Antonio Pampliega y Marc Marginedas coinciden en que lo que motiva a un periodista a viajar hasta una zona de conflicto para contar las realidades más incómodas son siempre la vocación y en sentido de la responsabilidad hacia la verdad. Ambos corresponsales de guerra han protagonizado una conversación con la directora del curso, Eva Defior, bajo el título. 'Dos corresponsales de guerra más allá del abismo de su propio secuestro. ¿Hay límite en el propósito de vida?', durante la segunda jornada del VII Curso de Periodismo de Alcañiz.
Antonio Pampliega: "Nadie se quiere jugar la vida por los 35 euros que cobras por una crónica, hay vocación"
Antonio Pampliega ha recordado durante su intervención como fueron sus 299 días de cautiverio a manos de Al Qaeda durante la cobertura de la guerra de Siria. A través de una videollamada, ha relatado como le llevó un año narrar su propia experiencia. "Tenía claro que tenía que cuidarme y que no quería dar entrevistas, quería hablar yo. Escribí un libro que creía que sería cerrar el capítulo y diez años después sigue siendo prácticamente de lo único que hablo", ha expresado el periodista.
El corresponsal ha dividido en dos partes los meses de su secuestro: los primeros 90 días estaba con otros dos periodistas, los 200 siguientes completamente solo. "Estaba solo, no contaba con la ayuda de nadie, me aferré a dios y a mi familia. Fue entonces cuando empezaron las torturas y yo rezaba todos los días y hablaba mucho con mi madre", ha relatado recordando como fue vital "mantener la esperanza", una cuestión que no siempre fue fácil. "Lo que a nosotros más nos preocupaba es que éramos freelance, no teníamos un medio detrás que presionara al Gobierno de aquel entonces que lideraba Mariano Rajoy", ha añadido.
En este sentido, el periodista ha reconocido que parte del problema y del riesgo viene por el poco apoyo que los medios de comunicación tienen por los corresponsables. "Ningún reportaje vale la vida de ningún profesional y menos cuando eres freelance y te pagan entre 35 y 45 euros por pieza. Con un sueldo de calidad podríamos haber tenido protección y el secuestro igual no habría pasado", ha denunciado. "La gente tiene que saber las condiciones en las que trabajamos porque nadie se juega la vida por estas cantidades, nadie es tan estúpido", ha añadido.
El periodista ha hecho un ejercicio de honestidad sobre sus propios problemas de salud mental y ha reconocido que a lo largo de su vida ha tenido varios intentos de suicidio. El primero de ellos fue a los seis meses de cautiverio. "Paré porque pensaba mucho en mi familia, no quería elegir el camino fácil, no quería ser un cobarde", ha relatado el profesional. En su caso, el tratamiento psiquiátrico no llegó hasta 2021. "Aun así, en 2023 seguía sin saber gestionar los problemas y volví a intentar quitarme la vida durante unas vacaciones en Marruecos". Cuestionado por la conductora de la ponencia, Eva Defior por su estado actual de salud mental, Pampliegas ha reconocido que hace apenas 10 días pasó una semana en la UCI por un nuevo intento, una declaración que ha sumido al público en el más absoluto silencio y que ha reconocido que, aunque la situación no es buena, lo importante es que sigue "estando aquí".

Marc Marginedas: «En Siria vimos lo peor, intentábamos no resbalar con la sangre»
La segunda parte de la ponencia ha corrido a cargo del periodista y corresponsal Marc Marginedas. En su caso, sufrió seis meses de cautiverio a mano del estado islámico junto a una veintena de periodistas, entre ellos James Foley, que terminaría por ser asesinado. Él fue el primero en volver a casa y nunca ha dejado de trabajar siempre desde territorios en conflicto.
Marginedas ha hablado de los primeros síntomas de estrés postraumático. "Lo primero que te pasa es que empiezas a identificarte con el conflicto, aunque tú tengas tu propia vida en Europa", ha relato. Aunque en su caso el primer desarrollo fue la desorientación. "Acababa de volver, iba a casa de mi mejor amiga donde ya había estado muchas veces y de repente, me di cuenta qué no sabía llegar", añade. Estas primeras cuestiones son las que le llevaron a cambiar su visión de los conflictos. "Cuando viaje a Chechenia, mi visión fue en forma de cámara, tuve que poner distancia y aquello me sirvió en Afganistán, en Irak... pero no me sirvió en Siria porque no había visto nada similar a lo de allí. Íbamos intentando no resbalar en charcos de sangre", ha recordado.
Fue allí donde se produjo el secuestro. "Cuando eres un objeto de odio de esta manera, tienes que buscar un sentido. Cuando volví, estuve un año en terapia y negué cientos de entrevistas por recomendación de mi psicólogo. No quería exponerme, no quería que el secuestrado se comiera al periodista", ha explicado. En este sentido, el corresponsal ha hablado de "encontrar un sentido al dolor" como cuestión fundamental para superarlo. En este sentido, ha relatado como son muchas las familias de periodistas asesinados que han creado fundaciones con la que honrar la vida de estos periodistas. "Es su propósito y su forma de combatir el dolor". En su caso personal, el sentido está en continuar trabajando y concretamente, exponer los casos de espionaje y delitos que se cometen desde Rusia bajo el poder de Putin.
"Lo que viví con mis compañeros es lo que me ha hecho olvidar los episodios malos", ha explicado el corresponsal, que asegura que, al ser un caso tan mediático, la vuelta fue "casi peor". "Eran muchos países con muchas políticas diferentes", ha añadido.
En el ámbito laboral, Marginedas reconoce que, si bien su situación no es la misma que la de Pampliega, ya que durante todo este tiempo estuvo en la plantilla de El Periódico, también sufrió presiones. "Había intereses y se me presionó para que participara en un proyecto audiovisual que bajo mi punto de vista era sensacionalista, a raíz de aquello dije chao", ha relatado. Actualmente, el periodista sigue siendo una voy muy beligerante sobre el tratamiento de la geopolítica, lo cual le ha generado, entre otras cuestiones, acoso en redes. "Es una realidad que acepto porque me da mucha satisfacción hacer mi trabajo y cumplir con mi responsabilidad", ha concluido.








