Llevas ya un tiempo con este deporte, el alpinisimo, y estás llegando a cotas muy altas. Nunca mejor dicho…
Sí, desde el año pasado estoy en el equipo femenino de la Federación Española de Alpinismo. Estoy pseudo-profesionalizando la actividad.
¿Se puede vivir de ello?
Yo no. Hay gente que vive de la escalada, pero hay gente muy válida que no puede vivir de ello. Es posible, pero difícil. Tienes que entrar en el circuito de competición y ahí es cuando hay dinero de por medio para poder mantenerse. En ese sentido, a nivel de selección española, no recibimos dinero porque el alpinismo no es competitivo. Al final te das cuenta que en todas las modalidades de montaña es la única en la que no se compite, lo cual complica que se pueda vivir de ello. La única posibilidad es saberte vender muy bien.
Resulta extraño que estando en la élite, en la selección nacional no puedas vivir del deporte...
Sí, sí… Y además es muy incompatible con la vida laboral. Muchas de nosotras hemos tenido que dejar de trabajar porque tenemos muchas concentraciones anuales y después de cada viaje largo necesitas recuperación. Por tener esta oportunidad priorizamos nuestra carrera deportiva, pero tiramos de nuestros ahorros y de trabajos precarios y temporales. Nuestro deporte, como muchos otros, no centran la atención y tenemos muchas más dificultades para evolucionar.
¿Cómo llegas hasta la selección española de alpinismo?
Yo vengo del mundo de la escalada. Somos seis chicas de toda España de diferentes disciplinas que se pueden englobar dentro del alpinismo. Somos un buen combo, un equipazo vamos.
Hace no mucho estuvisteis escalando en Arabia Saudí y en Jordania. ¿Qué supuso?
Fue con el proyecto ‘Abriendo Camino’ que nació siendo una iniciativa nuestra. Teníamos la finalidad de conseguir unas becas del Consejo Superior del Deporte (CSD) enfocadas a la promoción del deporte femenino. Teníamos que presentar proyectos atractivos y entonces empresas privadas pujan por esas ideas atractivas. Queríamos visibilizar la presencia de la mujer en los deportes de montaña y concretamente en la escalada clásica. Elegimos Arabia Saudí porque anteriormente únicamente el conocido Christian Ravier había ido a abrir vías de escalada allí. Sabíamos que éramos pioneras en un país en el que también culturalmente las mujeres están muy limitadas.
Y después fuisteis a Groenlandia.
Sí, es la segunda parte del proyecto. Le quisimos dar un plus más yendo a un sitio remoto del mundo estando incomunicadas y donde las paredes en vez de 200 metros tienen 1.000. Ha sido un reto y una experiencia súper chula.
¿Qué supone hacer algo tan grande?
Nos sentimos muy afortunadas. Ni me iba a presentar a las pruebas de acceso, llegas aquí y al final el compartir esta experiencia con mujeres tan fuertes es una alegría y una motivación. En la escalada seguimos siendo una gran minoría y de alguna manera ser parte y visibilizarlo es una suerte.
‘Abriendo Camino’ es el nombre del proyecto pero... ¿Lo has tenido que hacer durante todos estos años?
He tenido la suerte de compartirlo con hombres que me han tratado de forma muy respetuosa e igualitaria, nunca me he sentido menos que ellos y todos hemos ido a una. Pero es verdad que de alguna manera sí que abres camino, nos visibilizamos como mujeres porque hay muchos prejuicios. Me he sentido incluida, pero hay situaciones cuando vas a escalar que son incómodas. No tendría que sorprender que dos mujeres vayan a escalar y lo hagan bien, no nos llevan de paseo ni vamos a acompañar a un amigo o a un novio. Muchas veces cuando te ven callas bocas.
¿Cómo está evolucionando la escalada?
Esto es un temazo. Se ha diversificado con el tema de los rocódromos, la introducción de la escalada como un deporte olímpico… Pero tampoco es lo mismo la escalada indoor que la que hacemos en roca en el aire libre. Tampoco es lo mismo la escalada deportiva que la de largo. Por ahora yo no me encuentro masificación de lugares pero porque tampoco vamos a escalar a sitios donde va todo el mundo. Eso sí, lo más importante es tener respeto al medio natural. Ahí falta mucho camino y ese boom tan grande con gente que no ha pisado nunca el medio natural hace que sean irrespetuosos. Eso es lo que menos me gusta.
¿Qué supone para ti ir a escalar?
Desconectar y a su vez conectar contigo mismo. Siempre hago escalada clásica y cuanto más mejor. Más horas es más tiempo de desconexión. Siempre buscar esa paz que en el día a día no encuentras. Estar en el monte en sitios donde no hay gente ya está genial.







