Jorge Abril es desde el pasado día 4 de mayo el máximo responsable del Consorcio del Patrimonio Ibero de Aragón. El cargo de gerente lo consiguió por concurso, pero el proceso se ha dilatado durante más de dos años. Ahora llega al nuevo despacho con ganas de volver a darle vida al proyecto y con la intención de poner el Patrimonio Ibérico «al nivel que se merece».
abril asume el cargo desde su formación como historiador y arqueólogo. Durante los últimos 15 años ha sido técnico de gestión de proyectos de desarrollo rural y cooperación en el Maestrazgo, en el Grupo de Acción de ADEMA. Además, entre 2004 y la actualidad ha sido coordinador y director de varias excavaciones arqueológicas y miembro del comité científico del Geoparque del Maestrazgo.
Han pasado dos años entre que obtuviste la plaza y que puedes sentarte en este despacho. ¿Cómo se ha vivido la espera?
Reconozco que lo he vivido con mucho desgaste. Yo gané un proceso hace dos años y ha habido una serie de errores administrativos por parte del Gobierno de Aragón que se han tenido que subsanar. Ha sido un tiempo de no entender nada. Lo importante es que la situación se ha encauzado y estoy muy contento de estar aquí.
La plaza se queda vacante por la jubilación de José Antonio Benavente. ¿Cuál es el legado que ha dejado?
José Antonio Benavente ha sido fundamental para la protección y puesta en valor del patrimonio arqueológico de todo el Bajo Aragón Histórico. Indudablemente, este proyecto tiene su marca y su figura ha sido fundamental para que este proyecto esté vivo, pero mi idea es que también llegue a tener la mía propia. Ahora tenemos una nueva junta formada por alcaldes y representantes públicos, que se irá renovando según los ciclos políticos, y con la que vamos a trabajar.
Contigo al frente se abre una nueva etapa. ¿Cuál es tu visión al frente de esta institución?
Tenemos muchos retos, pero también fortalezas. Trabajamos en un ámbito geográfico muy concreto y con un producto patrimonial único en toda España. Hay otros espacios de protección y dinamización del patrimonio arqueológico en otras zonas del país, pero este es el único que se gestiona desde el territorio y no desde las capitales. Vamos a trabajar en dos patas: por un lado, la protección de los yacimientos, que es nuestra labor fundamental, y la creación de un plan de excavaciones, porque ahora mismo hay muy poco. Por otro, queremos que el Consorcio sea una fuente de desarrollo territorial tanto a nivel turístico como identitario.
Para eso hace falta financiación.
La financiación es la que es; ese es otro de los grandes retos del Consorcio. Si miramos los datos, ahora mismo estamos gestionando 22 yacimientos y 11 centros de visitantes. Es una cuestión compleja porque nos encargamos de la protección, la puesta en valor, la investigación y la atención de nada más y nada menos que 11 centros de visitantes. Todo esto necesita una financiación un poquito más acorde a lo que los tiempos requieren. Hay que recordar que yo estoy a media jornada.
Hace falta un impulso turístico, pero ¿los propios vecinos de los pueblos son conscientes del legado íbero que les rodea?
Cuando se creó el Consorcio se hizo una labor muy importante de concienciación ciudadana en torno al patrimonio arqueológico. Después de estos tres años y medio hace falta oxígeno. Hay que mejorar la parte educativa, aunque uno de los valores del territorio es que tiene una comunidad educativa muy importante. Hay que trabajar con ellos para que el alumnado pueda conocer el mundo ibérico, qué conlleva una excavación, qué significado tiene la protección del patrimonio y cómo se pone en valor.
¿Ha sido un problema estar durante tres años sin una persona al frente?
El Consorcio ha funcionado a nivel administrativo, pero a la mínima expresión. Se han encargado de la contratación de la empresa para la limpieza de yacimientos, la atención a los centros de visitantes, los convenios… La institución tiene su propio recorrido, pero considero que, si queremos abrir nuevas líneas y nuevos proyectos, es importante que haya una cara visible. Ha sido una demanda de los alcaldes porque es necesario que haya un responsable técnico para impulsar nuevas líneas y dotarlas de contenido.
Hace unos días se publicaba el proyecto para la musealización del yacimiento del Roquizal del Rullo de Fabara. ¿En qué líneas se va a trabajar?
Acabo de aterrizar, pero Fabara es uno de los primeros sitios que quiero visitar. Este verano queremos realizar actividades de dinamización, visitas a yacimientos… Queremos hacer unas jornadas vinculando la arqueología y la astronomía.
Todo lo que tiene que ver con el cielo está muy de moda para este verano.
Tenemos en cuenta que con el eclipse va a estar todo «petado» (ríe). Tendrá que ser el mes anterior, pero la idea es hacer visitas por la tarde-noche y colaborar con entidades astronómicas. Hay una relación histórica entre la ubicación de los yacimientos ibéricos y la astronomía.
¿Organismos tan concretos como el Consorcio Íbero tienen realmente relevo generacional?
Hay varios alcañizanos que se dedican a la historia y a la investigación, aunque no sobre estos temas. Es sorprendente, pero en la universidad ahora mismo no hay nadie investigando sobre el mundo íbero. Si conseguimos más financiación, podremos abrir líneas de investigación y ayudas para jóvenes investigadores que quieran trabajar sobre el mundo ibérico. Ahora mismo somos nosotros los únicos que estamos investigando.
¿En qué líneas se está investigando?
El Consorcio Íbero tiene un comité científico compuesto por diferentes profesores universitarios vinculados a la arqueología y al mundo ibérico que están investigando. Lo que ahora mismo necesitamos son nuevas excavaciones. Obviamente estamos colaborando con el Taller de Arqueología de Alcañiz en el yacimiento de La Reala y con el Museo de Teruel, que está excavando en Oliete. El problema es que ahora mismo excavar es muy caro porque se necesita un plan director o una política de gestión previa. Yo siempre digo que lo mejor para un yacimiento arqueológico es que, si no hay un plan de excavación, se deje tal cual. Uno de nuestros retos es poder abrir programas de excavación. Es fundamental; es nuestra única herramienta para seguir descubriendo el mundo ibérico.








Adiós consorcio !!
Gran trabajo por hacer, Jorge, ¡ánimo!
Los yacimientos son BIC y, por lo tanto, competencia del Gobierno de Aragón que tiene departamentos especializados, a los centros de interpretación mi va ni perrin…para todo lo demás 🎶 El chiringuito, el chiringuito 🎶 Por favor que alguien ponga orden que ya estamos hartas de ser los paganinis !