El castillo de Castellote contará en un año con un Plan Director que el ayuntamiento ha encargado confiando así en poder restaurarlo. Se trata del primer paso necesario antes de cualquier intervención, es exigido por la Comisión de Patrimonio del Gobierno de Aragón para recoger los criterios a seguir.
Para ello, un amplio equipo de arqueólogos, historiadores del arte y arquitectos están recabando información en la primera fase del mismo, para lo que también cuentan con el apoyo de la Asociación para la Recuperación de los Castillos Turolenses (ARCATUR). Eso sí, cuando esté terminado el documento, será necesario encontrar financiación para acometer las actuaciones.
Una situación similar hay a 60 kilómetros, en el Castillo de Aliaga. Se trata de una fortaleza que el consistorio recuperó en 2022 después de medio siglo en manos privadas por 50.000 euros. En ambos casos, los equipos están trabajando especialmente en la documentación e investigación, algo que está «muy avanzado» y es necesario para continuar los pasos.
Después, la siguiente parte de arqueología mediante catas comenzará este año en ambos castillos. «El trabajo está siendo muy intenso porque hay mucha documentación de la época como planos militares y hay que procesarlo, pero hay que tener el mayor tipo de información para continuar trabajando», explica uno de los historiadores implicados y presidente de ARCATUR Rubén Sáez.

Dos elementos castellotanos
En Castellote, además del Plan Director en el Castillo del Siglo XIX, donde ya se intervino en el pasado, también está contemplando actuar en el Fuerte de San Cristóbal. Este elemento de las Guerras Carlistas está en ruinas y bastante destruido, aunque, como explica Sáez, «la arqueología hace magia, los muros crecen cuando empiezas a excavar». Por ello, pronto se harán catas arqueológicas para analizar el potencial de este bien.
El castillo de Aliaga por su parte, declarado Bien de Interés Cultural, podría datar al menos del Siglo XII, y en ese tiempo ha sufrido varias reformas. Si algo destaca son sus grandes dimensiones, con 6.500m2 de planta. Eso sí, esos muchos metros cuadrados están cubiertos por gran cantidad de escombros del bombardeo de 1840, algo que hace muy «complicadas» las actuaciones.
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