«Tercermundista», «sin mantenimiento», «viejo», «con retrasos», «impuntual» y «obsoleto». Son algunos de los adjetivos que tanto usuarios como alcaldes del Bajo Aragón Caspe y Bajo Martín utilizan para referirse al estado en el que se encuentra la línea de media distancia que une Zaragoza con Barcelona y que conecta La Puebla de Híjar, Samper, Caspe, Fabara, Nonaspe y Fayón con Cataluña y la capital aragonesa.
La última incidencia, la del pasado martes, «una de las muchas que viene padeciendo la línea ferroviaria» en palabras del alcalde de Fayón, Roberto Cabistany, ha sido «la gota que ha colmado el vaso». En ese caso, un convoy de pasajeros estuvo averiado durante más de 12 horas cerca de la estación de Nonaspe debido a «una incidencia técnica».
El convoy que realizaba el servicio Barcelona-Caspe sufrió en el último trayecto del martes «una avería técnica» a 400 metros de la Estación de Nonaspe, que le impidió continuar su recorrido, según explicaron fuentes de Renfe. Ante esta situación, los viajeros que se quedaron dentro fueron trasladados a otro tren para llegar a su destino. «Me llamó el 112 a las 00.00 para explicarme que siete personas se habían quedado dentro del tren y que iban a ser trasladados a la estación y allí cogerían otro», recuerda Fernando Taberner, alcalde de Nonaspe. Lo hicieron a oscuras y junto con el maquinista.«Nos llevaron andando por las vías. Toda una odisea de la que tenemos que poner una reclamación» denuncia una de las pasajeras.
La situación también afectó al tren que realizaba el trayecto en sentido contrario (Zaragoza - Mora). En este caso, no pudo pasar por Nonaspe y fueron trasladados a Mora en taxi. Durante la jornada de la mañana de miércoles el primer tren destino Barcelona tampoco pudo partir y los viajeros realizaron en autobús el trayecto Caspe-Mora y después fueron trasbordados a un tren hasta destino. Por su parte, los viajeros del Mora-Zaragoza fueron sido trasladados en taxi hasta Caspe y el trayecto Caspe-Zaragoza lo hicieron hecho en tren. El convoy se retiró más de 12 horas después.
«Un servicio necesario»
Precisamente, el trayecto Zaragoza - Caspe - Barcelona y viceversa es una de las líneas más utilizadas por personas mayores que necesitan acudir a su cita médica o estudiantes que durante la semana residen fuera por estudio. Estos últimos ya denunciaron hacinamiento y falta de espacio en el tren Barcelona-Caspe-Zaragoza. En aquella ocasión, más de 50 personas permanecieron sentadas en el suelo o de pie durante casi dos horas debido a «una reorganización por necesidades del servicio», según informó Renfe.
La «incidencia» de este miércoles dejó «sin margen de maniobra» a muchos usuarios, como es el caso de la fabarola Eva Martí. Quería coger el primer tren que parte hacia Zaragoza, pero los planes se truncaron rápido. «El convoy sale sobre las seis de la mañana y en Fabara tenemos un servicio del Ayuntamiento que nos lleva hasta la estación, ya que está lejos del núcleo urbano. El conductor ya me alertó que no funcionaba desde la noche de antes y tuve que pensar una alternativa». Decidió depender de un autobús que salía desde Maella prácticamente a la misma hora, pero no le dio tiempo a cogerlo. «Al final, lo alcanzamos en Caspe, pero había mucha gente. Todo el mundo pensó lo mismo y prácticamente iba lleno porque subió gente de todas las paradas por las que pasa el tren», insiste.
Otro de los usuarios frecuentes es Manuel Altés. El nonaspino realiza de forma habitual el trayecto Nonaspe - Reus y ha ido viendo cómo ha evolucionado la línea. « El tema que nos ocupa son los retrasos y el mal servicio que nos presta Renfe. Es una línea que no tiene inversión y los principales trenes que funcionan son del año 80. Tienen casi 50 años», denuncia.
«Es un problema que viene de lejos»
La incidencia de este miércoles se suma a una larga lista de problemas registrados en la línea de Media Distancia Zaragoza-Caspe-Barcelona. En los últimos meses ha acumulado interrupciones del servicio, retrasos y traslados de viajeros por carretera. Los usuarios han denunciado en reiteradas ocasiones la falta de alternativas y de información ante estas situaciones.
Asimismo, todos los alcaldes del Bajo Aragón Caspe y Bajo Martín coinciden en que «el problema viene de lejos» y la comunicación con el Ministerio «no es fluida». «En enero aprobamos una moción que remitimos al Ministerio y no hemos obtenido respuesta», defiende Jarque, alcaldesa de Caspe. «Hace muy poco han tenido que balizar todo el entorno de la antigua estación porque se estaba desprendiendo la cornisa por falta de mantenimiento y eso conlleva mucho peligro», denuncia Cabistany, alcalde Fayón.
"Volvemos a tener un problema más por la falta de dotación de personal y también en algún caso por la poca fluidez de comunicación entre Adif y Renfe. Nos damos cuenta que la apuesta por el tren es pequeña, pero la puesta por el tren convencional, el que realmente es importante para vertebrar Aragón y el medio rural es muy baja", defiende Pedro Bello, alcalde de La Puebla de Híjar.
Por su parte, el presidente comarcal, Javier Nicolás, ha adelantado que el día 10 se reunirán todos los alcaldes. «Hace tiempo que insistimos tanto en la mejora del servicio como, sobre todo, de la infraestructura. Está obsoleta y con el último incidente lo retomaremos porque no nos comunican nada», concluye.









