En este Día Internacional de la Mediación, este recurso se presenta como la alternativa a la vía judicial
Este domingo 21 de enero es el Día Internacional de la Mediación. Una conmemoración que en España cobra todo el sentido ya que el hábito de recurrir a este método ante un conflicto no está tan asumido como en otros países.
El Bajo Aragón ha irrumpido con paso lento pero seguro en un ámbito en el que comunidades autónomas como País Vasco y Cataluña atesoran años de experiencia. Aragón, Mediamos Bajo Aragón se presenta en el territorio como «la alternativa a la vía judicial». La única en la provincia de Teruel ya que en Zaragoza, Barbastro y Monzón, aunque no abundan, sí hay experiencias similares.
El equipo está compuesto por tres mujeres bajoaragonesas. La psicóloga, Gema Prades; la abogada, Pilar Larrosa, y la mediadora, Sofía Espada. Operan en Alcañiz (Calle Pablo Gargallo) para todo el Bajo Aragón.
«El primer impulso es acudir a un abogado y tenemos a mano otras herramientas como esta muchísimo más rápida», explicó Larrosa. Llevan un tiempo funcionando y los resultados, de momento, son positivos prácticamente al 100%. «Principalmente se debe a que las partes vienen porque así lo deciden, no es una imposición, sino que existe voluntad de entendimiento», explicaron.
El objetivo de la mediación es que las personas puedan solucionar sus diferencias de forma pacífica, ahorrando dinero, tiempo y sufrimiento a las partes, y también aumentando las posibilidades para que las relaciones personales no se deterioren o se pierdan.
En la mediación tienen cabida todo tipo de conflictos en el ámbito familiar, escolar, comunitario y de organizaciones, como pueden ser las relaciones entre empresas o situaciones de acoso laboral.
«En las familias se dan discrepancias por el cuidado de mayores, relaciones de padres e hijos o herencias, por ejemplo, y se trata de resolverlas de la manera menos agresiva para ser capaces de continuar siendo familia», añadieron.
Las relaciones entre vecinos y peñas son otros de los conflictos comunes susceptibles de solución antes de llegar a la denuncia.
«Cada caso requiere su tiempo pero se trata de que no se dilate demasiado», comentó Espada. Recurrir a la mediación supone un ahorro sustancial del tiempo y dinero que requiere un proceso judicial que se demora meses e incluso años.
«También se aminora el impacto emocional porque las cosas se hablan. Cuando uno llega a un proceso judicial hay mucha tensión», añadió Prades.
Comenzar a concienciar
Además de resolver conflictos, la pretensión es incorporar la cultura de paz en la vida de las personas y organizaciones. Para ello, comenzarán por los centros educativos con el objetivo de realizar actividades. «Antes debe interiorizarlo el profesorado y en ello estamos», dijeron.







