Este verano se realizó la tercera excavación, que ha permitido encontrar costillas de iguanodontido
El Barranco del Hocino de Estercuel ha vuelto a sorprender por su riqueza paleontológica. Este verano, y ya es el tercero, la excavación de dinosaurios, a cargo de la Universidad de Zaragoza y del Museo de Ciencias Naturales de Zaragoza, se ha vuelto a poner en marcha para trabajar en la cavidad y encontrar así más material que aporte información sobre el pasado de esta parte de la provincia de Teruel. En apenas cuatro días del mes de agosto, han trabajado en la excavación un total de cuatro paleontólogos y los directores del proyecto. «El Barranco del Hocino es importante porque son los primeros restos de dinosaurios en Estercuel. Antes, ya se conocían restos de vegetación, de flores y de invertebrados, pero nunca se habían encontrado de dinosaurio. Aportan mucha información que no se tenía de las Cuencas Mineras», explicó Cristóbal Rubio, concejal del Ayuntamiento de Estercuel y el paleontólogo que ha seguido la excavación durante todos los años. «Es muy interesante y los investigadores están encantados con el yacimiento», añadió.
Este año la campaña ha permitido encontrar varias costillas de iguanodontido -que no se habían hallado hasta la fecha-, varios dientes y un fragmento de mandíbula de cocodrilo, entre otros. «Se han encontrado restos interesantes, aunque el material está todo consolidado. Hasta que no los limpiemos bien, no podemos saber qué tipo de hueso es o a qué animal pertenece. Hay que darles bastantes manos, no están tan limpios como los vemos en los museos», explicó el paleontólogo.
El procedimiento es extraer la roca donde están dentro los fósiles. Si están en muy mal estado, se les aplica productos de consolidación para evitar que se rompan. Una de las últimas fases es el relleno de alguna grieta en el fósil para terminar la estructura del hueso.
Todos los restos encontrados son enviados al Museo de Ciencias, ubicado en el edificio Paraninfo de la Universidad de Zaragoza, al tener la excavación una autorización del Gobierno autonómico. Los investigadores disponen de un tiempo para prepararlos y estudiarlos, pero después los deben dejar en las instalaciones del museo para su exposición al público. Su uso también será de investigación y servirá para realizar una tesis doctoral.
Todo comenzó con un paseo
La historia de la excavación del Barranco del Hocino de Estercuel comenzó hace cuatro veranos con un paseo. Juan Francisco Rubio, vecino de la localidad y, a su vez, hermano de Cristóbal, mientras paseaba por el monte, se encontró con un par de vértebras. Al fijarse con más atención, se dio cuenta que parecían restos de dinosaurios. Tras comentárselo a su hermano, lo pusieron en conocimiento del Gobierno de Aragón. «Esta tercera campaña ha tenido magníficos resultados. Al principio aparecían pequeñas cosas sueltas, pero este año ya han aparecido costillas unidas y en el sitio donde estaría el animal», contó Juan Francisco.
Juan Francisco, que realiza senderismo por el monte cuando vuelve a la localidad, afirma que ha encontrado otros cuatro sitios donde afloran más restos como estos.
Las ayudas para continuar
A diferencia de los otros años anteriores, este verano la excavación no iba a recibir ninguna ayuda económica. Sin embargo, la empresa Australair ha sido la que ha corrido con todos los gastos. El motivo es que Juan Francisco pertenece a ella y convenció a su supervisor para que se realizase esta inversión. «El problema fundamental es la financiación porque no hay recursos económicos para continuar con la excavación», afirmó.
La empresa ha asumido una gran parte de los 2.500 euros totales en concepto de desplazamientos, alquiler de vehículos, el alojamiento y la manutención de los paleontólogos. La otra pequeña parte ha sido aportada por el proyecto de investigación de los propios paleontólogos.
Otros años la excavación había recibido ayudas económicas de otras instituciones públicas. El primer año, en el verano de 2015, recibió ayuda de la Diputación Provincial de Teruel y del Ayuntamiento de Estercuel, mientras que, al siguiente, fue Caja Rural de Teruel junto al Consistorio las instituciones que apoyaron la excavación. Cabe destacar que los paleontólogos han viajado hasta Estercuel sin cobrar un salario, únicamente por el placer de descubrir e investigar más sobre el Cretácico Inferior en Estercuel.
Para la campaña del próximo año esperan encontrar varios patrocinadores que, aunque vayan aportando pequeñas cantidades, se pueda llegar a una cifra para correr con los gastos de los paleontólogos. En mente también tienen incluso realizar una campaña de «crowdfunding». «Se van encontrando cosas pero cada vez hay que excavar más hondo», aseguró Juan Francisco.







