Raquel y Elvira Sala, sobrinas de Elvira de Hidalgo, viven con mucha emoción los días previos al homenaje en Valderrobres
Raquel y Elvira Sala tienen 92 y 95 años respectivamente. Son las sobrinas de Elvira de Hidalgo y viven los días previos al homenaje en Valderrobres con muchísima emoción. Nos cuentan su visión de su tía y no tienen palabras para agradecer que se realice este homenaje a su tía.
¿Cómo era Elvira de Hidalgo?
RAQUEL: Era muy buena persona, tanto que incluso le pagó una carrera de canto a la Callas, algo que le agradeció toda la vida.
ELVIRA: Era una persona muy alegre, trabajadora y una triunfadora... Mejor, imposible.
Debutó muy joven... ¿Fue un prodigio ya desde niña?
R: Solo un año después de irse a Milán ya debutó en el San Carlos de Nápoles con 16 años, y lo hizo tan bien que la contrataron para muchos sitios.
E: Sí, sí, todo un prodigio. Las personas que se convierten en prodigio de mayores ya lo son desde pequeños, ¡y justo eso le pasaba a mi tía!
¿Qué era lo más característico de ella? Algo que la distinguiera y la hiciera única
R: Que daba una nota muy alta a la que no llegaba nadie, aunque esto le acabó perjudicando las cuerdas vocales.
E: Creo que su forma de ser, era una persona muy humilde. Lo que tenía de gran cantante lo tenía de buena persona.
¿Creen que su figura está lo suficientemente reconocida?
R: Mi tía está reconocida en todas partes menos aquí. Cantó muy poco en España, y claro, aquí solo se la conoce por ser la profesora de la Callas. Tuvo mucho éxito en todo el mundo, en Italia sienten locura por ella... Pero tiene muy pocos discos, ¡ni siquiera yo tengo uno!
E: Yo creo que no. Al cantar en tantos sitios es difícil que se la llegue a conocer bien. La conocían solo donde actuaba y por lo que decía la prensa, no solo a ella sino a muchos artistas.
«Mi tía está reconocida en todas partes menos aquí. Cantó muy poco en España y solo se la conoce por ser la profesora de la Callas»
¿Cómo viven ustedes como familiares directos que se le haga este reconocimiento en Valderrobres?
R: Estoy tan feliz... (Emocionada) Han hecho un trabajo admirable por mi tía. Tengo 92 años, y para mí es un regalo tan grande que no sé cómo agradecerlo.
E: Estoy muy agradecida al pueblo por hacer este acto de homenaje a mi tía. Me parece una idea muy buena y mi obligación es ir.
¿Qué les gustaría destacar?
R: Yo creo que su vida fue tan brillante porque estuvo rodeada de muchísima gente.
E: Mientras estuvo con su madre fue algo increíble, pero cuando murió, 'bajó'... Su madre la acompañaba a todas partes y ese apoyo familiar era muy importante para ella. En parte, valía tanto porque tuvo un ambiente familiar muy bueno.
«Su madre la acompañaba a todas partes y ese apoyo familiar era muy importante para ella»







