Encarna Samitier, es periodista y presidenta de 20 minutos. Durante el VII Curso de Periodismo de Alcañiz será la moderadora de '¿Quién firma esto? Contar con cabeza y criterio', una mesa redonda en la que periodistas especializados en salud comparten enfoques y retos para narrar con profundidad y sin estigmas. Además, Samiter recibe durante esta edición el premio Pilar Narvión. El jurado del galardón ha valorado la trayectoria de más de cuatro décadas de Samitier, así como su papel ejerciendo de pionera en la profesión periodística y referente femenino, que la ha situado en cargos directivos de relevancia.
Este año recibes el premio Pilar Narvión, ¿qué se siente?
Es difícil que me quede sin palabras, pero en esta ocasión casi lo consiguen. Siento una infinita gratitud, estoy muy feliz y muy abrumada. Me siento honrada de pensar que lo recibo en nombre de muchísimos periodistas, porque este premio lleva el nombre de Pilar Narvión, una figura gigante del periodismo español y la primera en muchas cosas. Fue una mujer muy inteligente, muy valiente, muy generosa, que abrió muchísimo camino.
Pilar Narvión le abrió camino a las mujeres
Hay que agradecer la labor que está haciendo el curso para estudiar la figura de Pilar Narvión. Fue una de las primeras mujeres corresponsales y luego hizo crónica política. Es muy interesante porque fue una mujer independiente durante el tardofranquismo y la Transición. Fue la mentora de muchas mujeres que hoy siguen haciendo crónica política. Todo el que ha estudiado su figura coincide en que tenía una personalidad arrolladora, tenía rigor, cultura, don de idiomas… Fue corresponsal en Roma y en París, en una época en la que España no se distinguía por mandar mujeres al extranjero. Era una periodista que hizo mucho trabajo en la calle y es muy interesante lo que hizo cuando llegó al extranjero. Allí conoció a las grandes figuras del exilio que le dan una visión muy amplia de lo que está por venir y lo que está sucediendo en Europa y eso le da un bagaje que le sirve para hacer una crónica política que es fundamental para pasar del franquismo a la democracia.
En el curso vas a moderar la charla '¿Quién firma esto?', hay mucha responsabilidad al firmar en un tema de salud mental
La firma supone la trazabilidad de una noticia. El anonimato es uno de los males que acechan al periodismo. Las redes y los medios no son lo mismo. Cuando hay una firma hay una empresa, con sus editores, que es garantía de que vamos a responder. Lo vamos a hacer lo mejor que podamos, pero si nos equivocamos respondemos con nuestro nombre y apellidos ante el lector, el afectado. Somos muy conscientes de nuestra responsabilidad. Aun así lo que más nos guía es el respeto al lector, si no, nuestro trabajo no tendría sentido.
¿Es complicado hablar de salud mental?
Sí, es un asunto muy complejo y específico. Hay que tratarlo de la mano de expertos, especialistas y huir del estigma y la banalización. Los periodistas somos vitales para establecer lo que es la salud mental. Todo el mundo ha pasado por una mala temporada, pero no es lo mismo que hablar de una enfermedad. Para que no se mezcle todo y para que podamos ayudar a discernir tiene que haber medios para hablar de salud mental.
No es lo mismo estar triste que tener depresión
Últimamente, parece que hablamos de una pequeña moda. Está bien hablar de nuestros problemas, pero no podemos caer en la banalización y en la confusión. Suspender una oposición, pasar por un divorcio o la muerte de un familiar puede hacer que estemos muy tristes, pero no lo podemos confundir con una depresión clínica diagnosticada. Hay que tener una habilidad especial para hablar de estos temas y está bajo la responsabilidad de los periodistas especializados, que están muy en contacto con los profesionales y con las familias. Cuando yo empecé a trabajar, ya hablábamos de códigos, de lenguaje, de respeto y de evitar el estigma. Ahora tenemos que estar reciclándonos constantemente. Antes no lo tocábamos, pero ahora tenemos que saber hablar del suicidio.
En el propio periodismo hay muchos casos: Ernest Hemingway, Larra...
Sí, pero es importante contextualizar las circunstancias. En el caso de Hemingway, por ejemplo, están su fascinación por la muerte, por las pistolas, antecedentes familiares… Hay una serie de circunstancias que es muy importante tenerlas en cuenta y, sobre todo, no romantizarlas, no ocultarlas. En el caso de Larra es muy fácil reducirlo a un suicidio por un desengaño amoroso, pero hay que tener en cuenta también el momento social. En el tratamiento periodístico es muy importante recoger los consejos de los especialistas. Hay fases diagnosticadas en las que es importante actuar de una u otra manera, pero tenemos que tener en cuenta como abordarlo. Los periodistas tenemos una labor importantísima. Tenemos que alejarnos del bulo y del estigma porque el ser humano siempre de entera de los bulos y las mentiras, pero, por suerte, también de la información.









