Divulgar el lenguaje de signos y poner en valor la importancia de esta forma de comunicación. Este fue el tema central de la jornada que se desarrolló el domingo por la mañana en La Portellada en la que participaron un total de 35 personas. La actividad estuvo organizada por la Asociación Cultural Portillo de la Amistad y corrió a cargo de la Asociación de Sordos de Zaragoza y Aragón (ASZA) que se desplazó hasta la localidad. La actividad se desarrolló en el pabellón municipal y se dividió en dos grupos de adultos y para niños.
La iniciativa surgió gracias varios vecinos de la localidad que en este caso tienen la audición reducida. "Contamos con algunos vecinos, concretamente mi pareja es una de ellos, que estaban muy interesados en organizar una actividad de este tipo. Lo cierto es que fue todo un éxito concienciar tanto a adultos como a los más pequeños sobre las dificultades a las que se enfrentan día a día las personas con una menor audición", explicó Javier Fortuño, miembro de la asociación cultural.
El lenguaje de signos es la lengua gestual que utilizan principalmente los sordos españoles y personas que viven o se relacionan con ellos. Aunque no hay estadísticas plenamente fiables, se calcula que cuenta con más de 100 000 usuarios signantes, para los que un 20 o 30 % es su segunda lengua. Está reconocida legalmente desde 2007. El colectivo se vio especialmente afectado durante lo más duro de la pandemia de covid-19. Muchas de las personas con audición reducida o nula saben leer la boca de las personas con las que hablan. Concretamente en La Portellada sus vecinos se concienciaron con este colectivo. Muchos de ellos adquirieron unas mascarillas transparentes para facilitar que estos vecinos con audición reducida pudiesen comunicarse. "Muchas personas no eran conscientes de que con las mascarillas es muy difícil o en algunos casos, imposible que una persona con poca o ninguna audición puedan entenderlos. En La Portellada fue prodigioso porque muchas personas al conocer el caso, adquirieron unas mascarillas transparentes, que eso sí, costaban 14 euros", añadió Fortuño.







