Las energías renovables están generando el principal tema de debate energético en nuestro territorio. ¿Por qué?
Nuestro sistema productivo requiere de energía que en su gran mayoría se obtiene de recursos fósiles, petróleo, carbón, gas… Es decir, recursos que, desafortunadamente, no tenemos en este país. Poder sustituirlos por energía generada en base a aquellos que sí tenemos, como el sol, el viento o el agua, es algo que proporciona ventajas tanto de seguridad energética, como en el sistema productivo porque su coste es bastante más barato.
¿Puede ejemplificar con cifras?
En el mix eléctrico llevamos ya bastantes años en los que se están introduciendo las energías renovables como un elemento más que complementa los distintos sistemas de producción. Tenemos energía nuclear, con gas; ya desde hace bastantes años hidráulica, y también entró la energía eólica. Últimamente, además, ha irrumpido con fuerza la fotovoltaica. Ahora mismo, el 56% de la energía que consumimos es verde y si incluimos la nuclear, que tampoco emite emisiones de CO2, nos situamos por encima del 75%. Es decir, tenemos un mix eléctrico muy descarbonizado. No obstante, el mix eléctrico es solo una parte del conjunto de energía que consumimos a nivel nacional. Lo que hay que intentar es descarbonizar otros usos: vehículos eléctricos, electrificación de fábricas, electrificación de la climatización de las viviendas…
Uno de los grandes proyectos planteados de cara a los próximos años es la línea de muy alta tensión (MAT) para evacuar energía renovable desde Aragón a Tarragona. ¿En qué consistirá este proyecto?
Servirá para sustituir una infraestructura existente, y que tiene poca capacidad, por una nueva que contará con un trazado con una mejor implantación en el territorio desde el punto de vista social y medioambiental. Por hacer una analogía, es como si ahora mismo desdoblásemos la carretera de Alcañiz, que tiene un trazado y una capacidad de vehículos. Tendremos una infraestructura mejor, que tendrá más capacidad y que será más segura. Al fin y al cabo no estamos hablando de construir una nueva infraestructura, sino de sustituir una infraestructura vieja por una nueva.
Suena muy bien, pero ya está habiendo polémica en torno al proyecto...
No es un proyecto que nosotros hagamos porque sí. Viene determinado en una planificación nacional que aprueba el Consejo de Ministros y que le encarga a Red Eléctrica su realización. Es decir, forma parte de una planificación nacional de infraestructuras. Nosotros hemos iniciado la tramitación administrativa y en el desarrollo y el estudio del proyecto hemos hablado con el territorio para buscar soluciones que mejoren su implantación. Ahora mismo, la línea existente pasa al lado del Monasterio de Rueda, por encima de las Saladas de Chiprana, muy cerca del núcleo urbano de Caspe, y también por el medio de la CEPA del Matarraña. Con el nuevo trazado, evitaremos este tipo de ubicaciones. Cada uno es libre de opinar lo que considere, pero no hacer la infraestructura y dejar la existente sería mucho peor para el territorio.
¿Cuáles serían esos riesgos en caso de no acometer la nueva línea?
Tendríamos una infraestructura con menos capacidad y que además seguiría afectando a algunas zonas y espacios que son de interés. Evitar estas ubicaciones nos parece un hecho muy importante. Son pasos que mejoran la implantación desde un punto de vista social y medioambiental.
¿Qué beneficios concretos traen consigo este tipo de proyectos para el territorio?
En el territorio a veces no vemos la necesidad de las grandes líneas eléctricas porque encendemos el interruptor de nuestra casa y no sabemos por dónde viene esa luz. Pero igual que para ir de Zaragoza a Barcelona utilizamos una autovía y si queremos ir a un pueblo tenemos que coger una carretera secundaria, para que la luz llegue a cada una de nuestros municipios, todos pasan por una infraestructura eléctrica de transporte y cuanto mejores y de mayor capacidad sean, mayor seguridad tendremos a nivel global. Con este proyecto en concreto, pasaremos a tener un sistema eléctrico más robusto. La subestación de Escatrón, concretamente, se va a ver mejorada en cuanto a la capacidad que tiene para emitir energía.
¿Qué debería ocurrir para que este tipo de proyectos generen más riqueza local?
Nosotros siempre decimos que la red de transporte es una infraestructura que siembra. Es una infraestructura más, igual que son los ferrocarriles, las carreteras, las conducciones de agua…Por sí misma ninguna carretera te crea un desarrollo, pero sí que te permite tener un elemento que facilite la implementación o que te haga más atractivo que una industria vaya a más. El desarrollo de generación renovable que hemos visto en la provincia, particularmente en Teruel y en general en todo Aragón, no hubiera sido posible sin el desarrollo de la red de transporte en el que estamos inmersos desde hace 15 años.
¿Qué diría a quienes dudan del proyecto?
La forma en que consumimos energía, de dónde la traemos, es un elemento que nos afecta de una forma importante. La geopolítica está interfiriendo en nuestro sistema de consumir electricidad, tanto en seguridad de suministro, como a nivel de precio. Solo hace falta ir a echar gasolina al surtidor. Y por ello creo que tenemos que tener una visión a largo plazo. En este proceso de transición energética, haciéndolo de una forma ordenada, con seguridad, vamos a tener un sistema mejor desde un punto de vista para el ciudadano en particular. Y en lo que respecta al proyecto, insistir en que será una mejora desde el punto de vista ambiental y social, y así lo hemos expuesto en los diferentes estudios y análisis que hemos presentado para tramitarlo.
En cuanto al Bajo Aragón Histórico, concretamente respecto a sus características climatológicas, el viento, el sol o las condiciones orográficas influyen notablemente. ¿De qué manera estratégica podría impactar en este tipo de sectores a nivel nacional?
Aragón es una comunidad que históricamente ha estado muy bien posicionada a nivel energético. Y en cuanto al Bajo Aragón, todo lo que ha supuesto la térmica de Andorra, la de Aliaga o Escatrón han supuesto riqueza para el territorio. No hay que desdeñar este tipo de actividad, aunque ahora hay que apostar hacia una producción de electricidad con tecnologías renovables.La descarbonización es un elemento que está presente en nuestro pensamiento cada día. Cuando compramos una bombilla o un electrodoméstico más eficiente está en nuestro día personal, pero también en el de las empresas. Tenemos que hacer todo lo posible por desarrollarnos.
En clave nacional, hace justo un año hubo gran apagón. ¿Considera que el modelo energético actual es eficaz para hacer frente a otra situación como esta?
Sí, sin ningún tipo de duda. Lo que vivimos el año pasado fue una situación excepcional y se han tomado medidas, tanto técnicas como regulatorias, para que el sistema sea seguro. De hecho, si no tuviéramos un sistema eléctrico seguro, no tendríamos este interés de la cantidad de empresas que están buscando instalarse y consumir energía a nivel nacional. Tiene un mix con una alta descarbonización, es decir, que no emite CO2, y además con un precio muy competitivo respecto, por ejemplo, a otros países de Europa como Alemania.
¿Qué otros proyectos relevantes relacionados con la energía se están desarrollando desde Red Eléctrica?
Estamos inmersos en el desarrollo de la planificación nacional 21-26, que es responsabilidad del Ministerio de las Competencias de Energía, en este caso el Ministerio para la Transición Ecológica. Además del ya mencionado, hacemos también actuaciones para obtener una mejor repotenciación de líneas, es decir, darles más capacidad sin hacer una infraestructura nueva. Y habrá que ver, porque el Ministerio está trabajando ya en la siguiente planificación, 25-30, en la que habrá que definir qué infraestructuras define y encarga Red Eléctrica su desarrollo.








Tres MAT parten de Aragón y evacuan en País Vasco, Levante y Cataluña, tres comunidades que generan entre el 15 y 17% a través de energías renovables y que a su vez son de las mayores consumidoras. Aragón genera el 86% de su energía a través de renovables y la lleva por estás MAT a cientos de kilómetros. ¿porque no generamos la energía donde la consumimos?…
y que beneficio hay para donde pasa ninguno, solo piensan en hacer ricas a las regiones que ya lo son olvidándose como siempre de las zonas rurales
Si te pasa encima o cerca de una finca perderá mucho valor si la quieres vender
No es para coger electricidad solo para transportar
El impacto visual de semejantes torres será brutal
Han pensado en compensar dando facilidades y rebajas para riegos o empresas seguro que no solo van a su interes
Hay que ser solidario hombre.
El mes pasado se aprobó una moción contra la MAT en el ayuntamiento de Caspe. En el pleno de ayer 30 de abril nos enteramos alucinados que el equipo de gobierno ya ha firmado A ESCONDIDAS. Parafraseando a la Sra. Ayuso con el «se iban a morir igual» las 7291 personas que murieron desasistidas en las residencias de mayores de Madrid, el señor concejal dijo que la MAT «la iban a poner igual». Nada de luchar por un TRAZADO MENOS DAÑINO o más dinero. Como no pasa por encima de la Colegiata, pues ya vale. Todos los caspolinos que viven en las huertas de Caspe se acordarán siempre de la señora alcaldesa Ana Jarque cada vez que miren hacia arriba y vean pasar los cables por encima suyo, eso si no tienen que dejar su casa porque allí tengan que poner una torre. Y todo por 276000 miserables euros, el 2% del presupuesto municipal. La sensación de haber sido traicionados por usted será imborrable, Sra. Jarque.