Para Julio de la Iglesia, técnico en desactivación de explosivos (TEDAX) y coach especializado en liderazgo, el miedo es una constante compañera y un aliado en su trayectoria vital y profesional. De la Iglesia, que ha pasado gran parte de su carrera enfrentándose a riesgos letales en cada misión, se ha convertido en un firme defensor del miedo como herramienta poderosa para el desarrollo personal. Así lo afirma el invitado especial del evento celebrado esta semana 'Liderando en Femenino', donde compartió su visión única de esta emoción, "que no paraliza sino que impulsa hacia el crecimiento".
Explica que solo aquellos que sienten miedo pueden considerarse valientes, pues, según sus palabras, «si no sientes miedo, quizás seas un inconsciente, un temerario, o alguien que, en lugar de avanzar, se ciega ante el peligro». De la Iglesia añade que la valentía no implica la ausencia de temor, sino la capacidad de seguir adelante pese a su presencia. «El miedo te hace ver dónde tienes que mejorar», sostiene, convencido de que esa es la clave para alcanzar cualquier meta.
La gestión del miedo, añade, no es solo fundamental en contextos de alto riesgo como el suyo, sino también en el mundo empresarial. Asegura que «el miedo solo se supera en la acción», subrayando que muchos líderes y empleados temen al fracaso o a los cambios que podrían alterar su estabilidad. «¿Tienes miedo a que un nuevo producto fracase? Haz las preguntas correctas, analiza, y actúa», aconseja.
Con el tono seguro que marca su experiencia, Julio de la Iglesia utiliza una metáfora que resulta ingeniosa y directa: la del «chubasquero emocional». Explica que este concepto le ayuda a gestionar sus propias emociones en situaciones de extrema presión y recomienda aplicarlo a quienes deban enfrentarse a grandes desafíos. «La imaginación es el cable rojo de la desactivación del miedo», declara, en referencia a esos pensamientos apocalípticos que, según él, nuestra mente suele proyectar. Para De la Iglesia, lo importante es mantenerse en el presente, dar un paso a la vez y «ponerse a pensar con claridad para buscar soluciones». Considera vital mantener las emociones bajo control para evitar la parálisis que el temor extremo puede provocar y lograr actuar en función de los objetivos, en lugar de rendirse al drama de la situación.
Su propia historia de superación parece salida de una novela de resiliencia. Durante su infancia, De la Iglesia fue etiquetado como un «fracaso escolar», algo que lo marcó profundamente hasta que descubrió su vocación en el servicio público. Relata que, pese a sentir una gran inseguridad y el constante miedo al fracaso, decidió transformar esa emoción en una fuerza impulsora para mejorar. Así, estudió, se preparó con dedicación y perseverancia, y finalmente se convirtió en el número uno de su promoción en la oposición para TEDAX. «Ese miedo que tenía a suspender lo transformé en mucho más estudio, en mucho más trabajo», confiesa con orgullo, y asegura que desde entonces el temor dejó de ser su enemigo para convertirse en su guía y en el trampolín hacia sus logros.
Al final de la conversación, Julio ofrece un consejo para quienes buscan en el miedo algo más que una barrera: «Abandona la idea de pelear contra el miedo, pues está ahí para protegerte». Explica que el secreto no está en combatirlo, sino en aprender a dirigir esa energía hacia la pasión y los objetivos que realmente importan. De la Iglesia no duda en afirmar que el miedo, bien gestionado, puede convertirse en la fuerza más potente para alcanzar el éxito.
En cada una de sus palabras, De la Iglesia nos invita a una reflexión profunda sobre el poder transformador del miedo, demostrando que esta emoción, si se entiende y se acepta, puede señalar un camino hacia la superación y el crecimiento.








