Cantavieja, enclavada en el corazón del Maestrazgo, ha vuelto a latir con fuerza este fin de semana con la celebración de la 114ª Feria Ganadera. Este evento, de arraigada tradición, ha demostrado ser una cita ineludible para miles de visitantes que han inundado las calles y plazas de la localidad, trayendo consigo un bullicio que se hace cada vez más raro en los pequeños municipios de la España vaciada.
El sábado por la mañana, el sol se alzaba sobre Cantavieja y con él, la expectación de una jornada cargada de actividades. La inauguración de la feria estuvo presidida por el alcalde de Cantavieja, Ricardo Altabás, acompañado por destacadas autoridades como Aitziber Lanza Goicoechea, directora general de Calidad y Seguridad Alimentaria del Gobierno de Aragón; Miguel Ángel Navarro Vicente, diputado provincial delegado de Ferias; Fernando Safont, presidente de la comarca del Maestrazgo; y Ana María Sales, concejal de Ferias del Ayuntamiento de Cantavieja.
En su discurso de apertura, Altabás resaltó el desafío al que se enfrentan los ganaderos de la región en estos tiempos de sequía. "A pesar de la incertidumbre causada por la sequía y las dificultades que han enfrentado los ganaderos por la falta de agua, estamos muy satisfechos porque el interés en la feria es máximo", expresó con una mezcla de orgullo y preocupación. Y no es para menos, pues en esta edición se ha llegado a un punto en el que "no hay sitio para comer ni dormir en un radio de 50 kilómetros, si no se tenía reserva previa", añadió, subrayando la importancia de la feria como motor económico y social de la comarca.
Un encuentro para el comercio ganadero y el reconocimiento de excelencia
La feria ha contado con cerca de 400 ejemplares de ganado, entre ovino, caprino, bovino y equino, destacando por la calidad de sus animales y las transacciones realizadas. El sábado se vivió una intensa jornada de compra y venta de ganado, donde los corrales se llenaron de actividad y de conversaciones entre ganaderos de toda la región y más allá. La subasta ganadera, una de las más prestigiosas de España, ha sido uno de los platos fuertes con la XI Subasta Nacional de Vacuno, con ejemplares de las razas Fleckvieh, Charolaise, Limusín, Pirenaica y Blonda de Aquitania; y la XXIX Subasta de Razas Selectas de Vacuno y Ovino. Esta última ha visto cómo los precios alcanzaban cifras récords, especialmente en las hembras y machos reproductores, que han contado con incentivos de hasta 500 euros y 720 euros respectivamente.
«Este tipo de encuentros no serían posibles sin el trabajo conjunto de ganaderos, veterinarios, administraciones, y asociaciones agrarias y ganaderas», destacó Aitziber Lanza Goicoechea, poniendo en valor el esfuerzo de toda la cadena de producción y gestión ganadera para mantener viva una tradición que, más allá de lo folclórico, representa una columna vertebral para la sostenibilidad del medio rural.
Celebración, competencia y diversión para todos
La oferta de la feria no se limitó al ámbito ganadero. Como es tradición, el evento también incluyó una variada oferta comercial, con dos pabellones donde productores agroalimentarios, tanto de la región como de otras partes del país, ofrecieron lo mejor de sus productos. Además, la feria incluyó una exhibición de aparejos relacionados con las caballerías y las labores del campo de antaño, transportando a los visitantes a tiempos en los que el ritmo de la vida rural marcaba el pulso de estas tierras.
Los festejos taurinos también tuvieron su protagonismo con el corro de vacas de la ganadería Murillo Conde de Tauste que, el viernes por la tarde, despertó la emoción del público, seguido de un concurso de emboladores en el que cuatro cuadrillas compitieron por el trofeo. La tradición taurina continuó el sábado con otro corro de vacas, la desencajonada de un toro cerril y una embolada nocturna que mantuvieron el ambiente vibrante hasta altas horas de la noche.
Una feria que resiste y mira al futuro
El domingo, la feria alcanzó su clímax con la XXVII Subasta de Animales, que atrajo la atención de expertos y curiosos. Las subastas autonómicas de ovino y vacuno fueron el punto álgido del día, con incentivos generosos que animaron a los compradores a apostar por los mejores ejemplares. Este año, la subasta ha sido prácticamente cubierta en su totalidad, reflejando el dinamismo de un sector que, a pesar de las dificultades, sigue adelante.
En un gesto que cerró con broche de oro la jornada, se realizó una gran rifa en la que se sortearon 1.200 euros, un momento que añadió aún más emoción y camaradería entre los asistentes. Al finalizar esta edición, lo que queda claro es que la Feria Ganadera de Cantavieja es mucho más que una simple exhibición de ganado. Es un testimonio de resiliencia, de comunidad y de un profundo amor por la tierra que alimenta a quienes la habitan.








He estado yendo muchos años a esta feria pero después de enterarme del disparate eólico que pretenden en el Maestrazgo auspiciado, entre otros, por el alcalde de Cantavieja he decidido dejar de acudir, incluso si no es imprescindible evitar pasar por el Maestrazgo porque prefiero no ver en qué lo van a convertir.