Lledó se enfrenta, de nuevo, a restricciones en el uso del agua de boca. Según ha explicado la alcaldesa del municipio, María Teresa Crivillé, el agua almacenada en la nueva balsa lateral presenta niveles de materia orgánica que desaconsejan su consumo directo por lo que desde el viernes los bomberos de la DPT están suministrando agua a la población. «Tenemos terminada totalmente la balsa lateral con 11 millones de litros pero este agua que ha estado almacenada más de dos años ha desarrollado algo de materia orgánica», señala la alcaldesa. Por ello, se ha optado por seguir el criterio técnico y adoptar medidas preventivas.
Desde el viernes, los bomberos se sitúan cada mañana entre las 10.30 y las 11.30 horas a la entrada del pueblo, junto a la parada del autobús, para distribuir agua potable entre los vecinos, que deben ir con garrafas para que se las llenen. «Durante esta hora llenan las garrafas de agua para beber, y para los demás menesteres, bien sean lavadoras o baños, el agua es buena, no es mala», indicó Crivillé.
El problema se origina en parte por la falta de capacidad de almacenamiento del depósito habitual. «Cuando el agua del río baja turbia, como ha ocurrido con estas tormentas, no la podemos consumir con inmediatez y nos quedamos colgados», explicó la alcaldesa. Como medida a medio plazo, se contempla vaciar la balsa, limpiarla y comenzar a llenarla de nuevo en septiembre, aprovechando los nuevos caudales del río.
Alerta meteorológica y pregón urgente
A la situación del agua de boca, se suma la alerta roja decretada por la Agencia Estatal de Meteorología debido a previsiones de lluvias intensas en la zona. El Ayuntamiento ha emitido un pregón para advertir a la población de los posibles riesgos. «Se habla de 80 a 100 litros que podrían caer, y eso es una cantidad importante», ha señalado Crivillé. «El pregón lo hemos hecho hace media hora, tan pronto nos han avisado».
Aunque la alcaldesa ha precisado que «Lledó no es un lugar problemático, porque es un pueblo con cuestas y el agua baja rápidamente», sí ha subrayado la necesidad de precaución. «Es bueno aconsejar a la gente que no haga viajes innecesarios, que no se acerque a ríos, a barrancos, a zonas inundables. Más vale prevenir que curar», ha concluido.








