La ocupación media alcanza el 75% con mejores resultados en Matarraña y Maestrazgo
El sector turístico crece sin prisa pero sin pausa en el territorio y ha cerrado agosto con una media de ocupación del 75%, mejorando los datos de julio y con buenas perspectivas de cara a septiembre, mes en el que el turismo internacional se complementa con la gran afluencia de personas que acuden al Mundial de Motociclismo. La mejora en la calidad de los establecimientos, los planes para adecuar y poner en valor los entornos naturales, la amplia oferta de visitas guiadas, la señalización de rutas senderistas, btt e incluso panorámicas y la apuesta por el patrimonio gastronómico están siendo claves para atraer cada vez a más turistas, sobre todo de la provincia de Zaragoza. Su perfil general es claro: aquel que busca la tranquilidad que Teruel le ofrece.
Aunque mayoritariamente siguen siendo vecinos catalanes y de la comunidad valenciana los que más acuden a las comarcas bajaoragonesas, los empresarios turísticos acusan un aumento importante de visitantes procedentes de la capital aragonesa, una de las tareas pendientes. «El zaragozano, que nunca se había interesado por el Bajo Aragón como destino, empieza ahora a hacerlo», explica Nieves Ballestero, secretaria de la asociación Turismo Bajo Aragón. La consolidación de la zona como un referente en el motor y el tambor han sido razones de peso para lograr ese interés.
Pese a que hay diferencias notables entre comarcas -siendo el Matarraña y el Maestrazgo los destinos más demandados-, zonas como Andorra-Sierra de Arcos y el Bajo Martín mejoran sus datos cada día. «Las cosas se están haciendo muy bien aunque queda trabajo por delante», enfatiza el presidente de Teruel Empresarios Turísticos y Cepyme Teruel, Juan Ciércoles. En ese sentido, cabe destacar el tirón de proyectos en auge como el Balneario de Ariño, que promueve paquetes con el resto de patrimonio industrial, minero, natural y arquitectónico de la zona de modo que sus clientes pueden conocer todo el territorio antes de marcharse.
En el Matarraña, las cifras hablan por sí solas y a lo largo del mes de agosto se ha rozado el lleno absoluto. En julio y agosto ha llegado el turista nacional y, en septiembre, se espera a los extranjeros. «Son los clientes de otros países los que más encantados se quedan con lo que ven aquí», señala el presidente de la Asociación de Empresarios del Matarraña, José Antonio Higueras.
En el Maestrazgo la situación es muy similar aunque la ocupación registrada hasta la fecha es ligeramente menor. Desde la Asociación de Empresarios del Maestrazgo aseguran que los visitantes llegan más atraídos por el patrimonio histórico que por el natural; es decir, a ver los pueblos. En ese sentido, ha aumentado el número de turistas en Cantavieja, reconocido como uno de los pueblos más bonitos de España, y en los cascos urbanos de Iglesuela del Cid y Mirambel. No obstante, siempre terminan visitando las Grutas de Cristal de Molinos y el nacimiento del río Pitarque, dos de los mayores atractivos de la comarca.
Con respecto a los festivales y eventos culturales que se realizan en los pueblos durante el verano, los empresarios destacan que no son el mayor reclamo turístico pero sí una oferta complementaria por la que preguntan los clientes. En el caso de las fiestas patronales no ocurre lo mismo. De hecho, el turista que busca tranquilidad huye de establecimientos en pueblos donde hay fiestas.
El patrimonio gastronómico
Otra de las bazas que mejor está aprovechando el territorio es el patrimonio gastronómico. El amplio abanico de productos autóctonos de calidad -algunos de ellos con sello de Denominación de Origen como el melocotón, el aceite de oliva o el jamón-, hacen del Bajo Aragón Histórico una de las zonas de España con mayor patrimonio gastronómico. «Es el gran reto y hay que incidir más en este aspecto. Todavía no está lo suficientemente explotado», indica Ciércoles.
No obstante, en los últimos años yan han visto la luz iniciativas no sólo relacionadas con la restauración, sino con todo el proceso de producción de los alimentos más característicos. La última, ha sido una ruta guiada del melocotón en la que, desde Alcañiz, se visitan cooperativas y campos en los que se puede visionar el embolsado o la recogida. Pero también hay otras, principalmente en el sector micológico. Son varios los establecimientos que organizan en otoño salidas al monte con expertos para aprender a clasificar setas e incluso cocinarlas.
A nivel general, los empresarios valoran muy positivamente la temporada pese a que recalcan que acaba en octubre. Insisten en que la promoción de la zona desde las administraciones es «vital» y hacen especial hincapié en iniciativas como el Plan de Dinamización Turística del Bajo Aragón.
El caso del Bajo Aragón-Caspe
En el Bajo Aragón-Caspe, el mayor foco de atracción es la pesca, un sector con muchos altibajos que en este momento atraviesa una grave crisis.
Los hosteleros reconocen que han notado una mejoría con respecto a agosto de 2016 pero insisten en la necesidad de que se resuelva cuanto antes la incertidumbre que ha generado la nueva Ley de Pesca que, entre otros asuntos, obliga a la captura con muerte de las especies invasoras (siluro, lucio carpa, black bass...). Se trata de una normativa que afecta muy negativamente a la zona del Mar de Aragón ya que la mayoría de visitantes acuden atraídos por la pesca deportiva. Las pérdidas económicas se prevén millonarias en la comarca caspolina y Mequinenza si la situación se mantiene como hasta ahora.







