Los aficionados del Bajo Aragón Histórico siguen siendo fijos al Gran Premio.
El Gran Premio de Aragón se construye entre todos y, por supuesto, también entre los aficionados. Los de la tierra tienen un papel especial y, en parte, una responsabilidad extra porque son ellos los que ejercen de embajadores al recibir en casa a amigos y familiares. Son los que hacen que los que vienen de fuera se marchen también con una buena impresión.
Óscar Solano y familia son un ejemplo de ello. De hecho, y como hacen ya desde hace tiempo, acudirán a Cheste invitados por el director de comisarios técnicos. «Tenemos mucha amistad y ellos vienen estos días a mi casa y luego vamos allí nosotros», dijo. El alcañizano es, además, un aficionado especial porque los dos primeros años del GP los pasó trabajando en el box técnico. Allí se hacen las verificaciones de las motos, comprobaciones de que todo cumpla con la ley, de la asignación de los neumáticos, del sorteo de los motores en Moto 2, de que la temperatura de la gasolina sea siempre la correcta y de mil asuntos más que desde fuera no se aprecia. Ahora acude con su hijo a las carreras porque, a sus ocho años, es un fan de Márquez. También comparte la afición por los motores y sabe lo que se siente al pilotar un kart.
Gasolina por las venas le corre también a Ramón Fabón. Es de La Ginebrosa y cada año acoge en casa a su familia de Barcelona. «Si las carreras no son en directo soy de los que no duerme para verlas», confesó en un descanso en la grada 1, la que siempre elige. «Cuando hicieron este circuito en la puerta de casa dije que me había tocado la Lotería, para mí, los tres días de carrera son los festivos del año y no atiendo ni el teléfono», añadió.
Desde el Matarraña acudieron muchos aficionados como las valderrobrenses Lola Rivasés y Pilar Blasco. «Venimos desde el primer año porque la organización es perfecta y el ambiente, inmejorable», dijeron. Mismo sentimiento que el de César Lombarte, de Monroyo que acudió con su hijo y un amigo. «Para nosotros es imprescindible estar aquí porque tenemos una gran afición. Esto es muy grande y debe continuar», afirmó. El calandino Ignacio Tello y sus amigos también son fijos desde el primer año. «Estando cerca hay que aprovechar la oportunidad», dijo.
También aprovecharon esa cercanía con Escatrón, Eva Castro y sus amigos. «Venimos desde hace tres años y cada uno animamos a uno y es más divertido», afirmó.
La andorrana Elena Bielsa se estrenó este año y reconoció estar impresionada con el buen ambiente. Acudió con su hermano Joaquín, uno de los fijos porque solo ha faltado a un GP, y con el resto familia. «Llevamos bocadillos, capas de ropa y de todo, porque con tantos años viniendo, al final, uno ya sabe lo que tiene traer y no», concluyó.
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