Coca-Cola y Ecodes presentan en Utrillas los resultados del proyecto de reforestación 'Plantando Agua'
Durante los últimos seis años el territorio turolense ha servido como banco de pruebas para diseñar el monte del futuro gracias al trabajo conjunto de Coca-Cola y Ecodes en el proyecto de recuperación hidroforestal 'Plantado Agua'. La iniciativa, pionera en todo el territorio nacional, se puso en marcha en 2012 sobre parte del terreno quemado en 2009 en la Sierra de Majalinos, concretamente en varios términos municipales que pertenecen a la comarca de Cuencas Mineras. Las actuaciones de los últimos seis años han servido para devolver a la naturaleza más de 1.500 millones de litros de agua, plantar 79.400 árboles y para incrementar el almacenaje de agua azul (agua potable) de la zona en un cinco por ciento. Todo un hito que servirá para proyectar este modelo de monte del siglo XXI en gran parte de España.
La iniciativa partió en su momento de Coca-Cola, cuya responsabilidad corporativa tenía el objetivo de devolver el agua utilizada para sus productos en los territorios donde tiene presencia industrial. De esta manera, el lugar elegido fue la comarca de las Cuencas Mineras, ya que allí, concretamente en Cañizar del Olivar, la multinacional tiene un manantial de Aquabona que se ha convertido «en uno de los más importantes» de toda la geografía española. Seis años después de poner en marcha el proyecto 'Plantando Agua', responsables de Coca-Cola y Ecodes, junto con varios profesores de la Universidad de Zaragoza y representantes del Gobierno de Aragón, presentaron los resultados de la iniciativa ayer en Utrillas.
Compromiso social
Tal y como explicó Ana Gascón, la directora de Responsabilidad Corporativa de Coca-Cola, el proyecto nació con el objetivo de cumplir un «compromiso» de la empresa para «devolver a la naturaleza cada gota de agua que contienen nuestras bebidas». La idea comenzó a forjarse a principios del 2010 y fue entonces cuando los responsables de la multinacional se pusieron en contacto con Ecodes para poner en marcha un proyecto con «vocación social» en la provincia de Teruel. Entonces decidieron dejar en manos del tejido social y empresarial de las Cuencas Mineras la elección del proyecto ambiental que querían realizar mediante un proceso de participación ciudadana.
Finalmente, la propuesta seleccionada invitaba a crear un proyecto enfocado en reforestar el área quemada por el terrible incendio que en 2009 calcinó más de 7.200 hectáreas de la Sierra de Majalinos y que afectó a las localidades de Ejulve, Montoro de Mezquita, Cañizar del Olivar, La Zoma, Palomar de Arroyos y Aliaga. «Tenemos que dar las gracias a Coca-Cola por la implicación directa que han tenido con un desastre como este. Han decidido invertir en un proyecto social que ha conseguido crear un bosque más sostenible y más acorde con el cambio climático», destacó José María Merino, presidente de las Cuencas Mineras, que fue el encargado de abrir la jornada del lunes junto a Cristina Monge, directora de conversaciones de Ecodes, y Gonzalo Márquez, gerente de la Región Norte de Coca-Cola.
También estuvo en la mesa inaugural el Comisionado contra la Despoblación del Gobierno de Aragón, Javier Allué, que se refirió a «Plantando Agua» como uno de esos proyectos que hacen confiar en que «la despoblación tiene soluciones». «Estamos ante un proyecto que tiene tres características que son esenciales para que una iniciativa triunfe: cooperación, colaboración y participación».
Un monte del siglo XXI
Las jornadas de este lunes sirvieron, principalmente, para conocer los resultados de un proyecto «apasionante», según sus impulsores, y que deja datos reveladores de lo que se puede conseguir si las instituciones apuestan por cambiar el modelo de la gestión forestal.
Uno de los principales retos de 'Plantado Agua' era precisamente crear un monte del futuro en parte de la superficie quemada de la Sierra de Majalinos, un total de 74 hectáreas. De esta manera, la reforestación ha ido enfocada hacia unos parámetros medioambientales y mirando hacia un horizonte de entre 50 y 100 años. Así, se ha apostado por plantar árboles, como el pino carrasco, que tendrán que soportar en un futuro temperaturas más elevadas y más periodos de sequía.
«Hemos conseguido crear un monte adaptado al nuevo escenario del cambio climático; también hemos buscado conformar un monte que resista a los futuros incendios, porque estamos en un territorio que registra la mayor cantidad de rayos de toda la Península; y un monte que sea compatible con la fauna autóctona», explicó José Manuel Nicolau, profesor titular del Departamento de Ciencias Agrarias y Medio Natural de la Universidad de Zaragoza y director técnico del proyecto.
De la misma manera, otro de los principales objetivos del proyecto era conseguir que el monte «produjera agua para la sociedad y para la naturaleza» apostando por una menor densidad en la cubierta vegetal y por una mayor presencia de la ganadería. «En un momento de crisis rural como el actual, es imprescindible que veamos el medio rural como un activo. Debemos aprovechar los montes para generar riqueza y también para recuperar, como en este caso, el patrimonio paisajístico. Debemos tener muy claro la importancia que tiene el medio rural, que es el que produce agua que bebemos y el aire que respiramos», añadió Nicolau.
Un «ejemplo» de innovación
La clausura de la jornada corrió a cargo de Ana Gascón, Directora de Responsabilidad Corporativa de Coca-Cola, José Ángel Rupérez, presidente de Ecodes, y Joaquín Olona, consejero de Desarrollo Rural y Sostenibilidad de DGA. En este sentido, Rupérez destacó la importancia de continuar con «este proyecto de futuro» centrado en la «recuperación del patrimonio natural». Mensaje que el presidente de las Cuencas Mineras quiso trasladar al término de la jornada. «Lo que nosotros queremos es continuar con esta iniciativa y la idea es que la brigada que tenemos limpiando algunos caminos de la Comarca cambien de destino antes de la próxima primavera. Lo importante no es lo que hemos conseguido, sino lo que todavía nos queda por hacer», subrayó Merino.
Por su parte, el consejero de Desarrollo Rural destacó el carácter «innovador» del proyecto y, sobre todo, el carácter cooperador de la iniciativa. «Los tiempos han cambiado y nos enfrentamos a nuevos retos y es imprescindible aplicar nuevos enfoques para combatir el cambio climático o la despoblación. Aquí es muy importante la colaboración, porque una administración no puede enfrentarse sola a estos nuevos paradigmas», sentenció Joaquín Olona.







