La jota mueve masas y la prueba es Cantavieja, que ha vuelto a ser sede de la Concentración de Escuelas de Jota de municipios de la provincias de Teruel y Castellón. La cita ha alcanzado su XXXVI edición y ha reunido a presente y el futuro de la jota en el territorio. La jornada de sábado congregó a más de 800 personas, entre participantes, organización y público, con más de 400 personas ligadas a la jota —cantadores, bailadores y músicos— procedentes de diferentes municipios, "en una muestra de la vitalidad de esta tradición profundamente arraigada en estas provincias", dicen.

El encuentro está organizado por la Asociación Cultural de Jota del Maestrazgo y "ha vuelto a evidenciar el papel clave de la escuela comarcal como eje vertebrador de la transmisión cultural". Como explica, se trata de un proyecto que, desde su nacimiento en 2010, ha conseguido consolidar una red de formación que implica a más de 70 personas de alumnado de todas las edades y que mantiene viva una tradición heredada durante décadas. La escuela está formada por alumnado procedente de localidades como La Iglesuela del Cid, Mirambel, Tronchón, Fortanete, Bordón, Cantavieja, La Cañada de Benatanduz, Olocau del Rey y Villafranca del Cid. "Esta realidad refleja el carácter compartido del Maestrazgo como espacio cultural, donde la jota trasciende fronteras administrativas y se mantiene como un elemento identitario común", apuntan desde la localidad.

A lo largo de la jornada de encuentro han participado las escuelas de Mora de Rubielos, Utrillas, Puebla de Valverde, Manzanera, Viver, Monreal del Campo, El Poyo del Cid, Jérica, Alfambra y Linares de Mora, configurando un completo mosaico de estilos, repertorios y formas de interpretar la jota.
La programación se desarrolló siguiendo un completo horario que comenzó con la recepción de grupos y vermut jotero, seguido de una ronda baturra por las calles de Cantavieja. Posteriormente, tuvieron lugar las actuaciones de los grupos infantiles, donde se pudo comprobar el relevo generacional que garantiza la continuidad de esta tradición.

Ya por la tarde, la actividad continuó con animación infantil y, finalmente, con la actuación de los grupos de adultos, que ofrecieron un repertorio amplio y representativo del folclore aragonés, con piezas como jotas, boleros, seguidillas, fandangos y danzas tradicionales propias de cada localidad.
Las actuaciones se desarrollaron en el polideportivo de Cantavieja, que acogió a participantes y público durante todo el día. De forma paralela, la convivencia fue otro de los ejes fundamentales del encuentro. La comida popular, para la que se distribuyeron cerca de 780 tickets, llenó los dos pabellones del recinto ferial, convirtiéndose en uno de los momentos de mayor participación.

Voluntariado y apoyos
El evento contó con la implicación directa de unas 80 personas voluntarias, muchas de ellas jóvenes y familias de la comarca, que trabajaron en la organización para garantizar el correcto desarrollo de la jornada. Han colaborado además muy activamente el Ayuntamiento de Cantavieja, Atadi, Comarca Maestrazgo y Caja Rural. Han prestado materiales los Ayuntamientos de Fortanete, La Iglesuela del Cid, La Cañada de Benatanduz, Tronchón y Villafranca del Cid. "Esta implicación colectiva ha vuelto a poner de manifiesto el carácter comunitario de la jota", valoran.
La conducción del acto corrió a cargo de José Antonio Altaba, profesor de canto, y Nerea Altaba Sales, periodista, quienes han ejercido como presentadores ataviados con indumentaria tradicional del Maestrazgo, cedida por La Basquilla de Teruel, reforzando así la puesta en valor del patrimonio cultural.

Más allá de los números, "la concentración ha vuelto a demostrar que la jota es mucho más que una manifestación cultural en las provincias de Teruel y Castellón. Es un vínculo entre generaciones, una herramienta de cohesión territorial y un elemento de identidad compartida. En un contexto marcado por la despoblación, iniciativas como esta evidencian la capacidad del territorio para mantener vivas sus tradiciones y proyectarlas hacia el futuro", reflexionan desde la organización.
Consideran que cada edición de esta concentración reafirma que la vitalidad de estos pueblos no se mide únicamente en números, sino en la implicación de su gente, en la transmisión de conocimientos y en la emoción compartida en torno a la música y el baile. "Cantavieja ha vuelto a ser, en esta ocasión, el escenario donde esa cultura viva se ha hecho visible con toda su fuerza", concluyen.







