Más de 10.000 personas pasaron por Alcañiz en las Jornadas Nacionales
Alcañiz brilló y sonó este fin de semana con más fuerza que nunca en las XXXII Jornadas Nacionales de Exaltación del Tambor y del Bombo. La luz se la aportó la gran iluminación de los elementos patrimoniales de la plaza España, que sorprendieron a vecinos y visitantes con grandes focos azules y rojos que enfatizaron aún más la belleza de la Casa Consistorial, la Lonja y la Iglesia Santa María la Mayor. El sonido de la tamborada lo pusieron los miles de tambores y bombos de los 22 pueblos del Consorcio Nacional, que alzaron su toque para lograr al fin ser Patrimonio Cultural Inmaterial de la UNESCO. El Ministerio de Cultura presentará el expediente al organismo internacional y en noviembre de 2018 se conocerá la decisión de la UNESCO.
Una amalgama de sonidos y luces que se entremezclaron entre sí para dejar tres días para el recuerdo en Alcañiz. Desde la organización apuntan a que durante todo el fin de semana pasaron por la ciudad más de 10.000 personas y en los momentos de máxima afluencia y en la exaltación se llegaron a concentrar 6.000 en la plaza España y su entorno. Fue especialmente destacable la presencia de los pueblos de la Ruta del Tambor y el Bombo, que se volcaron con Alcañiz fletando autobuses durante toda la noche para que sus vecinos se pudieran desplazar. Durante el desfile del viernes sorprendió la presencia de muchos niños y personas mayores. Respecto a las delegaciones, las más numerosas fueron las de Calanda y Andorra.
El resto de los municipios del Consorcio también dejaron su impronta, especialmente los que lucían una indumentaria más curiosa. Cada localidad reservó un mínimo de dos autobuses. Precisamente, desde Baena, que siempre sorprende con sus chaquetas rojas y sus cascos que simulan un casco que termina en una cola de caballo, fletaron cinco autobuses. Otra de las localidades más numerosas fue Moratalla, que se caracteriza por sus instrumentos, que se tocan en posición vertical y por sus vistosas túnicas de muchos colores.
Aunque uno de los mayores temores era la climatología, al anunciarse lluvias durante toda la semana, finalmente el tiempo acompañó aunque bajaron considerablemente las temperaturas. Las precipitaciones tan solo hicieron acto de presencia en la madrugada del viernes al sábado al comenzar el acto del encendido de luces posterior al desfile.
Los hosteleros, muy contentos
En cuanto al sector hostelero, el balance es más que positivo y lo califican como un «pequeño MotoGP». La gerente de la Asociación Turismo Bajo Aragón, Nieves Ballestero, confirma que había sido un fin de semana muy bueno para la hostelería alcañizana. «Hacemos un balance muy bueno, fundamentalmente en Alcañiz, que ha sido donde se ha notado realmente. Ha habido mucho consumo y eso, en un mes como marzo, se nota», considera.
Por su parte, los empresarios alcañizanos también se muestran muy satisfechos con la acogida que ha tenido el evento desde el punto de vista de consumo. Desde hacía meses, la capital bajoaragonesa tenía todas las plazas hoteleras cubiertas y, por ese motivo, el evento ha supuesto un auténtico revulsivo económico para los establecimientos. «La plaza ha estado a tope desde el viernes por la tarde y hasta la madrugada del sábado al domingo, y ha superado todas nuestras expectativas», destaca Juanma Crespo, propietario del Restaurante Guadalope. En su caso, el sábado por la mañana tuvieron que reponer todas las existencias porque se quedaron sin reservas la noche del viernes. En la misma línea se mostró Fidel Meseguer, de Restaurante Meseguer, que confirma que tanto las comidas y cenas del restaurante como las habitaciones del hotel estuvieron «completas»: «ha habido muy buen ambiente y eso la sido lo mejor de todo». «Ofrecimos tanto comidas como cenas e incluso se tuvieron que doblar los turnos», comenta Manuel Barrau, de Micelios.
«Máxima» valoración del Consorcio
En cuanto a la organización, el presidente del Consorcio Nacional del Tambor y Bombo, Antonio Mesa, concede a Alcañiz la valoración «máxima que se le puede otorgar a un evento nacional». «Se han organizado unas tamboradas espectaculares y apoteósicas por lo que hemos visto y vivido a tan solo un año de conocer si entramos a formar parte del Patrimonio Inmaterial de la Humanidad», afirma Mesa. El presidente destaca la buena participación y las novedades que se prepararon desde la organización. «En el desfile me llamó la atención la gran participación de muchos pueblos, especialmente Calanda. Me encantó la actuación de tambores y jotas del pregón, la elección del emplazamiento para el monumento al tamborilero y todas las sorpresas de la exaltación, especialmente la mascletá», explicó Mesa, quien destaca que Alcañiz decidiera dar mucha mayor visibilidad a la presentación del pueblo que acogerá las Jornadas de 2018. En anteriores ocasiones se daba a conocer en una comida de delegaciones y en esta ocasión se optó por hacerlo durante la exaltación delante de toda la plaza.
Por su parte, desde el Ayuntamiento se realiza un balance muy positivo del fin de semana y aseguran que les han llegado agradecimientos de todas las delegaciones, que se marcharon «enamoradas» de Alcañiz. Asimismo, agradecen la colaboración de las 150 personas de la organización y el alrededor de un centenar de voluntarios que hicieron posible que todo saliera «a la perfección». «Es una satisfacción que todo haya salido a la perfección. El éxito ha sido de todos los que se han involucrado personalmente», afirma el concejal de Turismo, Miguel Ángel Estevan.
Una de las asociaciones que se implicó directamente en la organización fueron los Amigos del Tambor, que se repartieron entre los guías, puestos, voluntarios,... «Ha sido todo un éxito. Se han cumplido los horarios, el tiempo nos ha respetado y los visitantes se marcharon muy contentos», comenta Eduardo Bardavío.
La única nota negativa fue la escasa presencia institucional de DGA y DPT. La consejera de Ciudadanía y Derechos Sociales, Mª Victoria Broto, no pudo acudir al pregón a causa de la nieve en la zona de Huesca y el delegado de DGA en Teruel, Antonio Arrufat, fue el máximo representante autonómico. Tampoco hubo autoridades de la Diputación. Sus únicos representantes fueron el propio alcalde de Alcañiz, Juan Carlos Gracia, diputado de Museos; y Carlos Sánchez, delegado de Personal.







