¿Cuál es el papel del periodista científico, sobre todo, tras la pandemia?
Creo que es fundamental, ya desde antes de la pandemia, porque es realmente importante el papel que ha jugado el periodista científico históricamente explicando cosas, historias o cuestiones extremadamente complejas a la sociedad. Después de la pandemia eso ha cambiado bastante, se ha hecho todavía más claro o más evidente que los periodistas científicos no están, como a veces se pensaba, en los márgenes de la realidad hablando de dinosaurios o planetas o cuestiones rarísimas de la física de partículas. Es una cosa que siempre hemos hecho los periodistas científicos y seguimos haciendo y nos gusta seguir haciendo. Pero lo que ha demostrado la pandemia es que los periodistas científicos son fundamentales para explicar la realidad más brutal que nos pasa que tiene que ver muchas veces con sucesos naturales o con grandes epidemias, como es este caso. En la pandemia ha sido evidente la necesidad en todas las redacciones de periodistas especializados en ciencia y creo que afortunadamente esa necesidad se está manteniendo y muchas redacciones han visto que necesitan periodistas científicos, como digo, para explicar cuestiones muy complejas a la sociedad.
¿Cómo se trata la ciencia en El País donde es una sección más, no es un aparte o algo de vez en cuando?
Durante mucho tiempo las secciones de ciencia eran suplementos de periódicos o programas en la radio o la televisión. Eso sigue sucediendo, hay algunos suplementos y están muy bien porque sabías que tal día de la semana tenías la información de ciencia. Pero también eso al final terminaba creando guetos de información donde la información de ciencia no permeaba al resto de las secciones. Creo que una cosa que ha demostrado de nuevo la pandemia, aunque yo creo que es de antes también, es que las secciones de ciencia cuando forman parte de la estructura de un periódico los redactores jefe de ciencia están en las reuniones, y eso significa que la ciencia permea al resto de secciones. Nosotros desde ciencia hacemos a veces historias que explican la ciencia que tienen que ver con internacional, nacional, deporte, cultura o con sociedad en cuestiones de sanidad o clima; es muy evidente en las cuestiones de salud pública. Creo que ya permea absolutamente a todo, eso durante mucho tiempo no estuvo reflejado en las redacciones y empieza a estarlo. Eso es muy importante.
¿De qué manera se trabaja en redacción para la elección de temas?
(Ríe). ¡Uf! Es la pregunta del millón: cómo elegimos los temas. Depende de muchísimas cosas. En la sección de ciencia tiene mucha presencia los ‘papers’ científicos, es decir, los resultados de los descubrimientos científicos que se publican en revistas de alto impacto, como por ejemplo, Science o Nature, siempre los estamos revisando y haciendo el trabajo necesario para contar los descubrimientos científicos. Aparte de eso no queremos solo estar vinculados a esa actualidad y empezamos a hacer reportajes con ideas o con historias o con enfoques propios. Cómo se selecciona es la madre del Cordero, no lo puedo explicar porque depende. La selección es muy importante porque además las manos son las que son y el tiempo es el que es, y pasamos mucho tiempo discutiendo sobre qué temas merecen la pena y cuáles no, tenemos muchas reuniones en la semana y hablamos muchísimo dentro del equipo y con los jefes. De todo eso sacamos un poco los temas a desarrollar.
Hablamos de web y también papel.
Ahora en El País la edición de papel la hacen otros compañeros pero nosotros todos los días les decimos los temas que llevamos y ellos deciden cuáles van a papel. Nosotros nos enfocamos principalmente en web.
Y ahí en la web nació esa infografía ya famosa y patrimonio de todos sobre cómo se podía contagiar el covid en según la estancia. En papel no queda otra que contarlo de otra forma, pero en este caso en la web, la infografía era clave. ¿Vienen para quedarse?
Sí, las narrativas visuales, las nuevas formas de contar cosas creo que hace unos años que llegaron para quedarse en las redacciones y si hay un sitio donde es muy evidente es en ciencia. También nuestros compañeros de narrativas visuales hacen de temas de política, de internacional… Sobre muchas cosas, pero creo que ciencia es evidentemente el lugar donde es más obvio que las cosas se pueden contar de otra forma porque son cuestiones a veces muy complejas que se cuentan mejor de una forma gráfica. Sobre todo, temas que tienen que ver con física o con biología, o en el covid era muy evidente para explicar la trasmisión -que es la infografía mencionada- o cómo funcionan las vacunas. Hicimos mucho esfuerzo en contarlo gráficamente porque se explica mucho mejor así. Los periodistas de periódico somos plumillas de corazón y nos cuesta mucho que nos quiten un espacio para contar porque nos gusta mucho escribir y nos resistimos a que los compañeros visuales de narrativa visual o vídeo nos quiten espacio para contar las cosas de otra manera (ríe). Pero es evidente que esa forma de contar las cosas ha llegado para quedarse y que ciencia es una de las secciones más evidentes que tiene que contar las cosas en formato de narrativa audiovisual o en formato de vídeo. Tiene más sentido.
En la charla junto a Mario Viciosa hablaban del objetivo de contar bien una historia para que llegue al lector de a pie y la comprenda. Pero también habrá muchos ojos científicos sobre cada artículo: ¿eso da más presión de no meter la pata?
Bueno… El equipo es muy maduro, llevamos trabajando juntos desde 2007 cuando arrancamos en el periódico Público, después en Materia solos y ahora en El País. Entra y sale gente pero el corazón del equipo es el mismo. Llevamos muchos años juntos y muchos años haciendo periodismo científico. En periodismo, no solo en ciencia, la experiencia y la especialización es fundamental. El equipo ya sabe muy bien cómo hacer para no meter la pata. También lo hablo mucho con los becarios que siempre llegan con mucho miedo y con mucho respeto porque parece que el periodismo científico es una cosa que parece que sea imposible de desentrañar y la verdad es que no. La clave del periodista científico es la de cualquier otro tipo de periodista: hacer las preguntas adecuadas a las personas indicadas y no tener miedo de hacerlas y a quedar como un idiota. El objetivo es no pensar en qué dirá el científico, sino pensar siempre en el lector, pensar en lo que sabe y en lo que necesita saber y hacer las preguntas necesarias para contarlo. Solo se necesita sentido común, no hace falta tener un máster en física ni ser Nobel de química. Hace falta ser buen periodista.
Siempre es necesario, pero con todo lo hablado de nuevas narrativas, todavía creo que se hace más necesario ese equilibro en la redacción entre veteranía y juventud. ¿Se nutren unos de otros?
La gente joven, los becarios que pasan por la sección, se enriquecen pero nosotros también. Saben mucho de muchas cosas y de contar las cosas de otra manera de lo que hablábamos de nuevas narrativas. Nos ayudan mucho con redes sociales, por ejemplo, que ese lenguaje ellos lo manejan de manera casi automática y nosotros no, a mí me estalla la cabeza con Tik-Tok, Instagram y todo esto (ríe). Ellos se manejan muy bien ahí y tienen muchísimo que aportar a las redacciones. Creo que la virtud está en que haya personas con muchos años de experiencia y que luego tengamos gente joven y fresca que venga con nuevas ideas y que nos aporte esa frescura.
¿Cómo es la relación con los colaboradores? ¿Ven un medio en el que poder explicarse?
Tenemos colaboradores científicos que hacen divulgación con blogs, juegos de lógicas semanales y un largo etcétera de maneras. Es decir, tenemos espacios con científicos que hacen divulgación, que son dos cosas distintas que a veces se confunden. Los periodistas de la sección hacemos información, noticias, y los científicos que quieren divulgar o explicar los contenidos o lo más interesante de lo que ellos investigan, hacen la parte de divulgación. Creo que también es interesante ofrecerle eso a nuestros lectores.
Este V Curso de Periodismo es en Alcañiz y se habla mucho, y se ha hablado en las ponencias de los cielos de Teruel. ¿Salen temas en el medio rural? ¿Es lugar de innovación?
Sí, por supuesto. Se ha comentado a lo largo de las charlas y es verdad, que los periodistas que estamos en Madrid, en medios de Madrid, tenemos una mirada muy centralista en todos los aspectos. En política por supuesto pero en ciencia también. Tenemos muchas fuentes ahí y contacto físico y, al final ese contacto físico de tomarte un café con alguien permite que sea mucho más sencilla la comunicación y la información fluye de una forma también más sencilla si tienes proximidad. Hemos pecado durante mucho tiempo de eso. Nosotros intentamos que no sea así y tenemos colaboradores del resto de lugares de España que intentamos que nos ayuden a abrir esa mirada. Siempre que vengo a sitios como ahora Alcañiz hago un llamamiento a científicos y a directores de comunicación de universidades y de centros de investigación de fuera de Madrid para que nos contacten y nos cuenten historias porque realmente creemos que es importantísimo. Y no solo dentro de España sino también América Latina. Los medios españoles tenemos una visión totalmente españolizada, muy de Madrid y muy de España. En El País tenemos cada vez más colaboradores y redactores en América Latina e intentamos que la ciencia de América Latina que hay muchísima y muy buena en muchos países, también tenga visibilidad. Creo que durante mucho tiempo ha sido ciencia de Madrid y tenemos que abrir la mente. Nos cuesta, porque insisto que estar físicamente en un sitio sigue teniendo peso, pero desde luego yo estoy encantada de estar en Alcañiz, me ha encantado esta ciudad a la que volveré pronto, no tengo ninguna duda, a ver esos cielos porque no he tenido tiempo de ver nada. Cuesta pero tenemos muchísimas ganas e intención de dar visibilidad a la ciencia que se hace fuera de Madrid, desde luego que sí.
¿Goza de buena salud la ciencia en España? A veces somos los más pesimistas, además de que gran parte del potencial se va fuera.
Sí, no hay ninguna duda de que España es una potencia científica, tanto en la ciencia que se hace aquí que durante mucho tiempo ha sufrido mucho por falta de presupuesto y problemas burocráticos. Está muy gastada por esos dos problemas, y sobre todo por los vaivenes en la financiación porque la ciencia es algo que los políticos no se toman muy en serio y cuando hay dinero se invierte y cuando deja de haber dinero se deja de invertir. La ciencia es una apuesta a largo plazo y cuando se deja de invertir la sufre mucho y los investigadores sufren mucho, tienen que irse y es un drama. Tenemos científicos de primer nivel en España y fuera de España y tengo la esperanza de que la pandemia haya cambiado un poco eso y que los políticos sean un poquito menos cortoplacistas y que se den cuenta de la importancia de la ciencia para el bienestar de la sociedad. Pero bueno, veremos a largo plazo.
¿Qué llamamiento hace a los periodistas que se están pensando qué hacer? ¿Merece la pena tirar por el camino científico?
Por supuesto que sí, hay futuro en el periodismo de ciencia. Siempre se lo digo a los becarios, que yo no esperaba hacerlo porque empecé especializándome en Economía que tiene ciertos paralelismos. Por avatares de la vida acabé en ciencia y me encanta porque tienes la posibilidad de contar historias a los lectores que son positivas y buenas, y eso no es fácil en periodismo. Son historias de descubrimientos, de sorpresa, de cosas que el lector no sabía antes porque estás hablando de descubrimientos. Es realmente muy bonito, conoces a gente que está haciendo cosas preciosas, conoces a gente extraordinariamente interesante y además es un periodismo en el que aprendes muchísimas cosas que si tienes que hacer otro tipo de periodismo, te permite afrontarlo con mucha solvencia. Ciencia requiere de mucho rigor y seriedad y también de una parte de fantasía, de sorpresa… Tienes que transmitir todo eso a los lectores, que son muy agradecidos. Las historias las leen y las devoran. Todo eso hace que sea muy bonito y yo no puedo hacer otra cosa que recomendar a todos los jóvenes periodistas que se dediquen a esto de la ciencia.







