Francesc Dominguez, socio-fundador de Barton Consultans, autor y consultor pionero en España en marketing para despachos profesionales, ha estado en Calanda, "su tierra" para la presentación de su último libro.
'Legal Marketing: from a competent law firm to a competitive one. How to achieve it', que trata sobre la importancia de la "marca personal" de los abogados, traslada al Bajo Aragón y especialmente a Calanda, la importancia de la marca en todos los ámbitos de desarrollo, tanto personal como empresarial, siendo el turismo uno de las potencialidades de un territorio que todavía está por explorar y potenciar.
¿Cómo transcurrió la presentación?
Realmente fue muy entrañable y muy participativa. Hablé no solo sobre marketing para abogados, sino también sobre marketing personal, marca personal y marketing turístico. Traslade mi idea sobre marketing como una manera de intentar sacar lo mejor de una empresa o lo mejor de las personas. Para que una empresa dé lo mejor de sí misma las personas que la integran tienen que dar lo mejor de ellas.
¿Qué has querido reflejar con el libro y cuáles son los fundamentos básicos?
El libro está dirigido a despachos de abogados, de economistas y de asesores fiscales, laborales y contables, principalmente. Lo normal en este tipo de libros es ubicarlos en una ciudad como bien puede ser Madrid o Barcelona, pero teniendo en cuenta que este tipo de profesionales dan tranquilidad a los clientes, en último término, quise ubicarlo en qué mejor sitio que en el campo, y en concreto en Calanda.
¿Por qué en Calanda?
La razón es que yo tengo una relación muy estrecha con el pueblo, porque mi madre era de Calanda y el libro está dedicado en su memoria. Buena parte de mi infancia y mi juventud tiene una estrecha relación con Calanda y en general con el Bajo Aragón.
¿Has abordado la despoblación?
Yo soy un firme defensor del medio rural, entiendo que todo país tiene que tener un equilibrio entre la ciudad y el campo, y por eso de alguna manera quise hacer un homenaje al campo y en concreto a una tierra que es de mis antepasados, como también lo es Alcañiz por parte de una bisabuela.
¿El marketing turístico es clave en este complicado momento socioeconómico?
Cierto es que hablamos mucho de marketing turístico. Es una oportunidad para los pueblos potenciarlo porque en general se llevan a cabo acciones muchas veces inconexas. No suele haber una estrategia integral de marca. Por ejemplo, Calanda es muy conocido por varios factores, como el melocotón, el milagro de la virgen del Pilar …Ahora bien, desde mi punto de vista sería muy bueno que hubiera una estrategia integral de todo ello para ubicar el lugar en el escenario nacional e internacional aplicado métodos de marketing.
De ahí que en tu libro sitúes a Calanda como ejemplo de marca con grandes posibilidades de desarrollo...
Conozco Calanda y el Bajo Aragón de toda la vida y sigo manteniendo el contacto frecuente. A lo largo de los años he visto que hay un turismo en el Bajo Aragón pero que suele ser en general muy estacionado. En el caso de Calanda hay mucho turismo en los días de la Semana Santa como un hecho puntual. Pienso que sería bueno encontrar fórmulas para que ese turismo fuera más desestacional, más prolongado y más frecuente a lo largo del año. De esa manera se beneficiaría no solo el pueblo en sí, sino también los de su alrededor.
En el caso de Calanda hay un activo que considero importantísimo, que es el hecho del milagro de la virgen del Pilar. Hay muchas personas que son creyentes y lo desconocen hoy en día. Igualmente para la gente que no son creyentes es una historia espectacular que llama muchísimo la atención. Por ejemplo podría ser un reclamo para unos en lo que es la extensión de la fe y para otros como turismo cultural. A mí, particularmente, siempre me ha sorprendido que no se haya dinamizado por que por ejemplo el gran Luis Buñuel llegó a decir que es ateo «por la gracia de Dios» pero que el milagro de Calanda no se lo quitara nadie. Toda tierra, todo pueblo, como toda persona tienen un potencial por desarrollar, lo único que muchas veces no lo vemos o no nos hemos puesto manos a la obra para desarrollarlo.
¿Qué haría falta para desarrollar este potencial?
Hay un paso previo y decisivo que es la estrategia, saber lo que queremos y sobre todo la unión. Si se parte de la unión entre los pueblos y villas, si hablaran de aquello que les une, más allá de las rivalidades históricas, se darían cuenta que es mucho más que lo que les separa. Pensar es una exigencia realmente para sacar la mejor versión como pueblo o como villa. Lo siguiente que hay que hacer es comunicarla. Normalmente se suele hacer justo lo contrario. Todo el mundo piensa en comunicar o en actuar y aparece en redes, televisión…, pero el paso previo es buscar la mejor versión, la mejor manera de hacerlo. Hacerse atractivo para un tipo de mercado o en este caso, para un tipo de cliente turístico que queremos tener. Así será mucho más factible que haya posibilidades de éxito.
¿Como se puede plantear una buena estratégia?
Lo esencial es sentarnos con las personas y no enfocarnos en aquello que nos separa sino en todo aquello que nos une y a partir de aquí poder crecer conjuntamente. Conviene no esperar mucho la ayuda de otros sitios y actuar por nosotros mismos.
¿Cuál sería la estrategia para el Bajo Aragón?
Entiendo que en Bajo Aragón tiene un potencial de atracción de turismo de tranquilidad, cultural, respetuoso con la tierra que está desaprovechado. El paso previo es la clarividencia de ideas y la unión, como he dicho. Una familia podría perderse en el buen sentido de la palabra por el Bajo Aragón y encontrar un turismo para nada explotado por el boom inmobiliario, en definitiva, un turismo de lo auténtico que es lo que más se valora hoy en día.
¿Crees que el coronavirius ha intensificado la búsqueda del turismo más singular?
Considero que sí. Quizá no sea algo tan sorprendente, en un mundo cada vez más tecnológico, lo que buscamos mucho es el equilibrio entre lo clásico y lo nuevo. Las personas tenemos a menudo una irrefrenable atención por lo nuevo pero justamente para compensar esto necesitamos también el equilibrio con lo tradicional. Sobre todo la gente urbanita muchas veces necesita respirar campo o montaña. Yo realmente de vez en cuando necesito respirar Calanda y sentir el Bajo Aragón.







