Diste el paso como responsables de la ejecutiva de UAGA por la parte de Zaragoza en diciembre. ¿Por qué?
Cuando ves que hay cosas que no funcionan bien, o que los roles están un poco atascados, es fácil quedarse en la queja. Pero creo que es más útil participar e intentar arreglar aquello que no funciona. Yo siempre he sido una persona a la que le gusta que las cosas salgan adelante, y eso solo se consigue implicándose. Por eso di el paso.
¿Cuál ha sido el reto principal?
Existe un descontento generalizado en el campo, algo que ya se vio hace unas semanas con las manifestaciones de todas las OPAS en Zaragoza. Este malestar tiene mucho que ver con los recortes de la PAC o con acuerdos como el de Mercosur. Todo ello va a hacernos menos rentables y menos competitivos, porque jugamos con normativas y estándares distintos a los de otros países. Cuando España exporta a un tercer país fuera de la Unión Europea, se nos exigen unos estándares concretos; sin embargo, dentro de Europa parece que no sucede lo mismo
¿Cómo afecta esta situación al agricultor y al ganadero?
Directamente, en el precio. El mercado del pollo está ahora mismo un poco bajo. El año pasado fue bastante bueno, salvo el mes de diciembre, pero actualmente los precios de lonja son casi orientativos. Cerramos noviembre con un precio de 1,45 euros el kilo y ahora estamos en torno a un euro. Y esto se agravará cuando se firme el acuerdo de Mercosur y entren 180.000 toneladas sin aranceles.
Eres de Fayón y además ganadero. ¿En qué punto se encuentra el sector en el Bajo Aragón Histórico?
Falta mucho empuje. Se están produciendo muchas ampliaciones de regadíos que los pequeños agricultores no pueden asumir. Eso nos aboca a vender o arrendar las tierras a fondos de inversión. En la zona de Caspe y Fayón cada vez se ven más macrogranjas y menos agricultores activos. Se está sustituyendo el producto de proximidad por otro modelo y, cuando no quede ningún agricultor ni ganadero, dependeremos de los precios que marquen quienes viven fuera.
Cuando hablas de falta de empuje, ¿de quién depende?
De todos: del propio agricultor, de las organizaciones y del Gobierno de Aragón. Los políticos no pueden prometer medidas solo cuando hay campañas electorales; después deben cumplirlas, y muchas veces no lo hacen. Ahí es donde surge el problema.
¿Qué medidas concretas reclamáis a los responsables políticos?
Hablo de todos los partidos, sin colores. La principal es el apoyo real al agricultor y ganadero profesional. Si no, el sector seguirá envejeciendo y no habrá relevo generacional. Han salido ayudas para la nueva incorporación, pero alrededor del 60% de los solicitantes se queda fuera, y esas ayudas son imprescindibles para empezar. Además, el acceso a la tierra es cada vez más complicado y eso debería cambiar si queremos ser sostenibles y viables.
¿Es rentable hoy en día tener una granja?
Da para vivir, pero sin tirar cohetes. Los costes de producción han aumentado mucho, tanto en agricultura como en ganadería. Por ejemplo, el precio de las mangueras de riego se ha duplicado. Todo está más caro y producir cuesta cada vez más. Al final, ese sobrecoste acaba repercutiendo en el consumidor.
El final del verano pasado estuvo marcado por la crisis de la gripe aviar. ¿En qué punto estamos ahora?
Estamos tocando madera para que no aparezca ningún caso más en granja. El problema fue la elevada carga vírica en España, y por eso no se levantaron antes las restricciones, aunque ya queda poco.
¿Considera que las medidas adoptadas han sido efectivas?
Sí, creo que han sido acertadas.
¿Este tipo de crisis sanitarias van a ser habituales o ha sido algo puntual?
Nunca había habido una carga vírica tan alta ni tantas grullas en España. Tenemos que estar prevenidos y contar con seguros bien hechos. Pero la administración también tiene que implicarse. Por ejemplo, pedí al Gobierno de Aragón ayudas para productos de desinfección o para mejorar la bioseguridad en las granjas, y nos dijeron que no había ninguna partida. Da la sensación de que tanto el Gobierno como el Ministerio son reacios a ayudar en estos casos.








¡Aúpa Eloy! Hace falta gente comprometida como tu en los cuadros sindicales agroganaderos.
Hola.
Comentas que la administración se tiene que mojar… Estamos intentando ampliar una explotación de broiler en Zaragoza y hay manera por emisiones (Siendo que el estiércol se lo lleva un gestor a La Rioja)… Inaga ni se moja, ni ayuda… Y lo más importante cada vez a peor