Malestar en Lledó por una situación que se repite año a año. La localidad lleva desde el sábado sin poder captar agua para sus depósitos debido a la turbidez del río Algars. La situación irrumpió el sábado, en plenas fiestas patronales, tras iniciarse las intensas lluvias que afectaron a la cabecera del río. Tras ello el consistorio se vio obligado a cerrar la captación de aguas por lo que dejó de entrar caudal a los depósitos. Mientras tanto los Bomberos de la Diputación de Teruel deben inyectar agua a los depósitos para garantizar el abastecimiento de agua potable a los vecinos.
Todo ello a pesar de que el Ayuntamiento construyó una balsa lateral de que almacena 11 millones de litros. El consistorio adquirió con fondos propios una parcela. Tras acondicionarla y vallarla logró un FITE para su construcción. Sin embargo quedó pendiente un último paso consistente en conectar la balsa a la red de abastecimiento. La localidad presentó el proyecto para el FITE pero fue denegado. Desde el consistorio no ocultaron por ello su malestar y lamentaron que, un año más, se repita una situación que se ha cronificado en los últimos años. "Es un bien de primera necesidad y pensamos que a veces no se tienen en cuenta aspectos prioritarios, y este no hay duda de que lo es. Tenemos la balsa llena pero tienen que venir los bomberos y la población está molesta", explicó Teresa Crivillé, alcaldesa de Lledó.
Crivillé agradeció a la Diputación de Teruel y a los Bomberos el trabajo que están llevando a cabo. Sin embargo recordó que la finalización de la balsa evitaría tener que recurrir, con los costes que ello conlleva, que año tras año los Bomberos deban llevar agua hasta la localidad. Mientras tanto, el Ayuntamiento continúa pendiente de que los análisis que lleva a cabo la comarca del Matarraña den un resultado, al fin, favorable para poder captar agua nuevamente desde el río. "El año pasado estuvimos más de 15 días sin poder captar agua. Repito que no puede ser que tengamos una balsa con 11 millones de litros que hemos hecho para beber y no la podamos utilizar", añade la alcaldesa.
Cabe recordar que en sus más de 75 kilómetros el río Algars no cuenta con ninguna infraestructura de regulación. Su aportación anual cuenta con varias decenas de hectómetros cúbicos. Sin embargo su extrema irregularidad hace que el caudal pase de contar con valores muy elevados durante algunos días del año a estar totalmente seco en muchos tramos durante época estival. Por ello los municipios ribereños de Lledó, Cretas, Arens de Lledó, Arnes, Horta de Sant Joan, Maella, Fabara, Nonaspe y Batea continúan esperando la construcción de una de las tres balsas laterales prioritarias de la cuenca del Matarraña. Su inversión depende del Gobierno central. Diferentes ejecutivos acumulan décadas de abandono de estos proyectos pese a ser el resultado de un proceso participativo único en el mundo. Ante esta situación los ayuntamientos de Lledó y Cretas se vieron obligados a tomar la iniciativa y construir sendas balsas para asegurarse el agua de boca. Asimismo, aguas abajo, en Calaceite, la turbidez provocó que el lunes se declarase el agua de boca como no potable.







