Un año más la tradición y la purificación se celebraron en Estercuel con la Santa Encamisada y el encendido de las 15 hogueras que iluminaron el pueblo durante la noche del sábado 20 de enero. Los vecinos y visitantes recorrieron las calles de la localidad, pasando junto a estas hogueras para purificarse, tal y como manda esta tradición que data de finales del siglo XIX.
Ni la lluvia ni la nieve que cayeron el día anterior, mojando toda la leña, pudieron evitar que los estercolinos prendieran sus hogueras y celebraran esta fiesta que se "prepara durante todo el año y que no queremos perder nunca", apuntó el alcalde Joaquín Lahoz.
La primera aliaga en arder fue la de la plaza de la Iglesia, donde se concentraron todos los vecinos y curiosos que fueron a disfrutar de una tarde al calor del fuego, ante una noche que prometía temperaturas bajo cero.
Pasadas las 20.00, se apagaron todas las luces y el sonido de los gaiteros y de los cascos de la caballería indicaba que el inicio del recorrido por las hogueras comenzaba. Sobre los caballos, los fiesteros encabezaron esta procesión que discurrió sin ningún altercado.
Para el fiestero Rey, Pedro Terrem, el recorrido fue "muy emocionante y divertido. Este año había un poco de humedad por lo que lo hemos pasado más tranquilo. Es muy intenso y una experiencia inolvidable. Desde el caballo la perspectiva cambia y he empezado con muchos nervios pero luego ya muy bien".
Tras finalizar este rito de purificación, la expectación de los asistentes se transformó en alegría y no faltaron las fotografías con familiares y amigos junto al fuego. "Venimos cada año porque mi mujer es de aquí y porque es una fiesta muy curiosa y divertida", señaló uno de estos visitantes.
Además de las personas que vuelven a Estercuel para la fiesta, también hay quien viene de fuera de España, como es el caso de Pauline: "Vivo en París y es la segunda vez que vengo. Es genial ver a toda la gente reunida, no había podido volver desde el Covid".
15 veces más la población habitual
En este fin de semana, Estercuel acoge a cerca de 1.500 personas. "Hacemos un balance positivo aunque es verdad que las lluvias y la previsión de nieve han hecho que algunos decidieran no venir este año. Esperamos que al que viene venga aún más gente", señaló el alcalde.
Debido a la importancia de esta fiesta, en 2003, la Santa Encamisa fue declarada, por el Gobierno de Aragón, de interés turístico regional y el año pasado recibió el Premio Nacional de tradiciones populares que entrega la Sociedad Española de Antropología y Tradiciones Populares. Para Lahoz este premio significó dar un paso más en la difusión de esta fiesta y señaló que desde el Ayuntamiento "estamos contentos porque el reconocimiento es ya prácticamente a nivel nacional".
Un fin de semana repleto de actividades
Además del encendido y paso por las 15 hogueras, el sábado también se organiza la recogida de las aliagas y el posterior almuerzo, que preceden al acto principal de esta fiesta.
A lo largo del domingo, tienen lugar también una serie de tradicionales actividades que culminan la celebración de San Antón: la procesión del pan bendito, la misa baturra y el baile del Reinau, otro de los momentos estrella del fin de semana y que simboliza el cambio de poder entre los fiesteros salientes y los entrantes.






















