The Love Seeker fue el trabajo ganador en la categoría de documentales y «El color de la sed» triunfó en ficción
La quinta edición del FestiFal de Urrea de Gaén ha servido para mucho más que premiar los mejores cortometrajes de temática rural de hasta seis países del mundo. El certamen ha demostrado que los bajoaragoneses quieren actividades culturales de primer nivel, ha dado visibilidad a los problemas de despoblación y falta de servicios en nuestros pueblos; y ha puesto en valor la capacidad de todos sus vecinos para hacer grandes cosas.
Directores, productores e intérpretes de todo el país han descubierto la hospitalidad de los vecinos de Urrea de Gaén y de la comarca del Bajo Martín. «Como festival, este certamen es muy completo. La coordinación es fabulosa y es una pena que no haya más difusión todavía para que acuda más gente», dijo Raquel Pardo, actriz y directora de escena del sindicato de actrices y actores de Aragón que fue miembro del jurado. «Me ha encantado. El recibimiento ha sido muy bueno y la gente está siendo muy cariñosa con nosotros. Que en un festival con tan poco presupuesto te acojan así, es muy inusual. Ha sido sorprendente y genial», añadió Javier Yáñez, director de uno de los cortos de ficción que quedó finalista, La Perrera. Ambos subrayaron la necesidad de apoyar al sector rural en este tipo de eventos.
Para el presidente del Centro de Estudios Bajo Martín, José Ángel Guimerá, el balance fue más que positivo. Primero, por la gran aceptación del público, que llenó las butacas del cine de Urrea durante todo el fin de semana. Segundo, por la implicación de todos los vecinos de Urrea en la cita bienal. «Las expectativas se han cumplido con creces. Nunca había visto el cine de Urrea tan lleno», subrayó. No olvidó destacar la participación de los alumnos del colegio urreano, que durante la inauguración el viernes por la tarde, fueron los grandes protagonistas.
El sábado tuvieron lugar las proyecciones y el domingo se fallaron los premios. En la categoría de cortometrajes documentales, el trabajo ganador fue «The Love Seeker», el relato de una joven con el corazón roto que a través de un diálogo íntimo y cercano con sus vecinos de 80 años busca las claves del amor. La directora es Lara Tejela, pero no pudo acudir a Urrea. No obstante, recogieron el premio en su nombre sus hermanas Irina y Cecilia que insistieron en la importancia de reivindicar la vida en el medio rural. En esta misma categoría el jurado quiso realizar una mención especial a «Camposanto», el último habitante de un pueblo que vive perdido en el tiempo. Su director, Pablo Adiego, se mostró muy contento con la mención.
En la categoría de ficción, el cortometraje ganador fue «El color de la sed», dirigido por la oscense Gala Gracia. Cuenta la historia de un pastor que sufre las consecuencias de una devastadora sequía. Envió un vídeo para agradecer el premio desde el Festival de Lyon (Francia), donde su corto también resultó el ganador.







