se acondicionarán más adelante. Según el gerente de la fundación, Juan Quílez, la empresa invertirá en el acondicionamiento del campin alrededor de 200.000 euros.
Sin canalización de agua ni vertido
Sin embargo, las obras que no llegarán para la reapertura son las que son responsabilidad municipal: el suministro del agua potable y el vertido de aguas fecales. Según el gerente, el Ayuntamiento les ha confirmado que ya ha solicitado las subvenciones para poder afrontar su coste, aproximadamente 180.000 euros. Hasta que se ejecuten el campin funcionará sin problemas mediante la metodología que se ha empleado en los últimos 15 años: utilizando el depósito de agua potable y la fosa séptica.
La gestora está buscando empleados para reabrir la instalación. Buscan recepcionista y camareros con idiomas. Ya han constituido una sociedad especializada en la formación de personas con problemas de integración social. Una fórmula legal de la que Aragón es pionera mediante la cual parte de la plantilla serán desempleados con dificultades de integración (jóvenes sin estudios, madres solteras, inmigrantes,…) que se podrán formar y trabajar durante un máximo de tres años. El pliego de condiciones ya establece que debe contratar a dos personas con discapacidad y a otras seis personas de las cuales el 50% serán mujeres.
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